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La Del Mar: Una crónica de la ciclovía costera guaireña

22/11/2015 22:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por: CiudadCCS | Domingo, 22/11/2015 imageES FEMENINA. SEGURA. CON DETALLES. SOLITARIA. SI FUESE MUJER SERÍA SOLIDARIA, COMPRENSIVA, DURA, REFLEXIVA, INOLVIDABLE, SALUDABLE Y AMABLECredito: Jesús Castillo22 Nov. 2015 - Que el pasado sábado 7 de noviembre, un día antes del primer Ensayo General para las 114 elecciones del domingo 6 de diciembre, a las 6:40 am, en el reloj digital del andén de la estación del Metro Los Símbolos se leyera que era domingo 4 de enero y que todavía estábamos de madrugada, me hizo dudarlo todo. ¿De verdad voy a una pauta cerca de la playa? ¿El fotógrafo aguantará la ruta completa? Sin embargo, contrarrelojes, seguí mi camino, las bicicletas estaban en la redacción.Luego de montarlas en la picó de Ciudad CCS y de ver los dos relojes en el estado Vargas que siempre tienen otra hora y volver a dudar, llegamos a El Rey de la Cocada. Una empanada y un café negro después, llegó a desayunar Iván Pérez Rossi quien, como el fotógrafo, tampoco conocía la ciclovía que va desde Camurí Grande hasta Los Caracas. "Todo lo que se haga a favor del deporte, bienvenido sea", dijo el integrante de Serenata Guayanesa.imageA las 9:30 de esa mañana, en punto, arrancamos desde playa Pantaleta. La ciclovía de Vargas fue inaugurada por la ministra del Poder Popular para el Turismo, Marleny Contreras, hace exactamente 17 sábados y un domingo, el de hoy, cuando se realiza el segundo Ensayo General para las 114 elecciones del próximo 6 de diciembre. La obra costó un poco más de 75 millones de bolívares (al cambio oficial Simadi, de casi Bs. 200, da unos 375.000 dólares estadounidenses). Lo extraño es que da la impresión de que ese dinero procede de empresas Polar, ya que al principio y al final de la ciclovía sendas vallas anuncian, a todo color, otra mala cerveza de las tantas que vende el pelucón mayor. "Vive la playa, siéntete On". El "genio" de Mendoza. No hay nada, absolutamente nada, que diga que es una obra de este gobierno.Una docena de ciclistas procedentes de Caracas, que hacen spinning en un club del Este, se organizaron y en una casa que les prestaron van a pasar el fin de semana de entrenamiento. Esta ciclovía tiene las condiciones ideales para entrenar. De hecho, algunos ciclistas no utilizan la ciclovía ("Es por la velocidad: a veces hay personas trotando") y hacen el recorrido de 15 kilómetros hasta 12 veces por la carretera para completar 180 kilómetros en menos de cuatro horas. No es como Caracas Rueda Libre, no. Aquí hay que sudar. Es un paseo, si se quiere, pero hay que tener condiciones. A 500 metros de playa Pantaleta está el inicio de la Ciclovía del Mar, que es su verdadero nombre.Apenas un kilómetro luego de iniciar el recorrido, al frente de la playa donde está un carro hundido en la arena, se levanta una construcción ilegal. Aunque la vista debe ser espectacular, lamento echarte paja, porque la vivienda es un asunto serio y la arquitecta que lucha contra las invasiones que contaminan los afluentes que surten a la represa de La Mariposa nos exigió más combate; no hay Ecosocialismo en esa ladera. Hay una Gran Misión Vivienda Venezuela, hermano. Espera un poco más.Luis Brito es de Punta Care. Cerró un momento su venta de cocos fríos porque iba a un operativo de Mercal. La playa, aquí, se llama Amor. Y su mamá, la señora Cruz, es la que vende helados de vasito. El de guayaba con cambur es, con el permiso de Roberto Malaver, extraordinario y maravilloso. Luis nos brindó un coco, pagamos dos y aprovechó para pedirle ayuda al gobernador: una nevera para enfriar más cocos. "¿Cómo se porta García Carneiro?". "¡Excelente! Acuérdate lo de la nevera". Escrito está.La intención de precisión ?en cuanto a distancias? de esta crónica es inversamente proporcional a las encuestas de la oposición: casi perfecta. Digamos que pudiese tener un margen de error de dos metros, a lo sumo. Pero sucedió que el fotógrafo ?un tipo con mucha experiencia con la cámara y muy, pero muy poca con la bicicleta? extravió en tres ocasiones la camisa, y en tres ocasiones tuve que devolverme a buscarla, ocasionando entonces, obviamente, que rodara varios kilómetros más mientras él recuperaba el aliento.imageA la Ciclovía del Mar le falta mantenimiento. Llegando a Anare la basura invade el camino. En el estadio Héctor Ramón Medina, inaugurado el 24 de octubre de 1980 (todo esto me dio tiempo de leerlo porque ya el fotógrafo estaba cansado), dos equipos femeninos jugaban kickingball. En el kilómetro 8 el agua de lluvia se empoza de un modo que, digamos, es inaceptable.En el 12 pudimos disfrutar el sonido del mar. Sentir la brisa a esta velocidad ?unos 30 km/h? nos hace pensar en libertad.Sentirla. No vale la pena perderla por mula, o por bachaquero. A Fabián Pérez, que es un ciclista que entrena haciendo los 15 kilómetros diez veces, lo encontramos en Los Caracas. Este joven de 27 años casi llega a los 50 km/h en su momento de más velocidad. En playa La Punta se desarrollaba un campeonato de surf, patrocinado por una marca de helados que no es la del tipo que cree que fue él quien hizo la ciclovía. A las 12:30 pm estamos de regreso. Prácticamente extenuado, Jesús Castillo recuerda, al pasar por Carmen de Urea, su trabajo como reportero gráfico de El Nacional luego de la tragedia de Vargas.Silencio, cadencia, pedaleo, soledad, reflexión, el mar. "Fue una de las pautas más duras. El olor era diferente. Olía a azufre.Esto siempre ha sido desolado, y ahora puedes tener el placer de rodar por aquí. Con Vanessa Davies caminamos por horas. Era intransitable". Las lagartijas se quitan a tiempo. Las curvas, la mujer, lo femenino, la esperanza, la paz. Las elecciones. La paz.La Navidad. El jurel. La pesca de jurel es como una película de acción: persecución por tierra sin dejar de ver la orilla del mar, siguiendo a un cardumen que, a su vez, son seguidos por los jureles. "Este pesa como cinco kilos", asegura el pescador. Un mirón, como nosotros, no le da más de tres kilos. SOLIDARIDAD Jesús Castillo vuelve a olvidar la franela, pero esta vez me espera. Cuando le alcanzo, le veo contristarse: su caucho delantero estaba espichado. Sin parche, sin tripa de repuesto, sin bomba, con la pepa de sol, no se alegró por su camisa recuperada por tercera vez. Cuando pensamos que todo había acabado un ciclista pasa, pregunta y se detiene. "Un ciclista nunca deja varado a otro". Sacó el caucho, sacó la tripa, la infló con su bomba ("Yo sí salgo con todo lo necesario") y, acercándola a su rostro, trató de ubicar el pinchazo. "Es muy difícil. Lo que haremos será lo siguiente: te dejo mi tripa y ya". La incredulidad aparece en medio de la sorpresa. Un desconocido se para a ayudar. Enumera todo lo que hay tener para salir en bicicleta: "¿Mínimo?: una tripa de repuesto, una bomba, un empata cadena, agua, casco, lentes (un mosquito en un ojo es como un peñonazo), guantes, parche, pega, una linterna (porque uno no sabe cuando lo agarra la noche por ahí), un juego de llaves allen, destornilladores planos y de estrías que no pesen". Oscar Abreu deja su tripa. "A mí me han dejado varado. Cuando me pasó, prometí que yo nunca haría eso". Le pregunto: "Pana, ¿no sales perjudicado? Lo digo por el valor de tu tripa, que a lo mejor es más cara que la de Castillo". Abreu me mira sobre sus lentes. "Salgo beneficiado como ser humano". "¿De dónde eres?". "De Caracas".Final feliz. Falta solo un domingo.

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Autor:
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fundacionlaplomada.blogspot.com
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