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Santos Yorme sigue aquí

25/05/2012 18:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Erudito y amante de la lectura –pese a que las cárceles le impidieron sacar el grado de periodista– Pompeyo Márquez arriba a los 90 años negándose a guardar el título de luchador social. Dice que mientras haya represión habrá una Venezuela dispuesta a ponerle la mano al opresor

Para llegar a Pompeyo Márquez hay que atravesar noventa años de agitada historia de un país marcado por huelgas obreras, conspiraciones, golpes de estado, constituciones y leyes, alzamientos militares y guerrillas, pero también una sociedad que se propuso avanzar, con obras públicas y conquistas democráticas; y que hoy, un proceso político, bajo la excusa de que ha puesto en marcha la revolución parece conducirnos a un callejón sin salida.

Sentado en un rincón de la sala, bajo la mirada atenta de Yajaira Araujo, esposa y cómplice de esa segunda etapa en su vida, Pompeyo Márquez agudiza la memoria y hace una escala en los recuerdos.

A su edad, y tras sortear una enfermedad que lo mantuvo tres meses en terapia, cualquiera podría apostar que este hombre alegre y con amigos en cada esquina, debería quedarse en casa y admitir que el futuro es ya un libro cerrado. Pero su entusiasmo a prueba de desilusiones le impulsa a olvidar el bastón, levantarse como un muchacho y traer el álbum con fotos que han envejecido antes que él.

"Yo tenía 14 años cuando me uní a la manifestación convocada por la Federación de Estudiantes, tras la muerte de Eutimio Rivas, el 14 de febrero de 1936, y apenas grité ¡Viva la libertad!, fui detenido y enviado a la cárcel", señala, como si extrajera un capítulo de esa partitura exacta de su existencia, este fogoso Pompeyo, mientras la recia luz del mediodía se cuela y retrata su sonrisa. Una sonrisa que refleja la felicidad que dimana la juventud.

–¿Imaginó llegar a los 90 años en una Venezuela regida por un gobierno con rasgos totalitarios? –Jamás. Pensé que me hallaría en un país con un funcionamiento democrático y con justicia social. Hoy nos encontramos en una Venezuela que es una autocracia militarista, con tendencia totalitaria y una camarilla militar y civil, que trata de apoderarse del futuro.

–Diga una razón por las cuales este gobierno socialista, no lo es, tal y como usted entiende el socialismo. –Es que esto es un autocracia militarista con tendencia autoritaria, y que se apoya en un discurso populista que lo ha conectado con sectores populares, con los pobres a quienes Chávez utiliza para sus fines obsesivos de mantenerse en poder. Nada de esto tiene que ver con la justicia social que por definición posee carácter universal, y que este régimen utiliza, como las misiones para su exclusivo interés clientelar y electoral. Por eso es correcta la visión de Capriles Radonski de que los programas sociales deban ser mejorados y continuarlos, pero no de esa manera partidista. Es criminal que yo te incluya en una misión a cambio de que marches y te pongas una camisa roja. Puedo decírtelo con propiedad porque al lado de Mercedes Pulido de Briceño, ministra de la familia y de Mayita Acosta, presidenta de Fundacomún, coordiné 14 programas sociales del Gobierno de Caldera, a muchos de los cuales esta autocracia les ha cambiado el nombre, presentándolos como sus misiones.

–¿Halla alguna similitud entre la dictadura de Pérez Jiménez y este largo gobierno de Hugo Chávez? –Hay que hacer precisiones. Bajo Pérez Jiménez todos los espacios estaban cubiertos por el dictador. Durante esa dictadura se produjeron elecciones para la Constituyente en 1952. Después del asesinato de Delgado Chalbaud. El triunfo de la oposición el 30 de noviembre fue clamoroso. El papel de Jóvito Villalba y Mario Briceño Iragorry, entre otros, fue fundamental. Pero el dictador desconoció los resultados del 2 de diciembre y a partir de allí la represión fue feroz. Pero, eso dio pie a ese glorioso 23 de enero de 1958, donde el dictador tuvo que huir por las protestas en todo el país. De manera que desde 1958 hasta 1998, con todos los errores, fallas y deficiencias de los esos 40 años, en Venezuela surgió un músculo democrático que ha hecho posible que el autócrata no haya podido hacer totalmente lo que le viene en gana. Hoy existe un movimiento muy fuerte, amplio, plural. que ha parado al autócrata y que tiene la posibilidad de derrotarlo electoralmente con la candidatura de unidad de Capriles Radonski.

–¿Qué queda del Santos Yorme que luchó contra la dictadura de Pérez Jiménez? –Soy el mismo. Santos Yorme sigue aquí. Y eso significa que seguiré luchando contra las autocracias militaristas, por el rescate de la república civil, por la justicia social. A esta edad sigo siendo el mismo luchador social. A ello he dedicado casi toda mi vida, el curso de la cual he estado preso, perseguido, pero que también he sido senador, ministro de estado por 5 años, donde me ocupé de los temas fronterizos que sin pretensión alguna creo haber dejado sentada las bases de una política que yo sintetizo con una frase: en la frontera comienza la patria.

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–¿De dónde surgió ese otro yo de Pompeyo Márquez? –Santos Yorme lo inventó Jesús Sanoja Hernández, quien me puso todos mis apodos. Fueron los años de la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez, cuando pasamos diez años en la clandestinidad y había que inventarse un alias. El Santos vino por Santos Luzardo, personaje de Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos; y el Yorme es la composición de mi nombre completo, Pompeyo Ezequiel Márquez Millán. Y funcionó. Tumbamos al dictador, emprendimos otras vías y Santos Yorme sigue aquí, vive conmigo.

–¿Qué piensa cuando ve a antiguos camaradas suyos, sostener un gobierno represivo y totalitario? –Los respeto, pero lamentablemente ese no fue el sentido de nuestros sacrificios y de nuestras luchas, si nos atemos a la propia letra del himno de La Internacional. Hay una estrofa que dice "ni en Dios ni en reyes ni tribunos está el supremo". Ellos deben pensar en eso. Además, después de conocerse los crímenes de Stalin: Luego de haber soñado con el derrumbe del capitalismo, lo que se derrumbó fue el campo socialista, liderado por la URSS, ¿qué queda? Corea del Norte, con una dinastía, y Cuba tratando de rectificar; porque China tiene ya una economía de tipo capitalista después de 1978. De las 150 transnacionales más importantes, 140 trabajan en China. Entonces, cuando se ven todas estas cosas, uno tiene que preguntarse ¿qué hacen acompañando a este autócrata militarista? Te digo, yo respeto toda opinión. Me he educado en el pluralismo político, pero estas cosas no puedo entenderlas.

–¿Cuál es el secreto de Capriles como candidato que tanto desconcierta a Chávez y a sus seguidores? –La primera gran virtud es que se trata de un candidato escogido democráticamente. Lo segundo, su mensaje de reconciliación, de progreso, de paz, de justicia social, de amplitud al país, sin distingo de carnet partidista. Hoy podemos decir que hay cosas sumamente claras: Tenemos un camino definido, sin vacilaciones electorales: Tenemos un candidato de Unidad, que ofrece un gobierno de unidad nacional. Tenemos un mensaje que aborda los principales problemas del país. Y tenemos un manto que nos arropa: la Constitución nacional.

–¿Cree que, como dice Chávez, que cuando él se vaya de Miraflores imperará el caos en el país ? –¿Cuál caos? ¿Hay peor caos que el que vivimos hoy? Es para salir de este caos es que debemos derrotar a Chávez. Además, déjame decirte algo: ese ha sido siempre el argumento de todos los dictadores. Así decía Pérez Jiménez y hasta Gómez.

HISTORIA DE MIS CÁRCELES

Todo pasó como en una película. A mi me atrajo el entusiasmo de la Federación de Estudiantes que en 1936 era el centro político. Estábamos reunidos en la UCV, situada en la esquina de San Francisco, cuando llegó la policía y asalta el recinto y mata al estudiante Eutimio Rivas. Al día siguiente, salgo a repartir el manifiesto en protesta por su asesinato y me apresan. Me mandan al Rastrillo de Las Monjas.

Pero seguí en la lucha. Pegaba afiches y pintaba paredes, hasta que de nuevo aterricé en la comisaría de El Conde. En otra manifestación en El Panteón para exigir que el 1º de Mayo fuera celebrado como Día del Trabajador, fui otra vez a prisión y me mandan en confinamiento a Puerto Páez. Entonces era un caserío, en la desembocadura del río del Meta en el Orinoco.

Allí tuve la fortuna de conocer a un erudito: Miguel Ramón Boscán. Fueron 6 meses de cursos intensivos de cultura general, de hasta 8 horas diarias. A mes de mi libertad, vuelvo a caer preso y me envían a la Cárcel del Obispo, donde permanezco 18 meses.

Pero de todas mis prisiones, la más célebre, por lo de la fuga, fue la del Cuartel San Carlos, donde estuvimos 3 años presos. En los carnavales de 1967, Teodoro, Guillermo García Ponce y yo nos escapamos y volvimos a la clandestinidad, que es como otra cárcel. Vale decir que en la época de Pérez Jiménez no caí preso, pero viví clandestino durante nueve años, hasta que el tirano fue derribado.

ELIZABETH ARAUJO/TALCUAL


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vozdevanguardia.blogspot.com
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