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En memoria a mi hijo Alfonso 05-09-2006 - 29-04-2015

27/05/2015 11:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Alfonso, mi hijo, un niño, hermoso, maravilloso, con un encanto especial, mi hijo, mi bordón, con la sonrisa más maravillosa que la historia de la humanidad ha podido tener

Los hijos, hermosas criaturas, que en algunos casos nos proporcionan felicidad, en otros casos nos ocasionan desdicha y en otros mucho dolor y vacío.

Alfonso, mi hijo, un niño, hermoso, maravilloso, con un encanto especial, mi hijo, mi bordón, con la sonrisa más maravillosa que la historia de la humanidad ha podido tener.

Mi Alfonso, mi niño con parálisis cerebral, el solo podía esperar por el amor y la benevolencia de sus padres y hermanos, por la consideración interna que cada uno de nosotros, en su nivel de conciencia, estuviésemos en capacidad de dar.

Hablar con los ojos, era su especialidad, en sus ocho años de vida, jamás se volteo por sí mismo, jamás toco sus dos manos por sí mismo, jamás se levantó por sus propios medios, siempre espero el amor de otro para que eso sucediera y le pasara a él.

Mas siempre le sucedió, su mama una gran mujer, desde que Alfonso nació, y ella tomo conciencia, de las limitaciones físicas con las que nuestro niño, llego a este mundo, se enfrasco en una lucha por mantener la supervivencia de Alfonso, los médicos nos dijeron “Alfonso es un niño con pronóstico reservado, no podemos decirles más”.

Pues bien, realmente no fue muy difícil acostumbrarnos a aprender a adivinar que necesitaba y que no, sus ojos y su leve sonrisa, nos indicaban si estábamos en el camino correcto o no, el apenas comenzó a llorar a los seis meses, y a los dos años ya no lo hizo más, lo llevábamos a consulta, para hacerle los exámenes de sangre para velar por los niveles de los medicamentos q le suministrábamos y en lo que le sacaban la sangre, no lloraba ni gritaba, pero sus ojos me decían que llorara por él, y nosotros llorábamos por el, gritábamos por el, y nos dolía por el.

Así transcurrió el tiempo y el amor fue creciendo por mi hijo como nunca pude sentir algo así por otro ser humano.

 Nunca pudo ver más allá de las sombras que su vista le permitió.

Pero sus oídos, aaa eso sí, si podía oír, cualquier ruido le pertenecía, y esa fue la herramienta que utilice para que nuestra comunicación, fuera casi perfecta, o perfecta, ya que sus ojos y su sonrisa siempre me respondieron con mucho amor, algunas veces con tristeza, o como en otros casos no me respondió porque así lo decidió el.

Varias veces le toco estar en el hospital, semanas enteras, como dijeron los médicos su pronóstico siempre fue reservado, su dieta siempre fue liquida, y su sistema respiratorio delicado, porque aunque siempre se le hicieron sus terapias, la falta de movimiento propio, le impidió siempre que su sistema respiratorio funcionara normalmente, esto hacia que su salud siempre estuviera en riesgo, nosotros como padres lo sabíamos y siempre estuvimos preparados para momentos muy difíciles, pero ningún padre realmente está preparado para ese momento.

Nadie en este mundo me dio tanto amor como mi Alfonso, él nunca me abrazo con sus brazos, yo siempre lo abrace, mas son pocos los seres humanos que pueden abrazar con los ojos y una sonrisa como la de él, su mirada de satisfacción y amor cuando estábamos abrazados, me hizo comprender que no hace falta ser abrazado con los brazos para sentirse abrazada el alma

Nadie nunca lleno de tanto amor el espacio en el que me encontraba con el

Nadie nunca lleno de tanto amor el espacio en el que me encontraba con el.

O cuando ponía la cara de bravo, porque dejaba de jugar con él, yo comenzaba de nuevo y entonces el me regalaba su hermosa sonrisa.

No hay manera de explicar la fuerza interior de mi Alfonso, siempre dispuesto a esperar que alguno de nosotros le sobara la espalda o le rascara la cara y las piernas que lo moviéramos, sus  ocho años de vida, no fueron fáciles, no importa la atención que nosotros le diéramos, no importa el amor o la consideración que pudiéramos ofrecerle, yo estoy seguro que el siempre quiso mas, pero siempre agradeció lo que hicimos por el.

En Marzo de este año 2015, mi Alfonso comenzó a menguar, no hubo examen o medico al que no acudiéramos, ni atención que no le brindáramos, solo comenzó a menguar.

El 19 de abril, me hospitalizaron por una fistula y acceso perianal, el 20 me operaron, y el 22 de abril lo hospitalizaron a el.

 El  día 26 me volvieron a operar, y tres días después, el día 29 de abril mi Alfonsito murió.

Es un dolor indescriptible, estaba muy pequeñito para que le pasara eso, y si, ya se, que si los designios de dios, que si ya descanso, que  si siempre pasa lo que tiene que pasar, yo entiendo todo eso, pero de lo que si estoy seguro es que este mundo no es bueno, tantos niños en ese hospital enfermos, con la misma posibilidad de morir, con padres viviendo la misma angustia que la mía, tratando de vivir de la esperanza de volverlos a tener en sus brazos, hay mucho dolor en este mundo.

Sé que esta gran tristeza y este gran dolor ira pasando, pero hay que sobrevivir, donde voy a conseguir la sinceridad y el amor que mi hijo me dio………. Donde.

Padres que lean esto, cuiden a sus hijos, pero no los asfixien, deben darle amor, sin esperar recibir nada, recuerden sus épocas de niños y todas las cosas malas que hicieron, y dejen que sus hijos vivan sus propias vidas, la sobreprotección trae serias consecuencias, este es un mundo que funciona con la ley de la selva, si te descuidas te comen, hay que darles las herramientas y enseñárselas a usar para el bien y para el mal, hacer que comprendan que de la manera como se comporten así la vida los premiara con cosas buenas o malas, con alegrías y tristezas.

Y rezar,  rezar mucho para que sus hijos sobrevivan a ustedes, porque es ley natural.

Mi hijo Alfonso, sé que según mi creencia, estás jugando con otros niños y eres feliz, no prometo ya no llorar, pero mi promesa para ti es que siempre estás en mi mente y mi corazón con todas las alegrías que me pudiste dar, con los cumpleaños que te celebramos y con el amor mutuo que siempre nos dimos, se feliz hijo mío desde tu sitio, que yo también lo seré con tu recuerdo.

A mi mujer, Lisbet te doy las gracias por todo el amor que le diste a mi Alfonsito, por todas tus noches de desvelo para con el y conmigo y te prometo que Toda esta tristeza la vamos a superar juntos por lo que nos quede de vida.

Marcos Borjas

 


Sobre esta noticia

Autor:
Marcosborjas (33 noticias)
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