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Sahara: de la mano de Bardem los hijos de las nubes bajan al desierto a luchar

18/05/2012 09:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mohamed VI no siguió los pasos de la primavera árabe. El Sáhara Occidental sigue bajo su puño desde los días del colonialismo de Francisco Franco. Ahora Bardem recuerda la epopeya de ese pueblo

Varios años después, Javier Bardem vuelve al cine español. Y lo ha hecho con Hijos de las nubes, un documental dirigido por Álvaro Longoria que se ha proyectado en varias salas españolas y pronto en el Parlamento Europeo. Además de protagonista, Bardem es productor de la película, y mucho más: el actor llegó a visitar la sede de la ONU para exponer la difícil situación del pueblo saharaui, que Bardem conoció de primera mano tras visitar, hace varios años, el Festival de Cine del Sahara.

- Cuando fue a la ONU, no es que se sintiera capaz de cambiar algo, pero

“lo propusimos, accedieron y la oportunidad era extraordinaria. Era mucha responsabilidad: un lugar tan importante y emblemático, 45 segundos para hablar…” Pero accedió a los que sí pueden cambiar las cosas.

Eso es la acción civil: mostrar hechos y opiniones y enseñar, de forma objetiva, que la situación del Sahara es injusta.

Mucha gente no ha querido ni salir en la película... Es un tema incómodo, pero mostrar a los implicados que no quieren hablar del tema ya denota que es algo a evitar y postergar.

“Muchos dirán que qué hace un actor, exitoso y millonario, hablando de estas cosas”

Pero también tiene algo claro: “seas actor, fontanero, empresario o futbolista eres ciudadano, y tienes derecho a expresar tu opinión. Nosotros podemos hacer lo que sabemos: una película. ¿Que no le gusta a alguien? Estupendo. Que sigan pensando lo mismo”

- ¿Qué dicen en EE.UU de su activismo?

Lo critican... A Sean Penn, por ejemplo, le dan por todos lados. Pero no es una caza de brujas. Javier Bardem termina "La diplomacia no puede estar por encima de los derechos humanos"

En el documental, que guía la voz de Elena Anaya, la cámara sigue a Bardem por los campamentos de refugiados situados "en el desierto del desierto", a caballo entre Marruecos y Argelia, o mientras prepara su intervención ante la sede de la Organización de las Naciones Unidas en defensa de los derechos de los saharauis.

Las luchas del Sahara Occidental.

La película de Bardem sería ideal para completar una de las historias más tristes y crueles del colonialismo europeo en África que arranca hace exactamente 127 años. El origen del reparto colonial de África se cocinó en la Conferencia de Berlín en 1885, en donde las potencias europeas se repartieron el territorio africano y cuyas fronteras coloniales definieron en la Conferencia de Algeciras en 1906. Fue allí donde se refrendó el dominio de España sobre los territorios de Guinea Ecuatorial y el Sahara. Este último, un territorio situado en el extremo occidental del desierto del Sahara, el cual aún sigue siendo un enclave colonial de Marruecos.

Y la lucha del Sahara Occidental ha sido doble o triple: por su descolonización de España, de Francia y ahora de Marruecos. Todo esto con la desgana de la ONU y de los Estados Unidos.

El Sahara Occidental, al igual que Anguila, Bermudas, Gibraltar, Guam, Islas Caimán, Islas Malvinas, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Montserrat, Nueva Caledonia, Pitcairn, Sahara Occidental, Samoa Americana, Santa Elena y Tokelau, son los últimos 16 enclaves coloniales que quedan en el mundo. Territorios que son administrados desde Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Nueva Zelanda y Marruecos.

La suerte del Sahara Occidental quedó marcada con el alzamiento de Franco en 1936 y el final de la guerra mundial en 1945

Después de una cruel guerra que costó muchas vidas marroquíes, con gases asfixiantes incluidos, Francisco Franco, en julio de 1936, basó el Alzamiento Militar precisamente en Marruecos con total ayuda de Alemania e Italia, pero cuando estos perdieron la guerra en 1945, Franco se quedó con sus “posesiones” africanas con permiso de los vencedores, Estados Unidos e Inglaterra incluidos. Y la Francia del general De Gaulle.

Pero en 1960, cuando otras colonias empezaron a independizarse Francisco Franco no acató la resolución 514 de 1960, emanada de la XV Asamblea General de las Naciones Unidas que declaraba la independencia de los países y de los pueblos coloniales, y expidió un mandato sobre los derechos que tienen los pueblos a la libre determinación.

Ayudó a esta postura colonialista las confluencias de intereses geopolíticos y económicos de las potencias durante la Guerra Fría en el norte de África.

El Pentágono se dio perfecta cuenta de la importancia estratégica del Sahara en relación con Canarias. Es el último tramo de la ruta del petróleo y de las rutas marítimas y aéreas que van hacia África y un enlace natural para la OTAN y con Iberlant, su enlace en Lisboa. Además poseían una base de sonar en Tenerife.

Además, de las disputas que surgieron sobre los derechos territoriales que argumentaron tener Marruecos y Mauritania sobre este territorio, después de sus independencias, impidieron la descolonización del Sahara.

A pesar que desde 1967, se habló de la urgencia de la celebración de un referéndum de autodeterminación, un asunto que ha sido arduamente discutido desde aquel año en adelante. Una serie de hechos políticos aparentemente inconexos jugaron un papel crucial contra la independencia del Sahara. Francia como aliado de Marruecos y madrina del Rey Mohamed V y luego de Hassan II ha jugado un papel determinante por el derecho al veto que tiene en el Consejo de Seguridad de la ONU para frenar las aspiraciones de independencia de este territorio que tiene cerca de 250.000 habitantes y que posee uno de los yacimientos de fosfatos más grandes del mundo, bancos de pesca en su mar y más petróleo-que explota la multinacional francesa TOTAL, y hasta uranio…

Finalmente yanquis y franceses forzaron a la firma del famoso acuerdo tripartido del 14 de noviembre de 1975, entre España, Marruecos y Mauritania, por medio del cual España cedió la administración del Sahara a estos países. Un acuerdo donde Madrid, después de más de ocho décadas de dominio entregó el sur a Mauritania y el Norte a Marruecos

Las luchas del pueblo del Sahara Occidental por su independencia han sido una contienda constante y con la creación del Movimiento para la liberación y luego el Frente Polisario, tras varios años de guerra, logró firmar un acuerdo de paz con Mauritania en 1979, pacto que puso fin al dominio de Mauritania en su territorio. Dominio territorial que permitió crear la República Árabe Saharaui Democrática, reconocida por 84 países.

Sin embargo, el norte aún continúa bajo el yugo de Marruecos, pese a que desde el decenio del 90 se han firmado varios acuerdos con el auspicio de la ONU para la celebración de un referéndum de autodeterminación. Dicho proceso sigue empantanado y más aún ahora con las revueltas y los cambios políticos en el norte de África en la primavera árabe.

Las grandes potencias tienen muchos intereses en el Sáhara por los fosfatos, el petroleo y la riqueza pesquera de las aguas del estrecho

La lucha del Sahara por su independencia, sigue. Hoy contaremos solo los últimos capítulos

Marruecos y el Frente Polisario se disputan desde hace 36 años el Sahara Occidental, que coloniza Marruecos y considera parte de su territorio. El Frente Polisario pide para su pueblo un referéndum de autodeterminación, mientras que el reino alauí propone en las Naciones Unidas un Plan de Autonomía para la zona, bajo supervisión de Marruecos, naturalmente.

El pasado 24 de abril, el Consejo de Seguridad de la ONU decidió por unanimidad renovar por un año el mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental.

"El último capítulo de la represión de Mohamed VI es triste. Veintidós jóvenes saharauis fueron arrestados tras el desmantelamiento del campamento de protesta saharaui de Gdeim Izik, que se estableció a las afueras de El Aaiún, capital administrativa del Sahara Occidental, el 10 de octubre de 2010. Están detenidos en una situación ilegal, como antes lo han sido sus padres y sus abuelos. Hace casi cinco meses que se suspendió el juicio y siguen sin fecha para el proceso".

Llevan detenidos 18 meses, encarcelados en la prisión de Salé a pocos kilómetros de Rabat- y sus expedientes están ya en la jurisdicción militar, como siempre antes. Esto sería el reconocimiento de beligerantes a los sahauries, pero es la herencia del procedimiento que heredaron del general Franco y de Carrero Blanco. Son criminales de derecho común, según Rabat.

Reclamaban en sus manifestaciones callejeras unas condiciones de vida digna: trabajo, escuelas, el respeto de los derechos humanos en el Sahara Occidental o el acceso a un reparto justo de sus riquezas naturales entre la población.

Tras la actuación de las “fuerzas del orden marroquíes” que quería clausurar el acantonamiento que llegó a comprender a 7.000 jaimas (carpas) y alrededor de 20.000 saharauis- y los enfrentamientos que se produjeron después en El Aaiún fueron detenidos casi dos centenares de saharauis, según asociaciones de activistas. De ellos la policía retuvo a veintitrés jóvenes.

"De los veintitrés que fueron llevados a Salé, han puesto en libertad solo a uno de ellos; diabético, moribundo, tras las torturas a las que fueron sometidos todos sin excepción de enfermos", critica El Djimi.

Otras asociaciones saharauis, como el Colectivo de Defensores Saharauis de Derechos Humanos (Codesa) –que preside la activista Aminetu Haidar -de la que DIASPORA habló mucho hace dos años y que sigue en la lucha- también han denunciado que los reclusos han sido "víctimas de malos tratos por parte de la dirección del penal". Según Codesa, son "presos políticos", aunque se les niega esa condición, y reclaman sólo un "juicio justo", porque el trato es inhumano.

Es paradójico y suena a risa que el ministro marroquí de Justicia, Mustafá Ramid, asegurara públicamente que "no tolerará la tortura ni otras formas de malos tratos" en las comisarías marroquíes, con lo que sigue la misma táctica que los esbirros de Franco.

Al finalizarse el proceso policial de investigación de los hechos según la vicepresidenta de la Asociación de Derechos Humanos, tras finalizar los procedimientos judiciales, se fijaron los juicios, pero se suspendieron una y otra vez. Los presos se convierten en rehenes. La semana pasada "sus abogados le reclamaron al magistrado que les dejase en libertad condicional pero se la han denegado".

Se les acusa de formación de bandas criminales, y "de asesinato de agentes de las fuerzas del orden marroquí" durante la operación de desmantelamiento del campamento. Según las autoridades marroquíes, hubo un saldo de 13 muertos. Entre ellos, 11 miembros de los cuerpos de seguridad del Estado. Mientras que asociaciones como el Colectivo de Defensa de Presos Saharauis, cuenta al menos 3 muertos entre las filas saharauis.

Antes que ellos, otros siete saharauis fueron encarcelados también en Salé y sus casos derivados a la justicia militar. Fueron acusados en septiembre de 2009 de visitar los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (en el desierto argelino). Tres de ellos cabezas de reconocidas asociaciones saharauis de defensa de los derechos humanos- pasaron un año y medio entre rejas y fueron liberados sin que la Justicia se pronunciara sobre sus acusaciones, entre ellas la de traición a la patria.

La derrota de Sarkozy constituye un golpe durísimo para los proyectos de Mohamed VI. Como ha ocurrido en ocasiones anteriores cuando se ha visto en situaciones de riesgo extremo, Mohamed VI ha salido corriendo a París para intentar "encauzar" una situación que puede ser muy negativa para su monarquía despótica y su política expansionista y desestabilizadora en el norte de África. Todo esto, por cierto, constituye una nueva lección para el gobierno español para el que Mohamed VI es el mejor amigo de España. Eso desde los días que siguieron a la muerte de franco. La última visita de Rajoy corrobora esta política de Madrid.

La monarquía marroquí sólo puede basar sus relaciones internacionales en lo que París le permita. Lo anterior se ha constatado ya, al menos, en dos ocasiones.

El 30 de enero de 2011, en plena efervescencia de las revueltas árabes en el norte de África, Mohamed VI viajó en secreto a París para entrevistarse con su socio y cómplice, Sarkozy. Alguno intentó quitar importancia a aquel viaje, fruto del pánico, diciendo que era un viaje de "vacaciones", pero la realidad fue otra como quedó claramente reflejado en todos los medios.

El 11 de mayo de 2012, a los pocos días del shock sufrido por el majzen con la derrota del presidente tutelado por Rachida Dati, Mohamed VI emprendió un nuevo viaje ("privado", por supuesto) a París. Esta vez el pánico en Rabat se ha desatado ante el ascenso al poder de François Hollande, cuya posición en el norte de África se teme en Rabat más justa. El pánico era aún mayor según las fuentes del Majzen (el poder supremo de la Inteligencia marroquí) en el entorno de Hollande (¿Valls, Belkacem, Aubry, otra?) informaron a Rabat del propósito de Hollande de designar como primer ministro a Jean-Marc Ayrault.

La infiltración de la Inteligencia marroquí ha alcanzado tal nivel que ha provocado la alarma de los centros del servicio secreto francés. Éste ve con asombro que si bien hasta hace poco Rabat era un "neoprotectorado", la relación franco-marroquí está mutando hasta el punto de convertir (vía corrupción "tous azimouts") a Francia en un elemento subordinado al majzen por la vía del chantaje.

El golpe que para los intereses del majzen ha supuesto la derrota de Sarkozy puede quedar aún peor desde que éste cedió el poder a Hollande. Éste no apoya las posiciones expansionistas de Mohamed VI y ha designado a Jean-Marc Ayrault como primer ministro. ¿Y cuál es el problema? El "problema" para el majzen es que Ayrault no apoya las posición marroquí en el Sahara Occidental. Así quedó de manifiesto en un documento de importancia excepcional, una carta firmada por Ayrault el 31 de marzo de 2011 haciendo constar su posición sobre el conflicto del Sahara Occidental.


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