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Se reabre el Centro Cultural Jorge Eliécer Gaitán- Bogotá

05/04/2010 18:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Luego de once meses, el Jorge Eliécer Gaitán, el teatro más popular de la ciudad, reabre sus puertas. Sus 1.745 sillas, que lo hacen el escenario teatral más grande de Colombia, están listas para recibir a todos los habitantes de Bogotá. Este año, el teatro será escenario para la Orquesta Filarmónica de Bogotá y para las distintas actividades que realiza esta entidad, adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, como las galas de los Festivales al Parque, Ópera al parque y Danza en la Ciudad.

Eventos como Eurocine, al igual que numerosos conciertos nacionales e internacionales, también serán incluidos en la programación de esta tarima. Y, lo mejor de todo, es que serán certámenes al alcance del bolsillo de todos los ciudadanos. La idea es que la ciudadanía se apropie del teatro. Y para ello se incorporará a los Septimazos, servirá como espacio para exposiciones, llegará a distintas localidades con el programa Teatro Móvil, y se unirá con la Red de Teatros del Centro para promocionar la actividad cultural en la zona con promociones como la de '1 noche al mes, 50% de descuento: Teatros de puertas abiertas'.

La Alcaldía Mayor invirtió más de 3.900 millones de pesos para reforzar las estructuras del teatro y cumplir con las normas de sismo-resistencia. Además, se mejoró la cubierta del escenario para eliminar el ruido que hacía la lluvia al caer en el techo y se dotó al escenario con un tanque de abastecimiento de agua.

Más de un siglo de historia

En la calle octava con Séptima, junto al Observatorio Astronómico, se levantó el Teatro Municipal de Bogotá. El 1° de febrero de 1890, día de su inauguración, se presentó la ópera El Trovador, de Verdi. El teatro estaba abarrotado: no faltó ni el presidente Rafael Núñez, que llevó su propia silla para ver la función. Aquel fue el inicio del que, poco a poco, se convirtió en el teatro preferido de los bogotanos. Y eso que, según el arquitecto Germán Téllez, no se trataba de una obra notable. «El Teatro Municipal estaba bien dotado, era bonito —dice—. Pero nunca tuvo la fastuosidad que ahora le atribuyen. Más que un teatro, era un galpón venido a más». Sin embargo, estéticamente, lo más bello del antiguo municipal era el telón de boca, lleno de figuras con antifaces, arlequines y rostros africanizados.

Un renovado Centro Cultural Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán, con sus estructuras reforzadas y nuevos programas, espera por el público bogotano. Detrás de este escenario hay una rica historia que se remonta a finales del siglo XIX.

Acaso la variedad que presentaba aquel mosaico presagiaba lo que después ocurriría en el Municipal. Con los años, mientras el Colón se centró en presentar obras ortodoxas, comedias españolas o francesas y óperas de compañías europeas, el Municipal abrió espacio a diversas manifestaciones artísticas y se convirtió en el epicentro de un teatro autóctono, costumbrista y popular que se empezaba a gestar en Colombia. Allí se presentaron las obras del dramaturgo Luis Enrique Osorio, quien ayudó a darle identidad al teatro colombiano.

Para atraer más al público, Osorio presentaba conciertos de música colombiana, bailes folclóricos, e incluso rancheras y tangos al finalizar las obras. Además, facilitaba el transporte del teatro a los barrios más apartados. El Municipal también fue el escenario principal de Carlos Campos llamado Campitos, comediante e imitador de políticos y cuyas presentaciones tenían gran acogida. Sus montajes tenían títulos sugerentes, como Qui'hubo de la alternación, mi señora Anunciación.

Durante los años treinta, el coliseo fue el escenario principal de los discursos de Jorge Eliécer Gaitán, quien al reparar en la influencia que tenía el teatro en las clases populares, creó el 'Viernes Cultural'. Todos los viernes, el caudillo liberal echaba venenosos discursos, que el historiador Germán Arciniegas recordó alguna vez en uno de sus textos: «Gaitán hablaba dos horas, y luego salía el pueblo enardecido, vociferando, por la carrera octava, a desembocar en la Plaza de Bolívar en grandes manifestaciones».

El escenario empezó entonces a ser reconocido como fortín liberal no sólo por los discursos de Gaitán, sino porque su director, Alberto Uribe Ramírez, era un reconocido miembro de ese partido. La muerte del caudillo desembocó en el fin del teatro: aquel 9 de abril de 1948, las puertas del Municipal se cerraron. El telón cayó al suelo. A Uribe Ramírez lo reemplazó un gerente conservador. Cuatro años después, en 1952, con picas y palas, un numeroso grupo de soldados demolió el teatro por órdenes del presidente Laureano Gómez. Ese fue el triste final de un teatro en el que se formaron muchos actores, y que abrió espacio a las manifestaciones artísticas que seducían al pueblo.

Pasaron más de veinte años para que el Municipal volviera a abrir, ya no en la octava con séptima, sino en la calle 22 con carrera Séptima (en el antiguo Teatro Colombia). Desde entonces, bajo el nombre de Teatro Municipal Jorge Eliécer Gaitán, ha seguido siendo un escenario querido por los bogotanos.


Sobre esta noticia

Autor:
Correo Cultural (14152 noticias)
Fuente:
conartedevenezuela.com.ve
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3768
Tipo:
Reportaje
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