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Protagonistas,

28/09/2010 10:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sabana Grande es una pequeña ciudad dentro de la Gran Caracas. Por allí pulula la gente en todas direcciones como ríos locos llenos de agua que se desbordan hacia otras latitudes. Sabana Grande es el verdadero centro de esta urbe que se llama Caracas

REVISTA LA GRAN CARACAS

Sección: PROTAGONISTA

Sabana Grande es una pequeña ciudad dentro de la Gran Caracas. Por allí pulula la gente en todas direcciones como ríos locos llenos de agua que se desbordan hacia otras latitudes. Sabana Grande es el verdadero centro de esta urbe que se llama Caracas. Cuando estamos en sus calles debemos cumplir con el rito de todos los días: tomar un café temprano en el Gran Café, visitar a Raúl Betancourt en la librería Suma, una charla rápida con un poeta, pintor o vagabundo; la mirada imperiosa sobre el reloj para ver a cuantos minutos estamos de las once de la mañana para la cerveza en el Callejón de la Puñalada. Así es la vida todos los días en Sabana Grande; sin embargo, todos son sorprendentemente distintos cada vez.

No recuerdo que año trascurría cuando conocí a Susana Castell, la Mami o la Mami Sussy. Eran los tiempos dorados del Tic-Tac, allá en la avenida Bolivia, al norte de la gran avenida, ahora un solar donde alborotan, juegan, ríen, lloran y se emborrachan los fantasmas –nuestros fantasmas- recordando nuestras suertes y destinos.

Sussy era el alma de Sabana Grande, rubia, ojos verdiazules, vivísimos, alta, gruesa como un abeto, venía de Randes, después de confiar su destino a su dedo indico, que en el mapamundi se detuvo sobre esta tierra, a la que quiso y se sembró en ella para siempre.

Sussy era la alegría y el corazón abierto. Había en su cuerpo tanta alegría y amor para prestarlo a sus amigos. Todos nosotros, no sé por qué razón, sentimos el cariño de esas manotas tiernas y nobles. El tic-tac era su casa y por añadidura era nuestra también. Allí teníamos todo: amor, comprensión y tragos.

Su bar era cita ineludible de estudiantes, políticos, periodistas, artistas….Era obligatorio celebrar un cargo, un examen, un partido de futbol o béisbol, un mitin, un recital, un día del periodista. El tic-tac era el sitio indicado: un piano, cantantes espontáneos, recitadores fastidiosos, borrachos gritones y fugaces peleas que tenían a Sussy de referí….

Un día cualquiera podíamos ver allí en el tic-tac de la reina Sussy a Alberto Brant tocando el piano; en otro rincón a Orlando Araujo

Un día cualquiera podíamos ver allí en el tic-tac de la reina Sussy a Alberto Brant tocando el piano; en otro rincón a Orlando Araujo vociferando un verso; a Caupolicán discurseando; a Antonioni, Adriana González León, Junio Pérez Blasini, Pancho Massiani, Manuel Alfredo Rodríguez discutiendo alguna pendejada; a un grupo de jóvenes celebrando cualquier cosa, a Luís Augusto Dubuc y otros adecos conversando entre trago y trago; al comité de Damas de la República del Esta organizando algún sarao (por cierto era el único lugar de Sabana Granda donde las mujeres podían ir solas a beber).

Sussy capitaneaba una familia: Edith, Germán y Leopoldo; compartiendo su cariño con un ser feroz, peludo y revoltoso, producto de los amores de una poddle de mala conducta. Era su mascota. Tenía unos empleados muy especiales, pues ocupaban lugar al lado de los parroquianos y nos rascábamos en comandita. Era capaz de apostar trago por trago a que se repita ninguno de los saludos que conocía en diecisiete idiomas y dialectos.

Un buen día Sussy decidió que su negocio estaría abierto para sus amigos más íntimos y fue así como una mañana la puerta, aquella enorme Santamaría, apareció bajada y Sussy dentro del negocio. Quien llegaba tenía que subirla y bajarla. Uno entraba a su casa; era una fiesta; uno ponía la música, otro hacia la ensalada, fulano servía las mesas y de repente Sussy bailaba tangos, joropos y salsa.

Sussy se fue. Murió el 3 de mayo de 1984. Veinte años ausente y todavía nosotros no hemos podido encontrar un lugar como ese. Sussy (le comprendimos) era inigualable, mucha bondad y cariño. Allí en su bar pasé todos mis despechos. Ahora deambulamos por Sabana Granda; nos gusta, pero quisiéramos que Sussy estuviera tomando con nosotros. Seguimos el camino.

¡Sabana Grande es el mundo!

Ciao, Mami; nos veremos.

Por: Andrus Aguilar Pérez.


Sobre esta noticia

Autor:
Luis Viejo Pedro (14 noticias)
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311
Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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