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Tela que cortar

26/06/2010 14:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tela que cortar

Realidades Subjetivas. Espacios íntimos y públicos que develar

Daniela Edburg

‘ Tejer es una acción compulsiva, que funciona como terapia ocupacional y como una manera de crear un lugar seguro o una versión acolchonada de la realidad’

La artificialidad es una clave de mi trabajo, porque es la verdadera naturaleza humana. "Estoy obsesionada con la autodestrucción, como una característica humana que es parte de nuestra naturaleza... envolver lo sórdido en un empaque de sofisticación y belleza

Daniela Edburg

Sus instalaciones y fotografías circulan entre el humor, la composición clásica y el film noir (cine negro), del cual toma el dramatismo, la profundidad de campo, el misterio y la nostalgia que vinculan su arte al tejido compulsivo, tradicionalmente relacionado a las artes domésticas femeninas.

Nos recuerda a las composiciones de corte autobiográfico e intimista de Sofhie Calle, pero con un enorme sentido de las estéticas contemporáneas desprendidas de la pantallas grande y chica. Sus fotografías escritas como una suerte de novela personal icónica nos pasean por paisajes desoladores, casi apocalípticos, o por escenas de bellas mujeres (sus amigas y conocidas) asesinadas, o a punto de serlo, por mercancías de consumo, sus propios "pecados" compulsivos: Si estas chicas no están muertas de veras, están virtualmente muertas por su dependencia total en dichos artículos.

La artista aprendió a tejer gracias a las enseñanzas de su abuela, y se ha convertido en el formato central de su trabajo actual: Tejer es una acción compulsiva, que funciona como terapia ocupacional y como una manera de crear un lugar seguro o una versión acolchonada de la realidad. La vinculación de sus personajes femeninos introspectivos en completa soledad, en medio de paisajes de ensueño, felicidad y perturbación, le dan a los tejidos una profundidad que desemboca en una remembranza por las artes tradicionales del ganchillo, una cita autobiográfica constante vinculada a la memoria subjetiva de su obra.

Archivo No 1. Entrevista, 21 Enero 2010. 2:57 pm (por Rodrígo Gracía)

R.G. Define la evolución que ha tenido su trabajo.

D.E. Cuando empecé a tomar fotos lo hice pensando que sería para un proyecto muy específico, una serie de cinco fotos, y a partir de ahí la foto se convirtió en mi medio favorito. Ahora veo esas primeras fotos y me gustan porque son muy sencillas, después empecé a hacer los montajes cada vez más elaborados. Creo que algo que ha cambiado mucho es el tono, las primeras fotos hacían uso del humor, esa era mi manera de comunicarme. Ahora tiendo hacia moodsmucho más dramáticos o nostálgicos en mis fotografías. Últimamente también he dejado de lado la anécdota y he estado trabajando más con la forma y el objeto en sí, objetos tejidos y dibujos de tejido además de las fotos. En esta expo ya empiezo a mostrar este tipo de trabajos, me da un poco de nervios y emoción, pero al mismo tiempo me da gusto porque estoy haciendo algo muy distinto, desde la forma de trabajar. Para las fotos es un trabajo de coordinación de que coincidan mucha cosas y gente. Ahora estoy más tiempo en mi estudio, es un trabajo mucho más introspectivo. No quiero dejar de hacer las fotos, pero me gusta mucho campechanearlo con esta nueva actividad.

R.G. En el proceso creativo, ¿experimentas o prefieres un método estable?

D.E. Tengo bastante definida mi manera de hacer las cosas y mi ritmo, conozco las condiciones ideales para poder trabajar a gusto y trato de hacerlo de esta manera, a veces no se puede y me gustaría decir que soy súper adaptable y que este pequeño detalle no importa, pero la verdad es que importa muchísimo! Lo he tenido que hacer muchas veces y me la paso fatal y a veces cometo unos errores tremendos. Trabajo mejor desde la estabilidad geográfica y emocional. Cuando las cosas se tornan caóticas entonces lo que tengo son un montón de ideas, confusión, ganas de hacer las cosas e inseguridad para realmente hacerlas, no es hasta que encuentro un lugar donde siento que puedo ir plantando los pies y poco a poco la cabeza que hago a lo mejor un 40% de todo lo que había imaginado, pero me da una gran satisfacción, ahora me doy cuenta de que son ciclos y que así le hago yo.

María Ezcurra

‘ Guardarropa de ama de casa perfecta’

...trabajo transformando objetos cotidianos en 'piezas artísticas', esperando que una vez alterados, recontextualizados, estos objetos nos hagan tomar conciencia de la dependiente, y casi ridícula, relación que tenemos con ellos.

María Ezcurra

Lo que nos hace constituirnos y reconocernos como hombres y mujeres se compone de una serie de construcciones culturales reproducidas a lo largo de la historia en el seno de estructuras sociales que han enfatizado la división de espacios definidos por cada sexo. Lo privado y lo doméstico se nos muestran, así, como una tipología de lo femenino y como visión social aún arraigada sólidamente con la cual María insiste aún hay mucha tela que cortar.

En sus trabajos actualmente exhibidos Guardarropa de ama de casa perfecta, visibiliza estas relaciones persistentes y plantea a través de una serie de fotografías metáforas documentales de la acción performática que caracteriza su práctica artística a través del uso de ropa convertida en poderoso mensaje.

La ropa, objeto íntimo y personal, a su vez social y cultural que posibilita sistemas de relaciones humanas, es reelaborada para generar nuevas prendas en las que haciendo uso de su cuerpo como portador de ellas, reconstruye y visibiliza su propia identidad frente a lo que se supone le toca cumplir socialmente. En su recreación María revierte este juego, eliminando la función original de uso de las prendas de vestir y las manipula para convertirlas en mensajes que con ironía recurren a la ridicularización de aquello que critica. ¿Uno es lo que se pone, o se convierte en aquello que usa?.

Judith Butler, sugiere en este sentido, que el cuerpo adquiere su género en una serie de actos que son renovados, revisados y consolidados con el tiempo y por ello sexo y género se vuelven sinónimos en esta cultura. Género no se refiere al cuerpo sino a lo que uno asume, bajo coacción, a diario e incesantemente, como un acto contínuo y natural.[1] La artista autorepresentada en sus composiciones fotográficas nos plantea este debate y se metamorfosea en mujer-cortina, esposa-mantel, fémina-tabla de planchar o novia-cubrecamas, para exorcizar la funcionalidad de la mujer asociada al rol y proponer a su vez el cuerpo como contenedor de identidades mutables.

Sus ambientaciones sugieren una estética setentosa, momento en el que la discusión feminista alcanzó grandes debates desde lo doméstico y también en el que comienzan a reducirse las separaciones entre las imágenes producidas en espacios artísticos y las producidas por los medios de comunicación de masa:

Más sobre

citación, simulación, reapropiación, el arte actual se ha apropiado de manera lúdica e irónica de todas las formas, de las obras de arte y de imágenes producidas en los medios… este remake, este reciclaje se vuelve irónico… característica que pudiera sobrevivir al tedio, al exceso de la imagen… [2].

Haciendo uso del performance en vinculación directa con su propuesta fotográfica, busca liberar a través de la ironía y autorepresentación, nuestras propias percepciones sobre los parámetros comunes de género, clase e identidad tan bien definidos por lo que usamos y vestimos:

Nosostros nos vestimos para otros, para ir afuera, para dar información acerca de nosostros mismos. Cuando muestro mis trabajos en parques, avenidas, centros comerciales o museos, restablezco una relación entre la ropa y los espacios públicos y esto se convierte en una vía para desvestir y exponer percepciones de ciertos códigos sociales donde sostengo, la mujer no se viste para si, sino para los otros.[3]

[1] Judith Buthler. Actos performativos y constitutivos del Género en Debate feminista, México, 1998, p.302.

[2] J. Baudrillard. "Duelo", en Lydia Elyzalde, Fractal, Núm. 7, octubre-diciembre, México, 1997, año 2, Vol. II, pp. 91-110.

[3] María Ezcurra en entrevista por Vic De La Rosa, publicado in Fiberarts Magazine, 2009.

Teresa Carreño

‘ La idea nació a partir de una reflexión personal sobre la crisis, la alienación y el malestar juvenil que tanto denuncian los medios de comunicación europeos...’

En los tiempos de la simulación y la hiperrealidad, el arte, aún siguiendo la itineraria del mundo de las apariencias, debe colocar sobre el platillo de la balanza, su carta final, sus dados póstumos, o sea, ir más allá de la representación.

Gerardo Mosquera

Para esta artista venezolana, la fotografía transita hacia la indagación de la imagen como testimonio social más allá de la representación y la escena. Nos presenta un acercamiento casi antropológico, que no vacila en interactuar con un grupo de jóvenes -entre 16 y 25 años- seleccionados de las calles de Milán, para mostrar diversas visiones sobre la crisis, reflejo de una metacultura extendida y homogeneizante sobre la cual quiere indagar: La idea nació a partir de una reflexión personal sobre la crisis, la alienación y el malestar juvenil que tanto denuncian los medios de comunicación europeos...

En esta serie de diecinueve fotografías doumentales se plantea una visión del retrato contemporáneo a partir del uso de la imagen desde las posiciones subalternas de la cultura juvenil, en contraste con la estética del retrato clásico como referente de tradición pictórica europea contexto de su producción e indagación artística actual:...estos retratos fueron ambientados al estilo clásico, tanto la escogencia de las posturas como la gestualidad en general, en el intento de crear un contraste entre el pasado y la contemporaneidad.

La fotografía se nos presenta una vez más como documento de indagación sociocultural, que pretende plasmar la multiculturalidad étnica, homogeneizada a través de la moda y del vestir sobre el cual quiere generar "una interrupción del ruido de fondo de los medios de comunicación.. un stop al acercamiento a menudo problemático que se le otorga a los temas de dimensión juvenil". Se plantea en los términos de Bourdeu, la representación fotográfica como doxa sociológica que a través del sondeo de entrevistas, pretende dar a entender de otra manera, a los sujetos sociales integrados a través de su lenguaje corporal: los jóvenes y los subalternos apelan al lenguaje corporal, al juego con las estéticas, las normas y su rompimiento como forma de representación de su propia identidad por intermedio de la indumentaria, los accesorios, los vestidos... Cuando en realidad el ejercicio de comunicación se ha mantenido secreto, la rebeldía se expresa, la erosión de los marcos significantes del mundo adulto o hegemónico funcionan y estos se comprenden a través de su propia corporeidad[1]..

Las prácticas culturales punk en sus origenes estuvieron usualmente vinculadas a outsiders por la cultura popular. Incluyeron una serie de códigos de comportamiento, lenguaje y vestimenta que han variado, prevalecido y mutado de fuerte shock visual, a tendencia estética actual, parte de la cultura occidental globalizada y de los tantos estilos vigentes.

En su serialidad fotográfica entran en juego las señas de identidad global en torno a las tendencias juveniles de la cultura europea y el cuerpo como fuente de reflexión icónica. Sustentada en entrevistas, refleja la necesidad de visualizar problemáticas vigentes, dando voz a grupos subalternos desde indagaciones más intimistas. Teresa nos invita a abandonar las ideas preestablecidas generadas a partir de esas construcciones hegemónicas-mediáticas y descontextualiza el sujeto a través del retrato clásico que confronta la imagen versus sus propias ideas.

[1] Bourdieu, Pierre, 1988. pp. 89. La distinción, Madrid, taurus.

Fotografia. Franco Mendoza / www.conartedevenezuela.com.ve

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Sobre esta noticia

Autor:
Correo Cultural (14152 noticias)
Fuente:
conartedevenezuela.com.ve
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Reportaje
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