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Oscuridad en el Planeta Tierra, guerra de allienigénas por la energía

27/01/2019 21:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mi voz se perdía en aquella nada infinita

Fuente Literaria/ Relatos de Ciencia- Ficción

 

 

Pude ver un rostro en sus pupilas, como si quisiese decirme algo, ya era tarde. Todo se había consumado y la luz de la vida se le apagaba. Desde aquel momento, empezaron mis viajes por el espacio sideral, fue muy fácil. Ya en 1975, las fuerzas aliadas en el planeta Tierra, nos prepararon para remontar en el futuro esa gran responsabilidad, pero, los entrenamientos eran fuertes en el polideportivo Misael Delgado y, a la vez, faltaba poco tiempo para graduarme en la Universidad de Carabobo.

Los ecos del silencio, siempre afloran a la superficie. Era la primera vez que me enfrentaba a la imagen de la muerte. No había visto fallecer a nadie. Nunca viajé tan lejos para ver a un Ser cercano, en el Planeta Ciarus, me dirigí a sus profundidades, de aquellas tinieblas. Se tenía que pasar por un gran túnel, luego un abismo. La nave, apenas asumía su propia dimensión, todo era helado. Hasta que la llamé, anuncié varias veces su nombre.

Pero, mi voz se perdía en aquella nada infinita y, por más que la llamase, aquello que observé en el fondo de sus pupilas, no se movía un ápice, pertenecía por completo al más allá.

Cerré los ojos, para ahuyentar los recuerdos. Sentado en el asiento del pilotaje, Shinaromuto, me rodeó con sus extensos brazos, tomando mi cuello y, se reclinó sobre mí, luego, apoyó la cabeza en mi hombro. Pude sentir, como su carne suave se apretaba cálidamente hacia mi cuerpo.

La nave se deslizaba hacia el infinito, la nada. El espacio sideral es netamente oscuro, silencioso y con un juego de estrellas y piezas momificadas en el aire que, atraviesan ese firmamento a gran velocidad.

Shinaromuto, siempre me iba a buscar muy de mañana al terminal aeroportuario y de inmediato, en su hogar me preparaba el desayuno. Poco hablábamos, aunque, desde un principio su figura me sorprendió, hasta que llegó un momento en el cual, tuve que expresar, “Tengo que irme”.

Sin embargo, en aquellos labios, ya no podía descifrar, cual eran sus emociones. Ni siquiera, si le apenaba mucho, tener que marcharse o irme. O no. O sí sentía alivio al separarse de mí.

Es necesario permanecer en silencio y actuar

Su planeta originario, tenía grandes tiendas y restaurantes, pero, siempre comíamos en el camino hacia el planeta vecino. Todas las mujeres tenían el pelo lacio y rojizo, llegándole hasta las rodillas. Todas calculaban el tiempo, su alimentación era a base de pescado, ratas provenientes de criaderos y perros seleccionados y bien cuidados.

Había hecho tres viajes conmigo, muy de mañana se aprestaba subir a la nave y pilotear por dos y tres horas. A veces, regresábamos el mismo día, a primera hora de la noche. Al llegar, pasamos al bar para tomar un brebaje frio y, continuar a casa para organizar el trabajo del otro día.

El planeta Tierra se encontraba convulsionado por la acción nefasta de la banda de los carniceros y religiosos que, deseaban controlar las riquezas de ese frio planeta que, ahora se degrada por la minería ilegal y tala de árboles, es el cambio climático y desforestación.

Todo el mundo, esta pendiente de los negocios, es una confrontación entre hermanos, desean enriquecerse de una manera rápida. Todos ríen de desgana ante la desgracia de los demás, casi nadie se saluda, la mayoría se encuentra ligado a negociaciones turbias.

Cualquiera se siente angustiado, por lo general bebo té y comida asiática preparada por mí, ya en esta era, no le recibo comidas preparadas a nadie, menos agua y café, todo debe estar herméticamente sellado.

Todo se ha estropeado, la nave no tiene neumáticos por la escasez y todos los planetas no se caracterizan por su topografía, deseo ir a Neptuno, pero, los reactores ya están desgastados. Acostumbró comer almuerzos ligeros, mi cognición debe estar despierta y, hoy, es necesario rescatar nuestra intimidad. Los seres se han vuelto distantes y egoístas, poco se comunican entre sí, pierden la noción del tiempo y mueren, forman su pequeño mundo propio.

Es necesario permanecer en silencio y actuar.

Hay que calcular inmediatamente el tiempo, los planetas potencias, desean arremeterse el uno con el otro. Ante todo, hay una necesidad de liberación, no puede haber amnistía, sino ruptura, ambas partes lo desean. En los otros planetas observamos una gran diferencia con el nuestro.

El planeta Tierra se encontraba convulsionado por la acción nefasta de la banda de los carniceros

Es el momento de guerrear. Quizás.


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Autor:
Emiro Vera Suárez (1149 noticias)
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