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¿Que si voy a extrañar la cuarentena?

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19/07/2020 11:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Claro que es tentador atribuir los desastres que en el mundo esta causando el Covid 19 a un maquiavélico y caprichoso plan divino pero lo cierto, es que nada tiene que ver con eso. El mundo entero se detuvo durante meses y con ello el comercio, el trabajo, el consumo; el progreso.on eso

Incluso de las peores situaciones siempre se puede sacar algo bueno, declara esa frase que todos conocemos. Pero todo lo que sucede es parte de un plan divino, asegura el popular y mediocre argumento que pretende postular que todo cuanto ocurre, bueno o malo, es ajeno a nuestra voluntad o lo que es peor, a nuestra responsabilidad.

Mientras que el primero de los enunciados es un concepto productivo, el segundo, no busca otra cosa que conformar y tranquilizar al perpetuo perdedor.

Claro que es tentador atribuir los desastres que en el mundo esta causando el Covid 19 a un maquiavélico y caprichoso plan divino pero lo cierto, es que nada tiene que ver con eso.

El mundo entero se detuvo durante meses y con ello el comercio, el trabajo, el consumo; el progreso.

Sin embargo, he de admitir que de esta maldita cuarentena, que casi todos hemos sufrido de un modo u otro, han surgido algunos replanteos más que interesantes, que de otro modo nadie se hubiera detenido a pensar.

Surge así una pregunta y una afirmación: ¿Que tan necesario es el consumo y que tan innecesario lo es a la vez?

Prácticamente obligados a permanecer en nuestros domicilios, nos dimos cuenta de dos cosas: la primera es de la enorme cantidad de productos y servicios que adquirimos en realidad sin necesidad alguna. La segunda, de todo el dinero que podemos ahorrar cuando solo atendemos nuestras necesidades básicas y las de nuestro hogar.

Es interesante entender que todo ese dinero que comenzamos ha ahorrar es parte del flujo de capitales que debería estar circulando por un comercio que, como muy pocas veces, se ha detenido por completo. Esto, por otra parte, ocasionará consecuencias nefastas a toda la cadena productiva que más tarde o más temprano terminará por afectarnos a todos en mayor o menor grado.

Sin embargo, he de admitir que de esta maldita cuarentena, que casi todos hemos sufrido de un modo u otro, han surgido algunos replanteos más que interesantes..

De patada voladora.

También podría llamar a esta sección del artículo “sin eufemismos”. Se podría decir que después de todo, ya se comienza a ver una tenue luz al final del túnel y que en un lapso razonable de tiempo todo podría volver a la normalidad. He de admitir pues, que voy a extrañar algunas cosas de la cuarentena: Podéis llamarme cursi, pero la primera de ellas será la de pasar todo el día en casa junto a mi familia; comida, Nexflix y mimos (cariños). La segunda es la notable predisposición al avance en la puesta en marcha e implementación de sistemas orientados a la educación y al trabajo de manera remota.

La tercera, extrañaré la ausencia de imbéciles fumando en la vía pública. Y es que la obligatoriedad del uso de barbijos sumado a la probación de circulación, hacía posible que uno gozara de un paisaje urbano ayuno de todos esos idiotas fumadores. Esos que intoxican todo el aire que los rodea y que se cagan en el resto de los transeúntes. A veces me pregunto si se me estaría permitido orinar la cara del resto de los peatones como a los fumadores pareciera estarles permitido incomodárnos a nosotros. Parece increíble que en algunos lugares, este mal visto que una mamá amamante su bebé en lugares públicos, pero nada se dice de los desagradables fumadores haciéndonos involuntarios partícipes del desagradable habito de fumar.

Por ultimo, extrañaré las calles limpias y despejadas de vehículos. Con muy poco tráfico, silenciosas, limpias de smog y sobre todo, de esos Idiotas alegres que les encanta circular por el carril inadecuado y a un ritmo a-sincrónico con el resto de la ciudad o del maldito señor de las calles, el taxista que parece reírse (por no usar otro termino que rima con cagarse) en toda norma de transito vigente.

Para concluir. La práctica de la tolerancia y las buenas costumbres parece ser solo exigible a aun grupo de personas que por cierto, es la que siempre termina más perjudicada. Es, sin dudas, la ausencia de PELOTUDOS en las calles lo que más extraño de la cuarentena.

 

 


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Kokomaster (21 noticias)
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