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La poesía surrealista de Camilo Fernández Cozman

08/02/2014 17:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageCamilo Fernández Cozman (Lima, 1965). Es Miembro de Número de la Academia Peruana de la Lengua y profesor de la Universidad de San Marcos, de la Universidad San Ignacio de Loyola y de la Universidad de Lima. Ha sido conferencista en Madrid, Salamanca, Burdeos, Roma, Florencia, Siena, Bérgamo, Bolonia, Rímini y Zurich. Ha publicado ‘Las ínsulas extrañas de Emilio Adolfo Westphalen’ (ensayo, 1990), ‘Ritual del silencio’ (1995), ‘Las huellas del aura. La poética de J.E. Eielson’ (1996), ‘Raúl Porras Barrenechea y la literatura peruana’ (2000), ‘Rodolfo Hinostroza y la poesía de los años sesenta’ (2001), ‘El cántaro y la ola. Una aproximación a la poética de Octavio Paz’ (2004), ‘La soledad de la página en blanco’ (2005), ‘La poesía hispanoamericana y sus metáforas’ (Murcia, 2008), ‘Mito, cuerpo y modernidad en la poesía de José Watanabe’ (2009), ‘La poesía es como el aroma’ (Buenos Aires, 2009), ‘Casa. Cuerpo. La poesía de Blanca Varela frente al espejo’ (2010), ‘Sujeto, metáfora, argumentación’ (2011) y ‘César Moro, ¿un antropófago de la cultura?’ (2012).

(2011) y ‘César Moro, ¿un antropófago de la cultura?’ (2012).

Los poemas presentados aquí fueron tomados del poemario Ritual del silencio (Lima: Picaflor Editores, 1995).

(2011) y ‘César Moro, ¿un antropófago de la cultura?’ (

cuando un brazo se levanta

a veces deslízase al vacío

cuando un ruido de tijeras obstaculiza

las palabras

alguien

esparce el suero da sentido a un consejo

acomoda una sonda

miradas sudorosas

guantes impacientes

una mujer de pelo corto

arrastra un pedazo de lluvia

algo está reseco

pero se mueve aún

porque mi paladar

es una esponja que se atasca

el desgano

he de poner debajo de la cama

la mujer de pelo corto

bebe de mi situación

traga el estúpido perfume

de las palabras

yo leo lienzos ilegibles

mientras inexistentes barcos

empujan medicamentos que dibujan

la última estación.

*

Alguna tranquilidad en el ambiente

grupo de gente grupo de familia como

en la película de visconti

luces por favor

cierren esa puerta para que no se inunde de júbilo

molestias en el tórax

no hay de qué preocuparse

aceptables manchas en los pulmones

nadie puede aceptar esta empinada

cuyo nombre es realidad

nadie se resigna viendo rodar

el oxígeno

los biombos se acumulan

junto a pastillas y recetas que estallan

lentamente en un remanso

inconocido de la noche.

*

Sábanas ojos

que transitan al margen del tumulto

ágora de médicos como frailes

pomos vacíos en la tarde

olas insostenibles en la sala de operaciones

una mujer tambalea

se recompone al borde del armario

sed de cuchara

el sol forma una aureola

y desaparece.

*

Sólidos gestos embargan las pupilas

la perspectiva es perfecta

rincones cubiertos de macetas

un hombre toca los brazos de otro como hojas

su entrecejo semeja un crepitar

de tenedor un ‘hasta luego’ sin descanso ni tropiezo

el cloroformo siembra dudas

insiste a muy escasos centímetros

un trecho largo falta recorrer

sin dibujar los cauces

el equilibrio mas con hervor

entre las sienes

prefiero no entrar no ver

lo que no puedo palpar con el silencio

y entonces

decido escribir este poema.

*

Adversario

a toda costa el suero dispersa,

impedía su roce de caballo confuso;

conciliante,

sin clavo

martillo,

sin funda la almohada,

ventana vestida de agujas;

congrega algo

alguien parece huir

pero aprieta su vida;

anhela hundir pero su imaginación

siempre

no sé por qué la lleva

a la esquina de al frente.

*

El júbilo se juega

en un lento intercambio de pastillas

unas campanas

cabezas que acuden un acostarse

con una cerilla

mujer de blanco que da vueltas

esparce paquetes cuya inexplicable confusión

es mejor guardar en el bolsillo

los pies se estancan a veces resisten

alguien disipa el hambre

vomita dulcemente sobre un cúmulo de billetes

sonríe con las orejas

y tiene el consuelo de la mentira.

*

Se aproximan

mejor óyense con el más suave tacto

escruta una un párpado

oculta su sueño

a quién le pertenece

le trastabillea la cabeza

ha preferido no esparcir testigos

almohada contra almohada

arrugados folios

abarcaba

incomprensible no decidía en absoluto

fortuito techo del cielo

se lo guardaba

pero hacia dentro.

*

No ha de ser visto en el vacío

una persona

me construye bastones con las palabras

esparce servilletas

a causa de diagnósticos

como que las cosas son minúsculas

mas hay que darle al clavo

y esta ecuación

rebasa los confines de la ciencia

andaba la mirada

toco escucho la mirada

mentiras el agua necesaria

el orden en la yerba

soslayo los quirófanos

horado con mis ojos

algo que sale y entra

floreros donde el agua desconcertada huye.

*

El dorso agota el frasco

alguien pasa atisbo dentro

la nuca se enlaza con la armonía

con el enigma

me llaman

la oreja dice pensamientos

primera cuerda

que se deshace entre mis manos

cuestiono dejo de ser

por la cuchara humedece mi sed

se desprendía

un átomo de una infusión desconocida

me vuelven a llamar no sé mi nombre

el sueño cae por su propio peso

la ciencia se hace añicos

el borde aborda un frágil presentimiento

alguien exige mi presencia

y se me huyen las palabras.


Sobre esta noticia

Autor:
Correo Cultural (16525 noticias)
Fuente:
correocultural.com
Visitas:
1039
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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