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Pantomima

13/11/2011 12:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pantomima (griego pantómimos "que todo imita") es la parte de las artes escénicas que utiliza la mímica como forma de expresión artística

Pantomima (griego pantómimos "que todo imita") es la parte de las artes escénicas que utiliza la mímica como forma de expresión artística. Se llama mimo al agente de la acción, al que practica el arte de Mimo. Los mimos renuncian al uso del lenguaje hablado en sus actuaciones, rechazando con frecuencia el uso de cualquier tipo de sonido u objeto. Tiene elementos comunes con la danza y las artes circenses.

Es una forma frecuente de arte callejero, generalmente de forma individual. Los mimos suelen simular con sus gestos sonidos, cosas o personas que no existen realmente. Esto puede dar lugar a coreografías muy elaboradas.

El principio de la pantomima se encuentra en las orgías dionisiacas, esencia que posteriormente fue distorsionada por la moral. Se permitió hablar, pero se sancionó, hacer del cuerpo signo de expresión. La abstracción, la intelectualidad, la palabra, reclamó para sí el establecimiento de lo correcto en materia de realización escénica. Tal vez ahí esté la razón por la que se empezó a considerar que la acción es cosa de personas de escasa inteligencia. Tal vez por esta razón toda manifestación artística construida con acciones corporales fue marginada y tratada como arte menor y desplazada en el consenso de las artes, desconociendo en el mimo su condición de arte, semejante a la pintura, música.

En un primer momento la danza, haciendo abstracción de la acción, canalizó la necesidad de expresividad corporal y la danza y el mimo se hicieron uno, siendo dos manifestaciones de nuestra expresividad corporal.

En el teatro griego el texto era el elemento principal, la palabra lo era todo, los movimientos escénicos eran mínimos; los acolchados, coturnos y máscaras no permitieron un gran desarrollo en ese sentido, además no importaba; aquellas representaciones tenían como fin decir el texto, sólo perseguían la gloria del autor. Mientras esto sucedía en los teatros (a donde acudían los griegos cultos) en las plazas ante el vulgo tenia lugar el espectáculo mímico nacido en el pueblo durante las fiestas campesinas, allí no habían máscaras ni coturnos que limitaran los movimientos del actor.

El auge del espectáculo mímico provocó la reacción de los actores y directores de teatro, quienes para no quedarse atrás en la competencia con el mimo, agregaron la acción corporal al teatro. Algo semejante podemos observar hoy en día cuando se pretende multiplicar los esplendores de la representación escénica para rivalizar inútilmente con el cine.

En Roma el mimo devino en pantomima. Sobre el origen de esta forma hay algunos relatos, el más conocido está referido a Livíus Andrónicus, un actor griego esclavizado por los romanos, quien actuaba en espacios al aire libre; Las condiciones podemos imaginárnosla. Cuenta la historia que Andrónicus se quedó afónico durante una representación y para continuar, le pidió a uno de los coreutas que dijera el parlamento mientras él hacía como que hablaba, y sorprendentemente, moviéndose y gesticulando se descubrió subrayando corporalmente las palabras. Debido al éxito obtenido, esta experiencia fue posteriormente repetida a propósito.

Los romanos rendían culto al cuerpo y por tal razón, lo que contaba en la pantomima era el actor, así éste llegó a serlo todo. Al no declamar mientras otro hablaba por él, el actor acabó por suprimir la palabra y representar toda la obra con mímica. Para compensar aquello, los movimientos corporales se realizaban de una manera diferente a la ya conocida, hasta que paulatinamente alcanzó un nivel técnico que permitió a la pantomima convertirse en el género teatral más importante durante el imperio romano. Se sabe que en Roma mimos y poetas competían: Cicerón desafió a Roscio a que tradujera por gestos sus oraciones retóricas y el célebre comediante lo hizo perfecto. Asimismo, emperadores fueron mimos, que tan buenos, no lo sabemos; algunos parece que con poca fortuna, como Calígula, quien obligaba a sus espectadores a permanecer en la sala bajo pena de muerte.

En Asia este arte se desarrolló mucho antes que en Europa y para estas culturas la mímica representó un papel esencial en los géneros dramáticos más importantes

En Roma la pantomima decayó hasta casi desaparecer y tuvo un nuevo auge en Italia a mediados del siglo XVI con la aparición de la Commedia dell’arte. Esta forma de representar surgió ante la decadencia del teatro de la palabra en forma semejante a lo acontecido en Grecia y en Roma. Entonces, como ahora, el actor que vivía de su trabajo necesitaba una obra exitosa que atrajese al público; al no encontrarla decide “hacer lo que pueda”, y creó la Commedia dell’arte. A fines del siglo XVI los actores de la Commedia dell’arte fueron llamados desde Francia por Enrique III a pedido de su madre Catalina de Medicis. Pero la libertad que se tomaron para interpretar sus obras, en las que claramente aludían a personajes de la sociedad, provocó que los expulsaran de Francia en 1697. Pero esta forma de actuar ya se había enraizado en el pueblo, quien además, con el tiempo, hizo suyo a Pedrolino, uno de los personajes, que replanteado y recreado por Debureau, se convirtió en Pierrot. De esta forma la Commedia dell’arte permitió el nacimiento de la pantomima francesa; en la misma, se presentaban las aventuras de Arlequín, su amante, Colombina, y su padre, Pantaleón.

En Londres, el Arlequinado era precedido por una escena en la que los actores hacían mímica y bailaban representando historias de la mitología clásica o cuentos de hadas, y culminaban con la transformación del personaje principal en Arlequín. Después del siglo XIX, las representaciones se limitaron a la época de Navidad. Poco a poco la escena inicial mencionada, o pantomima, se fue extendiendo y se hizo más importante que el propio Arlequinado, especialmente a principios del siglo XIX tras el desarrollo llevado a cabo por el actor Joseph Grimaldi, que destacaba en acrobacias e inventó trucos y maquinaria escénica, de los que se valió después para crear el personaje del payaso Joey.

En Asia este arte se desarrolló mucho antes que en Europa y para estas culturas la mímica representó un papel esencial en los géneros dramáticos más importantes.

En Europa tendremos que esperar al siglo XVI para ver en Italia la commedia dell'arte, una comedia improvisada que pronto se propagó por todo el continente. La pantomima continuó con el Arlequinado durante los siglos XVII y XVIII en Francia e Inglaterra, que era una forma desarrollada a partir de la commedia dell'arte

La pantomima emergió como un espectáculo de elaborado trabajo escénico y de vestuario, basado en cuentos de hadas, con la incorporación de canciones, danzas, diálogos, acrobacias y otros elementos de revista inglesa. Se convirtió en tradición que una actriz joven interpretara el papel del héroe, o chico principal, y que un actor cómico interpretara el papel cómico de la dama de la pantomima.

La pantomima moderna acabó siendo un arte puramente mudo, donde el significado es trasmitido solamente a través del gesto, el movimiento y la expresión corporal. Adquirió el rango de gran arte en el siglo XIX gracias al actor francés Jean Gaspard Deburau, que refinó los rasgos de un temprano personaje de la commedia dell'arte y creó a partir de él a Pierrot, el payaso herido de amor.

Apareció el cinematógrafo y la escenificación corporal tuvo su último auge importante. El cine en sus inicios aún no contaba con un lenguaje propio. En esa época destacó Charles Chaplin, y aunque reconocemos su talento artístico, también debemos aceptar que el arte del mimo no recibió ningún aporte importante de él, pues Chaplin no necesitó desarrollar su lenguaje.

Pero hay aún otra parte de historia, la contemporánea, aquella que comienza en 1929 con Etienne Decroux. Ese año él comienza sus estudios, se interesa por el cuerpo, explora e inventa, enseña lo que va hallando y aprendiendo, es un observador meticuloso del comportamiento corporal, un estudioso profundo. “Después de haber visto en el museo las obras de Egipto o del impresionismo se sale avergonzado de ser actor”, dice Decroux y renuncia a la pantomima.

Es el primero en considerar al Mimo como un fin y no como medio o complemento de otro arte, y esboza sus fundamentos. Entre los principales alumnos de Decroux podemos citar a Jean Louis Barrault, con quien trabajó al principio de sus búsquedas; a Marcel Marceau, cuyo mérito es haber tomado la técnica de Decroux y haberla llevado a la vieja pantomima francesa modernizándola; y Angel Elizondo, quien inició un desarrollo y crecimiento de este arte transitando vías nuevas, experimentando, arriesgando y logrando resultados como el “Esquema de la Expresión Corporal” con el que actualmente una nueva generación de mimos estudia y trabaja.

Al no declamar mientras otro hablaba por él, el actor acabó por suprimir la palabra y representar toda la obra con mímica


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Autor:
Gabriela Lavaye García (8 noticias)
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