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Un Poeta Bolivariano viaja al país de los choros

10/11/2018 22:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Forma literaria de escribir un artículo de opinión, histórico o de realidad

 Un poeta Bolivariano viaja al país de los choros

Caminando con su poesía, el poeta llega al país de los choros, después de una travesía por los mundos normales anhelando encontrar allí la frescura de nuevos conocimientos y experiencias nutritivas. Lleva a la patria en el corazón y a Bolívar en la mente.

A la puerta de este país, lo primero que divisa son a unos ciudadanos en el extremo mundo de la pobreza y el abandono, su mente viaja por los interminables conocimientos enseñados por el Libertador a lo largo de su vida, lo primero que asalta su mente es la famosa frase de Bolívar: “Para el logro del triunfo siempre ha sido indispensable pasar por la senda de los sacrificios”,  ¿será que están pasando por la senda del sacrificio? –se pregunta-.

Se acerca a los ciudadanos inmundos y comienza a escuchar sus conversaciones, solo miseria, sordidez e inmundicias es lo que escucha y ve, en su reflexión el padre de la patria le dice: “no poeta, no  están pasando por donde usted  piensa, este es un país en completa anarquía, donde los gobernantes que quieren perpetuarse en el poder le han dicho al pueblo, que el poder deben ejercerlos ellos mismos”.

Pero, Libertador, usted mismo ha dicho: “Huid del país donde uno solo ejerce los poderes, es un país de esclavos”, entonces, ¿debo huir de este país?, “no, no huyas, quédate y verás lo que es la insensatez, la anarquía, la ineptitud, la irresponsabilidad, la ideología mal aplicada, y en fin, todos los males de los equivocados”.

¿Y qué tiene que ver el que los ciudadanos se gobiernen ellos mismos? –se preguntó el poeta-.

Si la sabiduría está en tu cabeza y la moral en tu corazón, la patria te llama a gobernar junto a ella. Así debiera ser, fue la reflexión del poeta, pero, no es lo que vio en ese país, sus exaltados ojos y oídos solo escucharon y vieron miserias y torturas apocalípticas en las acciones de sus ciudadanos. Unos estafaban a otros, los malos, constituidos por una gran mayoría, arremetían contra los buenos. Las autoridades de aquel país nada hacían al respecto, en vista del falso ideal Bolivariano que sostenían. “No podemos atropellar al pueblo” fue el eterno slogan de los gobiernos del país de los choros, lo que a su vez generó cada día, más y más choros.

Hasta los niños “Bachaqueaban” sus metras a los otros niños, se volvieron diestros en el manejo de la moneda, mientras las aulas de clases eran azotadas por la inasistencia de ellos, una madre dijo: “no puedo enviarlo a la escuela si no ha comido”, y ese niño gastaba su hermosa juventud vendiendo golosinas en el metro.  

Los políticos del país de los choros, alababan a Bolívar con sus palabras, pero, lo desprestigiaban con sus actos, decían sus gobernantes: “que al pueblo no se podía agredir, ni con el pétalo de una rosa”, “que el pueblo era sabio y por lo tanto podía gobernarse a si mismo”. El poeta entró en contradicciones que debía superar. “¿Cómo un pueblo inmaduro, con amplia formación de choros, va a gobernarse así mismo?, ¿esa filosofía que se impone en ese país, acaso no se dan cuenta de que los gobiernos y los pueblos son como padres e hijos, y que al igual que en un hogar, es responsabilidad de los padres de educar y llevar por sendas de victoria a sus hijos?.

En el país de los choros el poeta no observaba eso, se recordaba el poeta de una de las últimas frases del Libertador en su Delirio sobre el Chimborazo: “…resucito, me incorporo, abro con mis manos mis pesados párpados, vuelvo a ser hombre y escribo mi delirio”.

Luego el poeta, pasó al `pueblo por ese tamiz de la última frase anterior, y notó que el pueblo no había resucitado y como un eterno durmiente no ha abierto sus pesados párpados para ver la realidad de su situación: miseria por todos lados, falta de alimentos, una ciudad oscura, propicia para el asalto y el pillaje, pero, lo peor de todo fue, lo que el poeta descubrió, la miseria, sordidez, incultura y la falta de valores de muchos ciudadanos del país de los choros.

Los alimentos para calmar el hambre del pueblo pueden llegar de un día al otro, las medicinas para aliviar los males, también pueden llegar de un día al otro, pero, pero, pero, el gran pero, ¿cuánto tiempo puede pasar para que los ciudadanos puedan regresar a un estatus de 30 o más años?, donde las personas eran amables, con mayor profundidad de valores ciudadanos, respetuosos de las leyes y de los demás, ciudadanos con el consentimiento claro de la existencia del otro como un ser al cual había que respetar.

Recordó la famosa fase del Libertador:  “Las naciones marchan hacia su grandeza, al mismo paso que avanzan en  su educación”, y concluyó que ese pueblo, de ese país, no había marchado hacia la educación. El gobierno afirmaba que si había educación porque había crecido la matrícula escolar, pero, no se fijó que el asunto no solo era de cantidad, sino de calidad.

Siguió el poeta caminando por los más íntimos “recovecos” de ese país

Unas personas cautelosas convidaron al poeta a su casa, allí le comentaron que la policía no servía para nada debido a varios factores, uno de los cuales y quizás el más delicado era que: “flexibilizaron los filtros para el ingreso a la policía”, porque eso era atentar contra el pueblo si mantenían los filtros como antes, por supuesto, eso permitió que choros entraran a la policía. Así mismo en las escuelas, liceos e instituciones del estado y gobierno, ahora no “Raspan” a nadie, en vista de que eso es atentar contra el pueblo.

El gobierno de aquel país no entiende que hay que tener al pueblo educado, razón tuvo nuestro Libertador al escribir con absoluta convicción y firmeza que : “Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza”. La educación combatirá a la ignorancia, pero una educación de calidad, que forme ciudadanos útiles a la patria, no escorias que solo están pendientes de las “rumbas”, los “Compincheos”, el materialismo, el apego a la tecnología celular, el desamor a la patria, entre muchos otros atributos negativos de esta moderna sociedad, hay que enseñar a este, valores verdaderos. Este pueblo no ha pasado trabajo, ni inconvenientes como si han pasado otros hermanos latinoamericanos, la idea es enseñarles que “ El arte de vencer se aprende en las derrotas”, pero los gobernantes del país de los choros, por su testarudez fingen no darse cuenta de esto.

Siguió el poeta caminando por los más íntimos “recovecos” de ese país, buscaba el por qué un país llega al estatus del país de los choros, ¿qué faltaba?, ¿qué no habían hecho?, ¿evaluaron sus caminos?, recordó a Bolívar, siempre Bolívar, como una tea que te da luz en medio de la oscuridad, evaluó la situación del país con la frase del Libertador:

“En el orden de las vicisitudes humanas, no es siempre la mayoría de la masa física, la que decide, sino que es la superioridad de la fuerza moral, la que inclina hacia sí, la balanza política”.

El poeta mostró una pequeña sonrisa de satisfacción, en su mirada se descubría un destello de luz, ¿qué encontraste poeta?. Sonriente, y ahora con mayor intensidad, nos dice: “ya lo sé, sé la respuesta a tanta incertidumbre sobre  la anarquía, la insensatez, la ineptitud e irresponsabilidad de ese pueblo”. Una pausa larga, tal vez el poeta ponía sus ideas en orden, sabíamos que la respuesta no era fácil, al fin voltea y nos dice: “La respuesta está en la frase del Libertador última”- continuó diciendo-, los gobernante de este pueblo prácticamente dejaron que se gobernara así mismo, fueron extremadamente permisivos, tolerantes, acostumbraron al pueblo a recibir las cosas como regalos, no estimularon el conseguir las cosas con esfuerzo, con “el sudor de tu frente”, no les enseñaron que las cosas en la vida tienen valor y que este valor debe pagarse para obtener el objeto. Cambiaron la fórmula internacional de todas las épocas sobre cómo criar a los hijos, cómo conducir empresas, cómo enseñar en las escuelas, y muchísimos otros procedimientos de las relaciones humanas, esta fórmula ha sido usada y la usan en la india, en Canadá, Afganistán, Perú, Guatemala, Alaska, Argentina, etc., la famosa fórmula de “Premio y Castigo”.

El gobierno de ese país la sustituyó, la suplantó por una rara fórmula que no ha dado resultados, más bien, ha formado “contraciudadanos” o lo contrario de un ciudadano, un “bicho raro” que anda en nuestras ciudades. El Libertador estuvo siempre muy claro: “ el asunto no es de cantidad, sino de calidad”, “decide…la superioridad de la fuerza moral…”, ¡Ah Libertador, cómo tergiversan tus palabras, y tuercen tus recomendaciones!, ¡si regresaras, Libertador, cuánta tristeza te asaltaría!, por eso mi amado héroe, continúa en tu sueño eterno, nos toca ahora a nosotros luchar, tu enseñaste el camino, pero, en el país de los choros, hay dos fuerzas ineptas que se disputan el poder, mientras la patria está superjodida por tanta desidia, irresponsabilidad, apego al poder, manejo irresponsable de los recursos de todos, pero, exclusivos de unos pocos. En verdad, en esa patria existe la tiranía de esas dos fuerzas que desangran al país, tu nos ayudas con tus palabras, con tus certeras recomendaciones.

Lo dices muy claramente Padre de la Patria: “ Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”.  

De los lados de las fuerzas opuestas surgían muchos ignorantes intencionales trabajando para su propio provecho, y como tu lo dijiste: “Siempre verás al ignorante y necio, dárselas de talentoso y vivo”, y en la patria de los choros existen miles de ignorantes y “tontos” que se han apropiado de los recursos de la patria para su propio provecho. Entonces Libertador dónde está la salida. Tu, Libertador, sabio y profundo, siempre así nos la diste, tus eternas frases, dichos, propuestas, procedimientos y estrategias, las creaste para el futuro, para nosotros, trascendiste en el tiempo, y penetraste carne y huesos, mentes y corazones, pero, el egoísmo de mi raza puso una coraza a tan certeras y hermosas propuestas para la conducción eficaz, equilibrada y responsable de una patria. Esa es la respuesta que encontré a mi incertidumbre, tu me la diste Libertador.

Afirmaste también que “El modo de gobernar bien es, el emplear los hombres honrados aunque sean enemigos”, pero, en este país, el país de los choros, ignoran esta hermosa y revolucionaria propuesta, imagínate Libertador, gobierna el valor, no el hombre, gobierna la responsabilidad, no el amiguismo, gobierna la honestidad, no el rencor, y así la patria tendría un vuelco maravilloso al ser gobernada por los valores y no como ahora que gobiernan los antivalores. Es por esto que siguiendo tu consejo:  

“Nada es tan peligroso como dejar permanecer mucho tiempo a un ciudadano en el poder, el pueblo se acostumbra a obedecerle y él a mandarle, de donde se origina la usurpación y la tiranía”.

Debemos entonces equilibrar el curso de la patria, y darnos cuenta de nuevo que y según tu afirmación:

“Formemos una patria a toda costa y todo lo demás será  tolerable”

Leo bien Libertador, “…lo demás será tolerable”, e ahí el secreto, solo nos queda seguir tu consejo de nuevo para salir adelante y sacar del foso al país de los choros, haciendo lo que tu nos recomiendas:

Pero, Libertador, usted mismo ha dicho: “Huid del país donde uno solo ejerce los poderes, es un país de esclavos”

“Unión, unión, o la anarquía os devorará”

 

 

 


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Matiasmar (67 noticias)
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