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Versificación: el verso alejandrino Por Ximena Gautier Greve

16/08/2010 09:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Es al poeta Alexandre de Bernay (hacia 1185), llamado también de Paris, por alusión a su punto de anclaje habitual, a quién se atribuye la composición en dialecto francés del siglo XII, y la compilación de 20 000 versos épicos, intitulada ‘ Le Roman d’ Alexandre’ en la que habrían participado también otros poetas. La obra está escrita en versos. Se le atribuye la creación de la fórmula versificada que toma su nombre (alejandrino) y el creador de la disposición en 4 ramas que ordenaron tal profusión poética.

Es constatado así que el verso alejandrino ya existió en el Reyno de Francia en labios de los trovadores del siglo XII.

La obra trata de la vida y obras de Alejandro Magno, desde su nacimiento hasta su muerte. La parte que se refiere a sus conquistas por Oriente, abunda en una descripción fantástica propia al imaginario medioeval, que suple la objetividad de un conocimiento certero, con las afabulaciones que la época dedicaba al Oriente desconocido. Todo tipo de monstruos y quimeras aparecen abordando al gran Alejandro y el relato se transforma rápidamente en una gesta espiritual iniciática según los mejores cánones alquimistas de la Edad Media francesa. Lo cual lejos de disminuir el interés del texto lo hace, a mi modo de ver, interesante y exquisito.

images-1El poeta francés Gautier de Chatillon, retoma la fórmula del verso alejandrino en su obra ‘ Alexandreis’ también dedicada a Alejandro el Grande.

El estudio del verso alejandrino debe considerar aspectos como la rima y su ritmo. Pero en la poesía contemporánea hay quienes han conservado uno pero no la otra y viceversa. Tales consideraciones llevan a interesarse en la diéresis y en la sinéresis del verso y también en la ligadura de sílabas mudas.

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Trabajos de investigación empírica realizados con ayuda de un metrónomo sobre ochenta mil versos de Racine y de Corneille, (*) demostraron que la estructura rítmica de cada verso, es debida a la forma específica en que han sido acomodados los elementos del lenguaje, es decir que no hay acentuación forzada. Es el propio lenguaje quién provee la forma rítmica de cada hemistiquio y verso (* V. Baudoin ‘ Rythme et rime de l’ alexandrin classique’ ).

La reforma de la liturgia realizada por los monjes del Císter (inicios del siglo XIII) pone fin a la prosperidad de la fórmula dentro del seno eclesiástico francés, pero prospera sin embargo en Castilla y León con el nombre de ‘ mester de cleresía’ en la poesía castellana

(adonde es usado por el arcipreste de Hita ( Juan Ruiz), Gonzalo de Berceo y diversos poetas de la Universidad de Palencia).

Al comienzo del siglo XV el verso alejandrino de España (’ mester de cleresía’ ) cae en desuso debido a la preferencia dada a los versos provenzales e italianos con otros metros. Sin embargo su larga existencia le permitió haber influenciado la poética mozárabe y también hispano-hebrea. Gil Polo y Sor Juana Inés de la Cruz utilizan la fórmula que en España prácticamente desaparece.

Sin embargo, el verso alejandrino reaparece más tarde en el período Romántico de la Literatura Española, que se insinúa en 1805 con los romancistas y se va afirmando hacia 1820 después de las polémicas del 14 y del 18, en las que lo romanesco (romancesco) y también lo románico y romántico aparecen alimentando los debates, señalando la fuerte tendencia de expresión de la pasión y del sentimiento profundo liberados, rompiendo con las líneas del clasicismo. El Romanticismo español fue un período breve que encuentra su fin alrededor de 1850 en favor del realismo.

La estructura del verso alejandrino es la del verso de doce sílabas que actualmente pueden usar rima o no. El verso puede aceptar la formula 6 + 6 (en lugar de 12 sílabas sin cesura o mero dodecasílabo). Estos constituyen dos hemistiquios, es decir dos partes iguales de seis sílabas cada una, que forman un solo verso. Se dice entonces que hay un ritmo dactílico dodecasílabo.

Puede acomodarse en las distintas formas estróficas y rítmicas y da su belleza al poema.

Rubén Darío hizo uso del alejandrino y hoy nos podemos permitir de usarlo o no, con rima o sin ella, haciendo uso de las licencias de nuestra modernidad.

Ximena Gautier Greve. de ©’ Aprendamos poesía’ .

©Conteo silábico del alejandrino: ¿12 o 14?

por Ximena Gautier Greve.

El conteo de silabas al interior del verso es lo que determina su naturaleza y su nombre.

Este tipo de verso tiene su origen en la composición de trovas a cargo de los trovadores de las regiones de Provenza, que abarcaba el sur de Francia y la Cataluña. El idioma que es propio de estas regiones aún hoy es el provenzal idéntico o muy cercano del catalán. La época en que nacieron estos versos es en el Medioevo, es decir por ahí por el año 1100 y algo.

El conteo de las silabas es de 6 + 6 por verso. El signo + significando la separación del conteo en dos grupos o hemistiquios de palabras de seis sílabas cada uno. Llevadas al francés y por la acentuación de la lengua francesa, el conteo permanece idéntico 6 + 6.

La cuestión es de comprobar que en tierras castellanas, adonde la métrica alejandrina fue adoptada varios siglos más tarde, se ha dicho que el alejandrino cuenta de 14 sílabas, y esta vez divididas en dos grupos de 7.

En realidad, es lo mismo, solamente que la diferencia es dada por el acento de la lengua.

Familiarmente se acepta que al hablar algunos pueblos ‘ se tragan’ las sílabas.

Lo mismo sucede en el conteo poético. Por su acentuación llamada ‘ grave’ (acentos tácitos sobre la segunda sílaba de la palabra), el conteo es llevado a siete. Por lo cual se admite que el alejandrino sea contado en dos hemistiquios de 7 sílabas cada uno, que mantienen sin embargo la regla de separación entre ambos grupos, que se llama cesura o pausa central.

Cuando la cesura no es respetada y una palabra une los dos grupos, se dice que hay sinalefa. La sinalefa rompe la cesura y tiene el efecto de puente entre ambos hemistiquios (también llamados quiasmos).

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Versos alejandrinos en poetas latinoamericanos son:

‘ Puedo escribir los versos (7) — más tristes esta noche (7)’ (Neruda)

‘ La princesa está triste (7) — ¿qué tendrá la princesa? (7) (Rubén Darío)

Sin embargo, se puede apreciar que en la misma ‘ Sonatina’ , Darío acepta las seis sílabas a las que lleva la unión natural de silabas (final y comienzo de palabras).

‘ Que ha perdido la risa (7) — que ha perdido el color (6) (Rubén Darío)

queha -per-di-do la ri-sa =7… . Queha -per-di-doel co-lor (6)

para contar las siete sílabas en el segundo hemistiquio hay que contrariar la acentuación natural…

Finalmente, en la actualidad, es bueno saber estas cosas, que podemos emplear con arreglo a nuestras propias creatividades, ya que la moda del verso libre nos permite libertades que a veces es creativo engalanar.

De todas formas, poesía es música y música es ritmo y métrica. Un día u otro, los poetas caemos en la percepción del tiempo que conlleva la palabra, sus acentos y sus ritmos. Y nace el canto.

©Copyright Ximena Gautier Greve. (de ©’ Aprendamos poesía’ . Es propiedad. Mencionando expresamente a la autora)

Ximena Gautier Greve

Colaborador de Correo Cultural de Conarte


Sobre esta noticia

Autor:
Correo Cultural (14979 noticias)
Fuente:
conartedevenezuela.com.ve
Visitas:
4005
Tipo:
Reportaje
Licencia:
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