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Silbidos en el campanario, bebita seguirá durmiendo

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06/08/2018 20:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Nunca, quise tener animales en casa,

...Fuente Literaria/ Relatos de Ciencia- Ficción/ 01. 26

 

Aquella tarde, camine en las sombras, hasta entrar a la mercadería y comprar un azúcar negro, para preparar un café, al llegar a casa. Generalmente compro diferentes productos, porque la comida me entrama, más si los voy a preparar, soy adverso al arroz y a las latas. Más allá, tome las veredas hasta llegar en casa de un amigo, antes de proseguir la ruta de siempre.

Nunca, quise tener animales en casa, me distraen para escribir. Mi recreación es visitar los grandes centros comerciales, ver la gente y conversar con ellos.

Conocía la respiración de mi comunidad, Naguanagua. Todos, hablaban de lo mismo y las calles siempre estaban de luto, porque la soledad y la sombra les acompañaban, luego de recorrer callecitas retorcidas llegaba a casa de mi suegra, donde Thais América siempre me esperaba.

Lo demás, como dije, era visitar los puntos de comida para pedir pizzas o pastichos de berenjenas, no como carne, ni pollo. Aunque sí, pescado. Muy extraño lo otro. Uno, tiene que apañarse con lo visto.

Siempre, estamos en escena, es un acto repetitivo y que nos permite captar el cuadro completo del existir, es impresionante, frecuentamos una vida vaporosa porque el comunismo es solo una apariencia, donde nos deshacen la vida y, todos ríen a carcajadas, las sombras que los acompañan en ese tránsito del no mirar, es una daga que viene a cuartear nuestro cuerpo.

Todos, me han traicionado, nos miramos las caras y nos despedimos. Preparo un mate y me siento al computador junto a varias toallas, cada una tiene un lloro. Hasta Aída y Milagros se esfumaron en las sombras del camino, nadie, tiene porque contestar mis aullidos, estoy solo, buscando controlar mi depresión, ante la ausencia de mi Thais América.

He salido, ha caminar. Regrese por la otra vereda. Pero nada. La puerta trasera de la vivienda siempre esta cerrada, no hay familiares y amigos, solo un vigilante para dialogar, falsos todos.

Debemos, seguir en este sueño, o fracturamos. La mentira se hace verdad y, en las colas de los bancos, solo existen carraspeos y risitas. El corralito, sigue marchando su carrera infinita, en mi país los precios suben como gotas de agua, mientras el presidente, nos recuerda el tiempo de los faquires.

El tiempo, se detiene. Ya estamos sin buenos canales televisivos, ni teléfonos, menos internet. Se roban todo y, nadie sabe que es, a pesar de los programas de prevención del delito. Hay que rastrearlos, hasta en los peladeros, pero, los cuerpos policiales, solo se les ocurre montarse en naranjos, para tomar de su fruta. Son naranjas amargas, que les toca al venezolano y al migrante pasar en este territorio. ¿Llamar a alguien? No vale la pena. Algunos piensan en el café o mate de su madre y, luego cachilapear chigüiros y bocachicos en el llano y la pampa. Si, porque, ahora, todos desean viajar al Sur.

Pero, en el mar, los caracoles y cangrejos salen flotando, buscando su propia libertad, que paradoja.

Mucho, más allá de la copa de los árboles, en mi pueblo, San Esteban, donde llegaron mis abuelos y tíos, el campanero mira nuestras almas, desde que se inició la predicación del Evangelio junto a un viejo templo al lado del rio, muy cerca de las Quijuas

Es que, en Venezuela, se duerme, una gran siesta, somos zombis

Horas amargas y naranjas amargas, es lo que nos espera, por tanta insensatez.¿Hacer qué? Solo, tu conciencia hará esta reflexión, es necesario despertar. Solo, piensa en las madres acorraladas en el tránsito de las sombras.

Setenta y nueve, cien, cuarenta y ocho, los documentos, la revisión en la aduana, el aire de cuchillo, treinta y al fondo otra vez la nariz de su madre. Pero no se puede hablar de ella, no se puede.

Es el sueño de cada noche, Milena es una muñeca que dobla las articulaciones y suena. Crac. Rodillas y codos, crac. Mejor la endereza y la deja derechita, con los pies y los brazos en punta. Despierta en la madrugada: la guagua llora entrecortada, escandalosamente. El berreo dura varios minutos y es reemplazada luego por voces en el pasillo. Y nos levantamos y los ve: dos figuras recortadas, burlándose a diario de nosotros.

El ruido de los helicópteros parece raspar el cielo. Es el sueño de esa madrugada, todos, estamos escarbando la tierra de otro jardín.

Entonces, encaminemos nuestras manos hacia las hilachas negras-gruesas-puntudas de la guagua y acariciemos esa cabeza minúscula con el dorso de la mano, Venezuela, como si barriera el polvo de la superficie craneana, esta siendo barrida por extranjeros.

Bebita, no capta la bronca familiar, siempre esta durmiendo y, ni un saludo da. Pero, sigue idéntica, mientras es despojada de sus riquezas y, ya no llora, todos sus hijos fueron exterminados.¿cómo su padre no lo ha advertido?

Todos hablan del hombre en la luna, pero, nadie habla de los asuntos de mi país, menos se reúne en las comunidades, Ojalá, lleguen a descubrir la nariz de esta criatura, porque sus manos y pies están siendo cortados por los afanosos de las riquezas.

Simplemente, dejemos ser golosos y purulentos. Dentro de poco no podremos dormir. Cada día, tendremos menos aire y nos tocará residenciarnos, en otro planeta

 

 

 

 

 

 

 

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Sobre esta noticia

Autor:
Emiro Vera Suárez (549 noticias)
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