Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Emiro Vera Suárez escriba una noticia?

Sociedad Civil, debe ser vinculante al Estado y el pueblo debe apoyarse, asimismo

22
- +
02/01/2020 13:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El pueblo, debe ser atendido por los gobernantes más allá de las particularidades

Fusión y Convivencias

Afrontar el desafío es lo mejor, a sabiendas de la humildad de muchas personas que deben responder a algunas necesidades primarias. Es tiempo de saber manejar la hipotesis por el apasionamiento que ocasiona. Pero, la certeza es que la vida es un juego y para ello, no hay respuestas.

En este sentido, lo mejor es encontrarse con personas deseosas de iniciativas. con experiencias que nos han ayudado a conocer y a adentrarnos más en el corazón del desarrollo. Y también hemos ido tejiendo una red de relaciones que nos han mostrado la posibilidad de construir con cualquiera, siempre que se esté dispuesto a un diálogo abierto y sincero que no parta de prejuicios sino de un mismo deseo de aprender, de construir, de generar respuestas que responden a problemas reales de las personas. De esta forma, se han dado relaciones y alianzas inimaginables con personas e instituciones que desde orígenes y presupuestos diferentes comparten una misma pasión y un mismo interés.

En primer lugar, el diálogo sobre problemas reales que afectan a personas con un rostro identificable. No porque renunciemos a incidir en políticas públicas, al contrario, pero si el diálogo no parte de la realidad es fácil abstraer y reducir el diálogo a un debate ideológico.

En segundo lugar, hay un aspecto de método muy arraigado en la forma de trabajar que considero que sería un bien en los debates sociales y políticos y es el “partir de lo positivo”. Existe un valor y una riqueza muy grande de la que partir, hay múltiples iniciativas que ya tratan de responder con creatividad y entusiasmo a los problemas que nos afectan. Y, en última instancia, la propia persona encierra un potencial muy grande que hay que ayudar a desvelar y desarrollar.

Si en lugar de amenazas viéramos oportunidades, provocaciones que nos ayudan a crecer y ser mejores, se generaría una cultura del encuentro más creativa y constructiva.

En primer lugar, diría que es necesario un reconocimiento mutuo de los roles respectivos. Y un reconocimiento que no sea puramente formal, sino que afirme el valor de esta colaboración para generar una sociedad más dinámica y creativa que contribuya al bien común.

Es necesaria más iniciativa social, del mismo modo que es también necesario que el Estado intervenga para identificar aquellas iniciativas que contribuyen de forma más eficiente y constructiva al bien de todos. Esto que digo presupone una clara correlación de acciones. No que los agentes sociales intervengan donde el Estado no llega sino, por el contrario, que el Estado reconozca aquellas iniciativas que ya están respondiendo de forma original y constructiva a las necesidades de todos. Así entiendo el principio de subsidiariedad que hunde sus raíces en la doctrina social de la Iglesia pero que también es uno de los principios que sustenta la propia Unión Europea y que propone que un asunto debe ser resuelto por el actor más próximo al objeto del problema.

Siempre es difícil hacer trabajo social en una parroquia y he participado en equipo de trabajos desde la Cruz Roja Venezolana hasta lo que concierne a asuntos religiosos. La más difícil es Rafael Urdaneta y en la urbanización donde resido Parque Valencia, donde los vecinos contribuyen a afear el urbanismo botando la basura a los terrenos vacíos.

Lo que esta claro, es que necesitamos un gobierno con mayor sensibilidad social, que apoye con mayor determinación algunas políticas sociales y que dé mayor espacio a la sociedad civil, ya sabemos la actitud y aprovechamiento de los militares sobre los bienes de La República Bolivariana de Venezuela. También desearía que ese espacio fuese lo más abierto posible y no estuviera condicionado por visiones ideológicas cerradas que no contribuyen a la libre expresión y a generar espacios realmente creativos y constructivos para la vida de todos.

Desgraciadamente, en Venezuela nos movemos, como decía antes, de una visión temerosa y como mucho utilitarista del tercer sector, a otra con una carga ideológica que desmiente el proclamado y alabado papel que se da a la sociedad civil para la construcción de políticas sociales.

El problema educativo parece ser una de las cuestiones esenciales del momento en el país. No solo por la calidad de la enseñanza, sino porque la educación puede ser la solución para un país en el que las identidades están cada vez más fragmentadas.

Yo diría que partiendo de un diálogo sincero que ponga en el centro quién es el niño, que recupere una objetividad sobre lo que es el hombre y que tenga como preocupación el crecimiento de las personas, no el adoctrinamiento o el desarrollo de un aspecto particular. Es llamativo que la mayoría de los encuentros sobre educación dan por supuesto qué es educar, cuando no estamos en absoluto de acuerdo sobre ello, en buena parte porque no tenemos la misma percepción del ser humano. Por ejemplo, hay una creencia generalizada en que el niño es bueno por naturaleza y que una “buena educación” le hará, casi de forma mágica, feliz, competente y exitoso, dando por supuesto sobre todo la necesaria puesta en juego de la libertad y voluntad del educando.

Creo que para ellos, la educación, como para Aristóbulo Isturiz es algo parecido a un espectáculo, en el que en el fondo no se juega nada que tenga que ver directamente con su vida. Tienen una percepción que da por supuestas las condiciones políticas favorables en las que viven, como si fuera un marco que se da por supuesto; a la vez, de partida no tienen una gran conciencia de su responsabilidad o protagonismo personal, eso es algo a educar y vemos en nuestros alumnos más mayores un interés creciente y un deseo de ser protagonistas.

Cuán equivocados están muchos de la palabra revolución, el presidente habla y lkos empleados se ríen de él, que desfachatez

A los políticos no podemos pedirles ni deseamos pedirles que eduquen. Lo que sí podemos pedirles es que nos den espacio para educar. En este sentido, el hecho de que la escuela concertada haya crecido tanto en la última década es un signo de este espacio que, fundamentalmente, el Psuv ha posibilitado. Hay que custodiar la posibilidad de que las familias puedan elegir el colegio de sus hijos que va unida a la posibilidad de que iniciativas sociales puedan crear un centro con proyecto educativo propio.

Otro aspecto en el que debemos avanzar es la autonomía de centro. Aquí todavía hay mucho margen de mejora. Sin menoscabo de una evaluación de los centros clara y coherente, los centros deberían gozar de una mayor autonomía. Creo que en Caracas, la situación es sustancialmente mejor que en otras comunidades donde los recortes a la escuela concertada se han sufrido de una manera más clara.

 Necesitamos espacios de libertad, espacios de encuentro donde la sociedad pueda construir.

Debemos abogar por una instrucción pública que potencien la libertad y huyan de imposiciones antropológicas tantas veces cargadas de una fuerte ideología que asfixia

En cualquier caso, los atolladeros que se viven en la política se viven también en los centros educativos, donde es normal encontrar planteamientos diferentes y a veces “callejones sin salida”. Lo que permite afrontar el atasco es la voluntad de construir juntos mirando el mayor bien del niño, buscando su crecimiento. En torno a esa preocupación se trabaja, se buscan salidas, se acuerdan cosas, se verifican juntos, algunas se descartan y otras se confirman como buenas… y poco a poco se va conformando un proyecto educativo sólido, que nace de la experiencia común. En la política es igual, hay que aprender de la experiencia educativa, por eso creo que es necesario escuchar activamente a los que cada día bregamos en las aulas y buscar acuerdo sobre evidencias compartidas y no sobre bases populistas. Poner en el centro de los debates qué es el hombre y qué es educar no me parece banal.

Estamos frente a un conjunto de confusiones. Me temo que son la consecuencia de una cadena de mescolanzas semánticas y de travestismos. Evidentemente, es lo que han votado los electores subyugados por el populismo, pero esto no opta para que uno pueda suponer que en algunos casos la demagogia ha logrado seducir al votante. Hablemos de una democracia de superficie, con la conducta del hombre-masa seducida por Twitter. ¿Cómo es posible que alguien que, como Pablo Iglesias, no reniega del chavismo y que acusa al capital de todos los males luego vaya a un debate, se haga el moderado, el hombre con buenas formas y la gente se lo crea? De verdad, la ignorancia política es amplia y nos arropa a un buen número de ciudadanos.

Personalmente, me asombra que los antiguos votantes demócratas socialistas, después de todo lo que ha pasado, Hoy, vemos un retorno al pactismo siendo un partido de historia turbulenta, me refiero al AD, republicano hasta la médula e independentista genuino, aunque ahora haga tintas posibilistas. Sigue, aunque con menos votos, el riesgo secesionista. El “acuerdo”, digamos, está prácticamente agotado, pero la masa independentista está ahí. Hasta los evangélicos que no acepta la verdad de Jesús están allí.

Es imposible que se narre el drama social por el tema de la hambruna y la falta de medicinas que se vive en Venezuela. Si yo tratara de llevar esto al máximo grado de perversión que se pueda narrar, yo no tendría la capacidad de mostrar la situación límite en que está Venezuela. Es una situación de hambruna, donde no hay asistencia social, no hay medicinas. Todo enfermo de cualquier enfermedad que necesite un tratamiento está en riesgo de muerte. Las muertes en los hospitales son constantes. Tenemos una situación en la que no hay equipos médicos. El 90% de los equipos médicos de los hospitales públicos en Venezuela están paralizados. No hay posibilidad de tratamiento de ningún tipo, no hay posibilidad de hacer exámenes básicos de hemodinamia, rayos X, radioterapia… ninguna posibilidad. Y las medicinas, cualquier ciudadano venezolano que tenga un perfil enfermizo, está próximo a la muerte

A partir de ese momento, vivimos un régimen de facto donde el derecho no vale nada, y eso tiene consecuencias muy importantes. De facto, porque nadie desea poner orden y juegan con la imagen y seriedad del presidente. Ahora han tocado fuertemente la economía con sus fabulaciones y un dólar sin control.

Zapatero ha sido el gran cómplice de lo que sucede en todo el Continente Sur, durante todo este tiempo, porque cuando él habla de diálogo no es el diálogo que entienden los españoles y venezolanos, y cuando él habla de elecciones no son las elecciones que entienden los hispanos. El diálogo es fundamental en democracia, pero en Venezuela no puede haber diálogo porque no hay respeto a la entidad del otro, y no puede haber elecciones porque no existe ningún tipo de imparcialidad. Y Javier Bertucci, lo sabe muy bien. El juicio de Jehová le espera.

Siempre hemos articulado el mirar hacia fuera con el mirar hacia dentro. En un planeta cada vez más interdependiente, las prácticas de dominación apelan a un variado espectro de recursos.

En el mirar hacia dentro, hay que hurgar en lo profundo de una sociedad compleja que ha mostrado, sin embargo, una admirable fuente de resistencia en medio de las dificultades del vivir cotidiano. Se impone eliminar el lastre de la mentalidad burocrática, enfermedad que se reproduce a pesar de los reiterados esfuerzos por desterrarla desde la década del sesenta. En ello se refugia el apego a la rutina, el ocultamiento de la verdad en informes complacientes y triunfalistas, el cumplimiento formal de las tareas. Es inminente priorizar la sistemática capacitación y superación de los recursos humanos existentes. Pensar y hacer un país seguirá siendo tarea de todos mientras exista el imperialismo con su implacable voluntad de revancha

 

* Escrito por Emiro Vera Suárez, Profesor en Ciencias Políticas. Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño

Hay una pesadez laboral en Venezuela, nadie desea trabajar, sobretodo en las instituciones del Estado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (1346 noticias)
Visitas:
220
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas
Lugares
Empresas
Personaje

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.