Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Halcón Cultural escriba una noticia?

El maltrato, la droga más fuerte que existe -I-

27/09/2011 13:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Todo el mundo busca la felicidad, pero muchas personas, por más que se esfuercen, no la alcanzan nunca. ¿Dónde reside el problema?. ¿Quién es el 'culpable' de nuestra infelicidad? ¿Cómo podemos 'reprogramar' nuestra mente?

<a href=

No lo digo yo, lo dicen los libros, y los que escriben los libros se basan en la experiencia: el maltrato es la droga más fuerte que existe.

¿Qué significa eso? Entre muchas cosas, significa que una de las fuerzas más poderosas del mundo es precisamente la adicción al maltrato, incluso por encima del amor, aunque siempre queramos justificarlo todo con ese sentimiento: "Lo hice por amor", y puede que en alguna ocasión sea verdad, el amor mueve las personas, pero desgraciadamente, por encima de ese sentimiento hay otro que se mueve, aún con más fuerza en la mente humana -no en todas las mentes, sino en las mentes que tienen esa adicción-.

El tema puede parecer complejo, pero es muy simple.

. ¿Quién es suceptible de sufrir maltrato? Sólo quien se deja maltratar...

Lo cual nos lleva a otra pregunta:

. ¿Quién se deja maltratar? Quien fue programado para ello desde pequeño.

En el trabajo es uno de los lugares donde más claramente se percibe el maltrato, siempre hay unos empleados que el jefe respeta, y otros que el jefe maltrata, un día sí y otro también. Las mentes se leen, por lo que no hace falta ni comenzar un diálogo con una persona para entrar en el "juego" del maltrato, porque eso es, un "juego"; que no acaba nunca.

El juego del maltrato es infinito, y sólo termina con la ruptura de la relación, sea laboral, afectiva, etc. El problema es que al ser una "adicción" -recordemos, la más fuerte que existe-, quién sufre este problema, buscará un nuevo maltratador (en el caso de la víctima), y el maltratador una nueva víctima, pues en el mundo siempre hay personas dispuestas a recibir y otras dispuestas a dar.

De todas formas, las personas necesitamos sobrevivir, y aún sabiendo que las cosas no funcionan bien, necesitamos justificarlas, por eso se entienden algunas noticias sobre la violencia de género (etiqueta absurda a mi parecer), en que un hombre o una mujer, acaba con la vida de quien fue su pareja después de 20, 30 o 40 años de convivencia. Y uno se pregunta:

¿Cómo es posible? Es posible porque la mente tiene un límite. La mente va disfrazando el maltrato para que parezca otra cosa, hasta que un día, la mente se cansa y cualquier día, sin más motivo que el de siempre, la persona reacciona movida por un impulso irrefrenable y acaba con su víctima o con su maltratador, según el caso.

Lo interesante es ver cómo ese "juego" puede durar tanto tiempo. Eso es así porque el maltratador no maltrata todo el tiempo. El "juego" sería algo así como un "yo.yo". Ahora te lanzo y luego te recojo, ahora te lanzo y luego te recojo... así años y años, y mientras la víctima va diciéndose...

"Él cambiará (o ella cambiará), Será la última vez, Él (ella) me quiere, No lo hace queriendo, etc, etc, etc.".

Aquí varias cosas que matizar:

1.- La persona con adicción al maltrato no cambiará nunca, porque el maltrato es la droga más fuerte que existe (por encima de la cocaína, la heroína, el alcohol o la hierba"buena"). Nadie consigue salir de ese infierno solo, la única salida es una terapia psicoanalítica que acabe y cambie el programa.

El maltrato es la droga más fuerte que existe

2.- La persona que maltrata tal vez no lo haga queriendo, lo hace porque simplemente no puede evitarlo, pero consciente de que lo hace, lo es. Quien maltrata sabe que está maltratando, el problema es que no puede evitarlo, porque tanto maltratador como víctima son ambos, enfermos de una droga llamada: maltrato.

3.- El "juego" no tiene fin. Vamos a poner el ejemplo de la mujer maltratada, que tal vez sea el más común, aunque existen muchísimos hombres víctimas del maltrato de la mujer (pero de esto se habla menos). La mujer maltratada, a la que el marido engaña con otra mujer, a la que el marido "pega", o la agrede verbalmente. Si permite todo eso, es porque desde pequeña fue programada para aceptar eso. La mujer que fue educada con cariño y respeto por los padres, absolutamente nadie, ni hombre ni mujer, le levanta la voz, y mucho menos la mano.

Pero en el caso de esta mujer maltratada que se engaña a diario, pensando que un día su marido cambiará, en el supuesto (e improbable) caso de que el marido cambiase, (he aquí lo sorprendente), a ella dejaría de gustarle ese marido. Porque recibir o dar maltrato es una droga, y si su maltratador no le proporciona la dosis que necesita para satisfacer una mente enferma, no tiene sentido continuar juntos. Idem para el maltratador, si un día su víctima se levantase y dijese: "Hasta aquí hemos llegado", el maltratador automáticamente buscaría otra víctima para poder seguir saciando la adicción de su mente.

Resumiendo, el maltratador da "una de cal" y "otra de arena", es la manera de mantener engañada la víctima, hoy te doy digamos "una hostia", pero mañana te regalo una rosa, y pasado "te insulto", pero al otro te digo que guapa eres, etc.

Para acabar, una cosa curiosa. No hace falta conocer personalmente a una persona, para que ésta te maltrate. El maltrato existe en la distancia y existe en internet. Vuelvo a repetir, las mentes se leen, sin necesidad de hablar y el maltrato subyace disfrazado de múltiples formas. La adicción al maltrato es tan fuerte que si una personas maltratadora tuviera que elegir entre ganar un poco de dinero con su víctima o maltratarla y perder ese dinero, elegiría perder el dinero, pero conseguir maltratarla. Por eso es importante saber distinguir cuando hay maltrato, para poder evitarlo, y en el caso de que tengamos una verdadera adicción, ponernos en manos de un especialista para reprogramar la mente y dejar de sentir placer por ser maltratados. Y a veces es realmente difícil distinguir el maltrato, pero he aquí algunos maltratos sutiles que pasan casi desapercibidos:

- Llamar a alguien por teléfono y que no te responda nunca, eso es maltrato.

- Que encuentres a alguien que no te veía hace mucho tiempo y te diga: "Vaya barriga has echado", eso es maltrato.

- Que te culpabilicen de lo que sea, eso es maltrato.

- Que saludes y no te devuelvan el saludo, eso es maltrato.

- Que esperes con impaciencia una respuesta de alguien: amigo, conocido, empresario... y no te responda (lo cual es peor que recibir una respuesta negativa), eso es maltrato.

Y un largo etcétera...

Faltaría desarrollar otro punto: ¿Quienes tienen la culpa de que una mente sea adicta al maltrato? La respuesta puede causar cierta sorpresa o no, depende del grado de madurez de cada uno, pero la sociedad tiende a encubrirlos, y por eso es tan difícil descubrirlos. Los responsables de que una persona adulta sea adicta al maltrato, es de los padres. Esto, a priori, no nos debería importar, pero para quien quiera ponerse en manos de un psicoanalista, es, precisamente, lo más importante. Porque sólo existe un camino para salir de ese infierno, y ese camino pasa, inevitablemente, por desenmascarar a los causantes de tal desaguisado: los padres.

¿Quiere decir esto que comenzar una terapia implicará enfrentarse con los padres? En la vida diaria, no, en absoluto, pero el enfrentamiento dentro de la consulta del doctor/a será inevitable.

Seguirá.


Sobre esta noticia

Autor:
Halcón Cultural (9 noticias)
Visitas:
11200
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.