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Tocar Marte, un reto lleno de peligros

09/05/2013 10:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageNo hay duda alguna, Marte está de moda, desde hace ya muchos años la humanidad ha fijado su mirada en este mundo hermano con la esperanza de convertirlo en un segundo hogar.

Pero llegar con éxito a este planeta supone un gran reto, nadie niega que el largo viaje será difícil, pero quizás uno de los mayores retos a los que nos tendremos que enfrentar en el planeta rojo será el aterrizaje, y aunque estemos orgullosos del logro que supuso situar en su superficie al Curiosity, este nuevo problema va mucho más allá, será mucho más complicado.

‘El aterrizaje de Curiosity fue un logro increíble’, comento Robert Braun, ex ingeniero de la NASA y que ahora se encuentra en el Instituto Tecnológico de Georgia, en una conferencia en Washington el martes ‘Pero en realidad es un pequeño paso que teníamos que dar, en el viaje que un día nos permitirá caminar en la superficie de Marte’.

Este congreso, el Humans 2 Mars Summit (H2M), que ha durado tres días comenzó este pasado lunes y ha reunido a expertos de la NASA, investigadores universitarios y miembros de la industria aeroespacial. Y la mayoría de las conversaciones se centraron en la exploración del planeta vecino.

‘El Curiosity ha sido descrito como un coche pequeño’, comento Braun refiriéndose al laboratorio móvil de seis ruedas que lleva explorando Marte durante los últimos nueve meses, ‘Pero de lo que realmente estamos hablando hoy es del aterrizaje de una casa de dos pisos, y tal vez del aterrizaje de la casa de dos pisos junto a otra que se halla pre-posicionado’.

Y es que mientras que el Curiosity pesa cerca de una tonelada, los ingenieros estiman que una capsula con los suministros necesarios para apoyar la misión tripulada pesaría alrededor de las 40 toneladas.

Tal misión requeriría no sólo de alimentos, agua y oxígeno para los astronautas, también de un vehículo lo suficientemente potente como para permitir que los astronautas volver a la órbita marciana, donde les estaría esperando la nave que les traería de regreso.

‘Las tecnologías que utilizaremos para aterrizar nuestros sistemas en Marte, probablemente tendrán poco parecido a los sistemas que hemos estado utilizando para el programa del robot debido a su escala’, señalo Braun.

Desde 1974, la NASA ha enviado los primeros seis robots a Marte, pero estos eran lo suficientemente ligeros como para que se pudiese frenar su descenso gracias al uso exclusivo de paracaídas y globos. Pero el Curiosity es el objeto más pesado que hemos enviado a ese mundo, requería un sistema de aterrizaje mucho más complicado que permitiese dejarlo suavemente en la superficie marciana son que sufriese daños. Así que se tuvo que diseñar un nuevo sistema para lograr situar esta carga con seguridad, un complejo sistema que incluía un paracaídas supersónico y una grúa aérea propulsada por cohetes.

Pero lo más probable es que ninguno de estos métodos funcione si no se realizan ajustes significativos, estamos hablando de vehículos mucho más grandes, de naves tripuladas que tendrán que mantener sanos y salvos a una tripulación de un numero todavía por determinar, ni siquiera los sistemas que utilizamos para que nuestros astronautas lleguen a nuestro planeta servirían en Marte.

La presión atmosférica a 40 kilómetros de altitud sobre la Tierra equivale a tan sólo 10.000 metros en Marte, lo que deja muy poco tiempo para reducir la velocidad de los diferentes aterrizadores que atravesarían esta atmosfera marciana a velocidades superiores a los 25.000 kilómetros por hora. ‘Es un desafío al que aún no hemos enfrentado, y todavía no tenemos una respuesta específica’

Adam Stelzner, uno de los inventores detrás de la grúa espacial Curiosity, es más optimista y comento que el aterrizaje del rover no requería que la NASA ‘inventase una nueva tecnología.’

imageSegún él, el proyecto requiere ‘sólo pensar un poco más de creatividad en el uso de los materiales, los materiales tecnológicos, que están a mano’, señalo indicando que en el verano de 2003, sólo ocho años antes del lanzamiento del Curiosity, nadie sabía cómo hacer que el rover aterrizase con seguridad.

Pero Charles Campbell, experto en aerodinámica de la NASA, comento que no hay que subestimar los retos tecnológicos ‘Necesitamos un sistema de retropropulsion a mach dos o tres en Marte’.

‘Sabemos cómo diseñar un vehículo hipersónico, pero reconfigurar este vehículo a un vehículo retropropulsion es un evento de transformación.’

Campbell agregó que los costos serían muy altos y el esfuerzo probablemente requerirá la cooperación internacional.

‘Una misión humana a Marte va a requerir de un vehículo de la escala de un transbordador espacial’, señalo Campbell, indicando que la misión requiere un salto en la magnitud de los vehículos con los que estamos acostumbrados a trabajar.

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Pero dejando de lado los vehículos que utilicemos para alcanzar esta meta, los astronautas tendrán que enfrentarse a uno de los mayores retos que nos lanzara el planeta rojo y que habitualmente tendemos a obviar, el polvo marciano.

Este polvo es muy peligroso para la salud humana y podría perjudicar gravemente las misiones propuestas. Los estudios de laboratorio han sugerido que el polvo marciano podría ser un peligro para la salud debido a que contiene minerales de silicato de grano fino. Si se llegase a inhalar, el polvo de silicato reaccionario con el agua en los pulmones creando productos químicos altamente perjudiciales.

imageLas recientes misiones robóticas sugieren que las perspectivas para una misión tripulada pueden ser aún peor. Los delegados H2M escucharon ayer la última evidencia de los peligros del polvo marciano.

Richard Williams , jefe médico de la NASA señaló en la reunión que los percloratos de la superficie marciana pueden dañar la glándula tiroides.

La primera vez que se detecto la presencia de percloratos en Marte fue con la sonda Phoenix en 2008, cerca del polo norte marciano, y recientemente se ha vuelto a confirmar su presencia gracias al rover Curiosity.

‘Creemos que podría haber percloratos en la muestra de polvo’, comento Paul Mahaffy , investigador principal del Analizador de Muestras Marcianas o SAM.

Pero los silicatos no serán las únicas cosas de las que se tendrán que proteger los exploradores, el Curiosity y el Opportunity nos han enseñado betas en las rocas que podrían ser de yeso, un material que también preocupa a Grant Anderson , co-fundador de Paragon Space Development, una compañía con sede en Tucson, Arizona.

‘El yeso no es muy tóxico por sí mismo, pero si usted lo respiras, comenzara a acumulares en los pulmones, lo que equivale a lo que experimentaron los mineros que aspiraron polvo de carbón. Eso lleva a fallos en la capacidad pulmonar’, comento Anderson. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional de EE.UU. Clasifica al polvo de yeso como una partícula molesta que puede irritar los ojos, la piel y el sistema respiratorio, y establece los límites de exposición recomendados.

Pero con el oxígeno atmosférico limitado, así como la presencia de un entorno bañado por la radiación que puede dañar el material genético humano, no es muy creíble que los astronautas deseen salir a la superficie a respirar este polvo directamente, tendrán que permanecer dentro de hábitats especiales, y portaran trajes espaciales cuando se aventuren y enfrenten al inhóspito entorno marciano. Entonces, ¿podrían estos peligros abrirse paso en sus cuerpos?

El problema comienza con los trajes espaciales, el polvo marciano se pegará persistentemente a estas vestiduras de la misma forma que sucedió con el regolito lunar. ’Eso es algo que aprendieron de las misiones Apolo a la Luna’, añadió Anderson.

Las misiones Apolo demostraron que el suelo lunar ha sido sometido a un intenso bombardeo durante miles de millones de años, impactos que convirtieron la roca en un polvo más fino que la harina compuesto por finas aristas que se adherían a casi todo. Y aunque Marte estaba protegido por una débil atmosfera, su clima ha ido erosionando el paisaje durante casi 3.500 millones de años, dejando tras de sí particular mucho más finas que el regolito lunar. Pero mientras que la Luna carece de atmosfera, en la atmosfera marciana los vientos siguen soplando, cargando eléctricamente estas partículas, una carga estática que provocaría que estas fuesen mucho más pegajosas incluso que el polvo lunar.

imageLo malo es que no nos podemos limpiar este polvo antes de entrar en los habitáculos, sea como sea, parte de él entrara en nuestros habitas y casi con total seguridad será inhalado por los astronautas. Incluso si existiese en las viviendas una exclusa en la que hacer la transición del medio marciano al hábitat, esta tendría que tener la misma presión que la atmosfera marciana cuando saliesen o entrasen los astronautas (cargados a su vez de este material pegado a sus trajes), momento en el que el polvo podría entrar en ella. Y lo malo es precisamente esta baja presión y la composición de la atmosfera marciana ¿Qué hacemos con el CO2 de la cámara? ¿lo bombeamos fuera e inyectamos nuestra atmosfera respirable creando así una corriente de aire que obligue a este material a mantenerse en suspensión durante mucho tiempo antes de que los astronautas salgan de sus trajes protectores?

Y tal y como advirtió Greg Gentry , ingeniero de Boeing y el director técnico de Control Ambiental y Sistema de Soporte de Vida en la Estación Espacial Internacional, este polvo que flotaría en el interior de las habitaciones de los astronautas también podría obstruir los filtros de aire, los purificadores de agua y otros instrumentos críticos. En realidad, nadie sabe realmente cómo el polvo marciano afectará a los integrantes del equipo que tendrán que sobrevivir en el. ’El polvo es un problema porque nadie sabe lo que va a hacer en Marte’, comento Anderson.

La buena noticia es que las misiones robóticas como Curiosity podrían ayudar a proporcionar algunas respuestas vitales. ’El programa Apolo gastó 17 millones tratando de resolver sus problemas con el polvo lunar, y no estoy muy seguro de que hiciese grandes avances debido a que tenían que hacer las pruebas en la Tierra’, añadió Anderson. ’En Marte, todas las misiones robóticas precursoras deben mostrarnos cómo deshacernos de este polvo.’

Hasta el momento, estas preocupaciones prácticas no han servido para frenar nuestro entusiasmo y los deseos de alcanzar el planeta rojo siguen muy altos.

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Sobre esta noticia

Autor:
Eonhadico (607 noticias)
Fuente:
espacioprofundo.es
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Tipo:
Reportaje
Licencia:
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