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Rusia y Arabia Saudí, desprecian a Venezuela

16/09/2018 00:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Entonces, en Venezuela y España poco se hace ante la política de Donald Trump hacía Europa y Latinoamérica

El Reportero del Pueblo

 

Ya el campo económico deja de ser noticia. Las provisiones del crecimiento financiero en Venezuela y España nos acorralan y la ciudadanía se muestra impasible por los gastos que esto acarrea. Todo este tiempo, el Grupo Podemos- Pablo Iglesias que nos asesora y, un grupo de yupis del Psuv nos lleva fuera de existencia. Haciendo fábulas sobre acuerdos económicos en Europa y China y, lo verdadero es una pérdida de empleo en gran magnitud y, un grupo de hombres que entraba las actividades financieras diarias.

Entonces, en Venezuela y España poco se hace ante la política de Donald Trump hacía Europa y Latinoamérica que desea crear un déficit fiscal como comercial, para luego potenciar políticas bursátiles que favorezcan las Casas de Cambio en las colonias estadounidenses. Todo, esta bajo la visión de los inversores que se encuentran en la espera de sí suben o bajan los impuestos.

¿Y con este panorama, qué hacemos en España y Venezuela? Y ¿Los viajes de Nicolás Maduro Moros a China? Pues no mucho. Los Presupuestos Generales del Estado para 2019, que deberían contemplar medidas de crecimiento, están en el limbo y su aprobación tiene amigos cercanos; los inversores están a la espera de si suben o bajan los impuestos; la patronal pide a gritos estabilidad política y económica; mientras que muchos ciudadanos están haciendo números para pagar el alquiler, que ha subido más de lo previsto. Decía el filósofo Confucio que cuando el sabio señala a la luna, solo el necio mira el dedo. A juzgar por el panorama nacional, parece que aquí estamos con el dedo a vueltas. El Cono Monetario se diluye ante el levantamiento de banderas contra los ministros de economía y el propio presidente, en nuestro caso.

Algunas veces, me pregunto que hace el presidente en China, pues los rusos y Arabia Saudí han tomado el campo petrolero para su beneficio común con un solo pretexto, equilibrar la oferta y demanda. Irán, solo observa. Todos, buscan rehenes en el mercado petrolero para controlar el poder económico hacia el Sur, el siempre Dorado, tan buscado por los españoles.

El comportamiento de Estados Unidos de Norteamérica hacia Irán es de cuidado, en su recuerdo esta Irak y Kuwait. Pero, la guerra ya no es sistematizada, viene una orden de control de mares y océanos, teniendo presente los volúmenes de exportación. Para esto, debe acordar precios y control con sus colonias.

Mucho se habla aniversario de la crisis financiera de 2008, por lo que me centraré en la economía mundial, que no ha sido tan débil como muchos parecen pensar. Según el Fondo Monetario Internacional, la tasa de crecimiento real (ajustada a la inflación) del PIB mundial promedió el 3, 7 por ciento en 2000-2010, y habría sido cercana al 4 por ciento si no fuera por la llamada Gran Recesión. En comparación, la tasa media de crecimiento anual en lo que va de esta década ha sido del 3, 5 por ciento, que es ligeramente inferior a la tasa media de los años 2000, pero superior a la del 3, 3 por ciento de los años ochenta y noventa.

A mi juicio, China ha contribuido en esta década con una parte aún mayor del crecimiento mundial que en la anterior, ya que su PIB casi se ha triplicado, pasando de 4, 6 billones de dólares a finales de 2008 a unos 13 billones de dólares en la actualidad. Esos 8 billones de dólares adicionales representan más de la mitad del aumento del PIB mundial en el último decenio.

Una característica central de la economía antes de la crisis financiera era la burbuja inmobiliaria estadounidense,

 que a su vez fue el resultado de la invención por parte del sector financiero de métodos cada vez más intrincados (y dudosos) para reciclar el ahorro mundial mediante productos derivados. Una década después, cabe mencionar que muchas "ciudades globales", como Londres, Nueva York, Sídney y Hong Kong, tienen ahora precios de vivienda que sólo una minoría muy pequeña de sus residentes permanentes puede pagar, debido a la creciente demanda de los inversores ricos en el extranjero.

Pero a partir de este año, hay señales crecientes de que los precios de la vivienda en estas y otras ciudades podrían estar sufriendo un retroceso. Esto puede reflejar simplemente las medidas adoptadas por los gobiernos municipales para proporcionar viviendas más asequibles a sus residentes; pero también podría indicar que los nuevos compradores acomodados se están volviendo más escasos.

Sin duda, un descenso gradual de los precios de la vivienda en estas ciudades sería un avance positivo en términos de igualdad económica y social. Pero uno buscaría en vano por un tiempo cuando la caída de los precios de la vivienda no produjera efectos secundarios perjudiciales.

Es evidente que la desigualdad de la riqueza ha aumentado mucho más que la desigualdad de los ingresos en el último decenio, y que el rápido aumento de los precios de la vivienda urbana ha desempeñado un papel fundamental. En muchos países desarrollados, incluido el Reino Unido, la desigualdad económica es un problema muy grave.

Sin embargo, en términos absolutos de ingresos, los últimos datos muestran que la desigualdad ha vuelto a caer a los niveles (aún demasiado altos) de los años ochenta.

Si las percepciones comunes sobre la desigualdad tienden a inflar lo que realmente está sucediendo, es porque los altos ejecutivos de muchas empresas están ganando sumas cada vez más elevadas en relación con los trabajadores que trabajan bajo ellos. Estos paquetes de remuneración pueden racionalizarse en el contextode la evolución de los precios de las acciones, pero eso no los justifica

En ambos casos, sospecho que la respuesta es sí. A menos que podamos recuperar un mundo en el que los beneficios de las empresas sirvan realmente para algo, la probabilidad de que se produzcan más conmociones económicas, políticas y sociales seguirá siendo intolerablemente alta. Las crisis golpean porque llegan por el punto ciego. Es su naturaleza. Pero casi en un acto de fe, los ciudadanos confían en que sus líderes y expertos sean capaces de aprender las lecciones para detener el siguiente golpe. ¿Fue así tras la caída de Lehman Brothers? La respuesta corta sería: "No completamente". Y cuando llegue la próxima crisis, lo cual podría suceder según algunos en un año y medio, las respuestas medio satisfactorias no serán lo suficientemente buenas.

 

 

 

 


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Autor:
Emiro Vera Suárez (790 noticias)
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