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Tierra de (des)gracia

17/04/2016 23:27 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Qué queda hoy de la Tierra de Gracia que alguna vez fue Venezuela...?

 

 

Cuando Cristóbal Colón llegó por vez primera a lo que sería el actual territorio venezolano, en 1498, tan deslumbrado quedó ante este paraíso que lo llamó Tierra de Gracia... Hoy, más de 500 años después, bien pudiésemos lastimosamente añadir a ese epíteto el prefijo "des": Tierra de Desgracia. Estamos viviendo en este país una crisis sin precedentes, solo superada -¿cuándo llegaremos al mismo nivel?- por las guerras de Independencia y Federal, pero con una división entre nuestra población tan enconada, radical y violenta que es digna de compararse con la de aquellos conflictos. Los índices de escasez, inseguridad y violencia son más que alarmantes. La inflación, la cual ya se está haciendo merecedora del temido prefijo de "hiper", es la más alta del mundo. ¡Del mundo! Más que Somalia, Siria, Irak... 

Desde 1999, con el inicio de la presidencia de Hugo Chávez Frías, se ha entronizado en Venezuela un sistema de gobierno "pseudocomunista", "procastrista", bajo la premisa de una "Revolución bolivariana", supuestamente amparada en los ideales y principios del Libertador Simón Bolívar y pregonando un "Socialismo del siglo XXI". Si bien este sistema planteó e implementó cambios, medidas que buscaban mejoras en las condiciones de vida del pueblo, en especial los estratos de escasos recursos, a través de "misiones", cooperativas, nuevos o renovados instituciones y organismos, el panorama general en esta nación, en los aspectos económico, político y social, se ha ido deteriorando gravemente, en forma cada vez más acelerada. La gestión del actual primer mandatario, Nicolás Maduro, ha radicalizado en todo sentido la posición nacional e internacional de este régimen socialista. Sus férreas y torpes políticas económicas han acentuado la corrupción en cualquier nivel y provocado una situación de escasez y desabastecimiento en todos los ámbitos y rubros: alimentos, medicinas, insumos, repuestos... Ir a los supermercados acá en Venezuela, hoy por hoy se ha convertido en un martirio, una odisea, una pesadilla para el común de la gente. Colas enormes, conformadas incluso desde la madrugada o la noche anterior, para tratar de adquirir productos regulados, a merced del clima, la inseguridad y una angustiosa incertidumbre.

En diciembre del 2015 fue elegida una Asamblea Nacional, órgano del Poder Legislativo en Venezuela, integrada en su mayoría por diputados del sector opositor al Gobierno. Por ello, éste ha desconocido y desaprobado hasta ahora la totalidad de sus propuestas y resoluciones, apelando al Tribunal Supremo de Justicia, ente rector del Poder Judicial, parcializado hacia las directrices oficialistas. Entre otras acusaciones, el Gobierno culpa a la oposición de la violencia suscitada en varias regiones del país en el año 2014, cuando se produjeron manifestaciones, barricadas y cierres de vías y accesos a diversos sitios, conocidos como "guarimbas", que causaron heridos y muertos. De la misma forma el Gobierno de Maduro responsabiliza de la escasez a los empresarios y dueños de mercados, señalándolos de causar una "guerra económica", la cual se ha plasmado en unos niveles escandalosos de corrupción, abuso y especulación.

¿Qué podemos hacer ante tan desolador escenario?

¿Qué podemos hacer ante tan desolador escenario?

Ante todo, acá no se trata de asumir posturas radicales, extremistas y discriminatorias, culpando de la actual crisis exclusivamente a la Cuarta República, los gobiernos anteriores, la empresa privada y el "Imperio" (EE UU). Dentro de la idiosincracia del venezolano, existe un elemento o "cualidad" distintiva que siempre se ha conocido como la "viveza criolla". Es decir, la picardía, el oportunismo propios de nuestro pueblo, que se están manifestando en estos tiempos en su máxima expresión, en una "cultura del abuso" presente en todo momento y lugar, colocando unos precios elevadísimos, a un ritmo galopante, en todo tipo de mercancías, bienes y servicios. Esto origina escasez, especulación, inflación, inseguridad e inclusive muertes, por desnutrición y falta de medicinas...

Qué lamentable que un gobierno que supuestamente "se preocupa" por los más excluidos y desposeídos de la sociedad, del país, no tome las medidas acertadas y necesarias para impulsar la economía y de esta manera lograr mejoras en la calidad de vida de los venezolanos. Un gobierno que se dedica es a denigrar y atacar constantemente a sus opositores. Un gobierno con una permanente paranoia que lo hace ver y señalar enemigos y asesinos internos y foráneos. Un sistema socialista, comunista que pretende afianzarse, endurecerse y prevalecer, cuando ya la Historia ha mostrado su fracaso en otras naciones y épocas. Habría que preguntarse si el actual gobierno de Venezuela está emulando a Stalin cuando aplicó a la siempre rebelde y opositora Ucrania métodos de restricción de alimentos, facilitándo estos solo a sus partidarios, provocando hambrunas...

Aquella frase de Bolívar en los últimos momentos de su existencia: "Cuando cesen los partidos y se consolide la unión yo bajaré tranquilo al sepulcro" ha quedado fuera de la memoria del actual régimen y sus partidarios, así como de muchos opositores. Qué mejor solución para nuestro país que la unión, en todo ámbito y nivel posibles. Que hubiese acuerdos, convenios, negociaciones, diálogos. Entre gobernantes, empresarios, instituciones, ciudadanos... Que existiese un solo objetivo, un fin o ideal primordial entre todos, para todos: Venezuela. ¿Imposible? ¿Utópico? Ojala, el Universo, Dios mediante, en la nación se produjera una auténtica "Revolución", sin distinciones políticas, sociales, de colores... Revolución de ideales, de valores, de la educación y formación. Revolución de conciencia. Que llevase a Venezuela hasta convertirse en una potencia, no económica sino social, moral. De este modo, cierro esta reflexión que muchos pudieran calificar de "loca", sin sentido, con unas palabras de El Manual del mesías, de Richard Bach:

Cuando Colón llegó por vez primera al actual territorio venezolano, en 1498, tan deslumbrado quedó ante este paraíso que lo llamó Tierra de Gracia..

    "Para aprender algo, debes dejar de lado la seguridad que te da la propia ignorancia"

Rodolfo Sánchez Ochoa


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Rodosan (6 noticias)
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