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MAS JUICIOS DEL JUEVES

03/12/2009 13:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

MAS JUICIOS DEL JUEVES

MAÑANA NO DEJE DE LEER EL SEMANARIO INFORME COMO SIEMPRE CRITICO

SE LE ENREDÓ EL VOLANTÍN

Sigue atrapado y sin salida por sus errores y los problemas del país

El cinismo presidencial no tiene límite. Sólo ahora, luego de once años al frente del país, admite de forma muy disfrazada que la delincuencia es un problema grave que merece ser atacado. Recurre a ese tema porque su repertorio discursivo está agotado, es fastidioso y no le sirve para salir de su enredo actual.

Chávez está enredado por su propia ineficacia y por sus propias palabras. Es tan grave el enredo, que la desesperación lo obliga a decir y hacer cosas que atentan contra su propia imagen. Los venezolanos no son pendejos para creer que ahora si van a hacer algo contra la inseguridad.

Ese es uno de los múltiples problemas que tienen enredado y atrapado a Chávez. Son once años en los cuales no han atacado el problema de la inseguridad y por eso las cifras de secuestros y asesinatos, por sólo nombrar dos expresiones de violencia, han escalado hasta niveles de angustia para la población.

Chávez ha sido derrotado por la delincuencia que desbordada acaba con la paz y la tranquilidad de los venezolanos, quienes por cierto no disfrutan de los anillos de seguridad que no sólo protegen al Presidente, sino a las prominentes figuras de la revolución.

¿Por qué Chávez y su ministro del Interior y Justicia no pasan aunque sea dos horas sin escoltas en un barrio de Caracas o de cualquier otra ciudad del país? Así sabrían el estado de sitio y la suspensión de garantías que padece la mayoría de los venezolanos.

Y lo peor es que la inseguridad aumentará en la medida que la crisis económica eleve su intensidad. No hay dinero para seguir sosteniendo la pesada carga burocrática del Estado, para pagar todas las confiscaciones de empresas y mucho menos para sostener sus misiones sociales.

Chávez sabe que se acerca la hecatombe económica. La propia ineficiencia de su gestión lo tiene endeudado. Su terquedad lo está conduciendo a cometer errores que nos cuestan mucho dinero, porque no es capaz de dialogar y entenderse con los empresarios nacionales y extranjeros, sino que de inmediato ordena una confiscación que al final costará montones de dinero.

Cada expropiación, nacionalización o confiscación cuesta mucho dinero. No sólo se tiene que pagar la empresa a sus legítimos propietarios, sino que además el Gobierno debe asumir de inmediato los costos de nómina y producción y eso es dinero que debe desembolsar el Fisco.

Y lo peor en la caída económica es que el paracaídas del petróleo está hecho pedazos. Los niveles de producción de PDVSA están críticos y las cuentas en rojo. No hay de dónde sacar tanto dinero para invertir en la exploración y producción, para pagar a los acreedores, construir obras, sostener misiones, cubrir los regalos y promesas presidenciales en el exterior y ahora para pagar a Rusia las armas compradas por Chávez. Venezuela está en el borde de una quiebra económica y el Presidente lo sabe. Y después de esa quiebra viene el deslave general.

Pero además está ocupado en su guerra contra el Chavismo sin Chávez a través de los testaferros de los revolucionarios. Allí está la intervención de cuatro bancos cuyo dueño es la cara de los negocios de varios chavistas y lo más grave hasta de su hermano Adán.

La corrupción está desbordada y eso está afectando su credibilidad ante los Chavistas de abajo que aun creen en la revolución. Los nuevos ricos revolucionarios son una plaga que mantiene molestos a los dirigentes de base del Chavismo. La corrupción no sólo erosiona su imagen ante el país, sino que le causa daños profundos en el interior del proceso. Entre sus traidores internos y la corrupción, lo tienen más enredado.

Lo grave es que conecte su afán de pasar factura al Chavismo sin Chávez con una amenaza de nacionalización de toda la banca venezolana. Eso causa mucha preocupación porque el Estado es un pésimo banquero. No debe unir su guerra interna con el resto de la economía, porque esa bomba acabará con su revolución.

Además de su guerra contra el Chavismo sin Chávez, tiene una crisis interna en el PSUV que se le salió de las manos y las confrontaciones entre tendencias irreconciliables son catastróficas. Ante eso lo único que puede hacer el jefe del Estado es llamar a la calma como lo hizo el pasado Alo Presidente con Luis Reyes Reyes y el Gobernador de Lara, Henri Falcón.

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Y falta otro elemento para graficar el enredo presidencial, ya que se empeña en mantener y avivar la crisis internacional con el tema de Colombia y Honduras. Por un lado quiere la guerra para usarla como bálsamo para su pérdida de popularidad y por el otro está obsesionado con regresar a Zelaya al poder y desconocer los resultados de las elecciones.

Chávez está enredado y eso es muy peligroso, porque al sentirse atrapado y sin salida seguirá cometiendo errores que pueden provocar su final como Gobernante. Los tiempos que corren son muy duros y lo que viene será peor para Chávez y su fracasado proceso revolucionario.

NUESTRO AMIGO JUAN PEREZ de VENEZUELA DEMOCRATICA

los churupos en un BANCOLCHON

caricatura bancos

Con el anuncio del pasado lunes de la liquidación de dos de los cuatro bancos que anteriormente fueron intervenidos por el gobierno, y el cierre de operaciones al público de los otros dos, el nerviosismo se apoderó, como es normal, de los venezolanos. Y al sumarle las amenazas del Presidente de la República, que en cadena dijo que no le importaría estatizar a la banca, el resultado es un estado de angustia general.

Y estoy hablando de una angustia que no afecta ni a los dueños de los bancos, que compraron estas entidades bajo la mirada (o la volteada de ojos) de la Superintendencia de Bancos, ni de los grandes inversores que en muchas ocasiones pueden resolver un desliz financiero con una cuenta bancaria de otra institución, incluso del extranjero. Es una angustia del ciudadano que se monta en su metro (con todo el caos que ahí persiste) para trabajar día a día y que no pudo cobrar su quincena porque la nómina estaba en los bancos afectados. Es una angustia que embarga al vecino que está guardando un dinerito a ver si puede comprar el seguro de hospitalización a su familia, ante el anuncio de que le quiten este beneficio. Es la angustia de las personas de la tercera edad españolas que recibían sus pensiones en estos bancos y deben comprar sus medicinas religiosamente. Es la angustia de la madre soltera que no ha podido terminar de comprarle los últiles escolares a su hijo, como fue el testimonio de una dama del estado Lara.

Los principales afectados somos los venezolanos que no andamos en camionetas blindadas y custodiados por escoltas por las calles del país, como los funcionarios del gobierno y demás poderes del Estado, y eso hay que verlo en su real perspectiva. Porque si bien es cierto que las instituciones financieras que están intervenidas a puertas cerradas, ó liquidadas, no cobijaban ni al diez por ciento de los ahorristas del país, se trata de gente, no de números, los que están sufriendo día a día un calvario privado para resolver de alguna forma la congelación de su dinero, y más aún en estas fechas.

Es un problema social entonces, el que se ha producido con el tema de la banca en el país. Aunque es obvio que tiene a la política involucrada (y vaya de qué forma), y que también en lo económico se verán consecuencias. Nuevamente es la sociedad venezolana la que sufre, y está obligada a enfrentar los errores, los malos manejos, las omisiones, la falta de pericia, la buena voluntad, o como quiera usted llamarlo, del gobierno nacional.

Aunque el Presidente haya dicho en su cadena de ayer que lo responsabilizan de todo lo malo que pasa en el país, pues lamento afirmar que es un ente del gobierno, la Superintendencia de Bancos, la que debió evitar esta situación que se ha presentado. No eran los tarjetahabientes, no eran los vecinos de cada agencia bancaria, no era un gobernador ó alcalde el responsable de avizorar el problema. Era el gobierno.

Mientras se espera, además con esa angustia antes mencionada, que se pueda recuperar el dinero de los ahorristas, no por la Revolución como dijo Chávez, sino que para eso existe una ley previa a su gobierno, la cual además se pudo haber modificado para que el tope garantizado fuera mayor a los diez mil BsF., enfrentamos una ola de rumores que nada bien le hace al resto del sistema bancario.

Pero nos sorprende que a pesar de recibir mensajes que invitan a no hacernos eco de esas llamadas bolas sobre la inestabilidad supuesta de un banco, observamos al jefe del Estado generando más desconfianza, al afirmar que hay otras instituciones en la mira y que además es capaz de intervenir toda la banca. ¿Podría ser sólo discurso?, imperdonable en mi opinión. Pero no. Luce más bien como un plan para fortalecer a la banca pública, con eso del incremento de la tasa de interés pasiva en el recién adquirido Banco de Venezuela.

¿A quién le conviene una ola de retiros masivos? ¿Cuál es el trasfondo de estos planteamientos? Sabemos que en toda sociedad es conveniente un sistema bancario sano, así que más bien debería haber un mensaje de calma y confianza en la banca.

Porque definitivamente no es una opción guardar el dinero en casa, en el tradicional "Bancolchón". Es inseguro por los delitos que se cometen en residencias. Es inseguro porque puedes ser objeto de invasión o expropiación.

Un gobierno al que le preocupe la gente de verdad no los trata como cifras, observa sus vulnerabilidades y procura solventarlas. Así que deje de amenazar, de vociferar, de criticar en un tema tan sensible como lo es el sistema bancario. Procure tranquilidad, evidencie las fortalezas, comprométase con cada uno de los venezolanos (aunque sea incapaz de pensar en reconciliación).

Los venezolanos nos merecemos al menos eso en esta Navidad

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Sobre esta noticia

Autor:
Angel Monagas (667 noticias)
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Juicio a la Noticia
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Tipo:
Opinión
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