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Los Indios Caracas

10/05/2010 11:53

1 Lejos en el horizonte

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Paradójicamente, el destino de Venezuela depende de la capacidad de los venezolanos de ignorar el presente y orientarse hacia el porvenir a partir del pasado. En este primer artículo se narra un pasado que, por lo general, los venezolanos ignoran: el tiempo de la conquista y de la consolidación de lo español en Venezuela.

Una ciudad en el Valle de los Caracas:

Diego de Losada nació diez y ocho o diez y nueve años después del primer viaje de Colón. Debe haber crecido entre historias fantásticas de las Indias Occidentales. A los veintidós años (1533) ya estaba en la isla de Puerto Rico, con Pedro de Reinoso, con quien sale a explorar mundo en las huestes de Antonio Sedeño, que había llegado a Puerto Rico un año después del nacimiento de Losada, de donde se infiere que debe haber nacido en torno al año del primer viaje de Colón, si no antes.

En 1350 Sedeño consiguió licencia para comerciar con indios, lo cual, suponemos, no lo hizo demasiado popular entre los indígenas, como tampoco lo fue entre sus compatriotas, pues siendo gobernador de Trinidad no respetó los fueros ajenos, incursionó en tierra firme y causó todo tipo de dificultades que serían fastidiosísimas de contar y de oír. Baste recordar que la Audiencia de Santo Domingo, enterada de sus tropelías, le envió a un licenciado Juan de Frías para que lo hiciera preso, pero el arrestado fue Frías, en Paria.

La Audiencia envió al Licenciado Francisco de Castañeda con órdenes expresas de capturar a Sedeño y una esclava india resolvió todo el problema con una bonita dosis de veneno que llevó a don Antonio a quedar enterrado bajo un enorme árbol junto al río Tiznados en 1538. Quien prendió al Frías que fue a Paria a prender a Sedeño, fue Diego de Losada, que debía andar por los veintiséis o los veintisiete años de edad y, a la muerte de su jefe, se quedó con la mitad de las tropas (la otra mitad correspondió al otro subalterno, Reinoso, capturado y desarmado poco después en Barquisimeto por Lope Montalvo de Lugo). Losada no tuvo tropiezos en llegar a Coro, fundada ocho o nueve años antes por el hijo de Juan Martínez de Ampíes.

Era la época de los Belzares, o sea los Welser, cuando Carlos V (Carlos I de España) cedió, en algo muy parecido a un arrendamiento, buena parte del territorio que hoy es Venezuela a la casa bancaria de esa familia de Augsburgo, en marzo de 1528. Los Welser, que se contaban entre las familias más ricas de Europa, superada en Alemania únicamente por los Fugger (fúcares), nombrarían gobernadores, pero con la aprobación de la corona, y tendrían que someterse a la jurisdicción de la Audiencia de Santo Domingo, aparte de que debían responder por sus acciones ante los Cabildos. El primer gobernador "Belzar", Ambrosio Alfínger, llegó a Coro sin documentos que lo acreditaran, por lo que el gobernador español Juan de Ampíes se negó a entregarle el mando. Al alemán le importó poco: simplemente echó a Ampíes a patadas y asumió el poder.

El contrato fue anulado en 1546, cuando el Juez de Residencia designado por la Audiencia Juan de Frías, aquel a quien Losada hizo preso, sentencia en contra de la familia por considerar que no han cumplido su parte del convenio. Poco antes, Juan de Carvajal, gobernador de la provincia, arrestó y mató a traición a Felipe de Hutten (Utre), el joven Bartolomé Welser y dos españoles, con lo cual terminó la presencia de la familia en Venezuela. Frías, a su vez, capturó, juzgó y ejecutó a Carvajal.

Así eran entonces las cosas. Uno de los que ayudó a capturar a Carvajal fue Diego de Losada, que había llegado a Coro en momentos de agitación y enfrentamientos, cuando la población local sufría el gobierno de Bartolomé de Santillana, que en realidad se apellidaba Sayler y era alemán. Era el segundo de Ambrosio Alfinger y quedó al mando cuando su jefe se fue hacia el Occidente, atravesó el Lago de Maracaibo y luego de cometer toda suerte de canalladas, fue muerto, según algunos por unos indios y según otros por sus soldados, en Chinácota, cerca de Pamplona y Cúcuta. Del tal Santillana/Sayler se cuentan muchas cosas, pero ninguna buena. Por eso hubo alegría en Coro cuando se supo que Alfínger había muerto y los Alcaldes Francisco Gallegos y Pedro de San Martín lo tumbaron de la silla para ponerse ellos, alegría que duró poco, pues los nuevos gobernantes siguieron atropellando a la gente a placer, con lo cual establecieron un patrón que no ha dejado de seguirse hasta nuestros días.

Saltemos unos cuantos Spiras y Boisas y Bastidas y Huttenes, así como a un Villegas (don Juan de) que fue antepasado de Bolívar, para llegar al que nos interesa: Enrique Rembolt, porque, según cuentan, fue con Rembolt con quien Diego de Losada se entendió a la perfección; lo cual significó más o menos el relanzamiento del futuro fundador de Caracas, cuya estrella parecía haberse opacado después de sus correrías con Sedeño. No es difícil imaginar la tristeza de Losada, ya cumplidos los treinta años, que en esa época era una edad más que madura, sin haber conseguido ni la gloria ni la riqueza con la que soñaba a bordo del buque que lo sacó de España y lo llevó a las Indias Occidentales.

En Coro debe haber sobrevivido, amargado por esa realidad de noches idénticas las unas a las otras, mientras allá en España, en la España que ya estaba seguro de no volver a ver, muchos de sus conocidos seguramente disfrutaban de placeres que a él le estaban negados. En 1542 Coro había padecido el desgobierno de un portugués "de malos instintos" que se dedicó a cazar jirajajaras, los indios de la zona que hoy ocupa el estado Lara, para venderlos como esclavos, en provecho propio. Y a los indios eso no les gustó, de manera que decidieron quitar del medio a los molestos invasores. La situación era gravísima, y el recién llegado gobernador Rembolt, que era alemán, envió una fuerza de apenas veintidós hombres, comandada por Juan de Villegas y Diego de Losada, a combatir a los rabiosos jirajaras. El bueno de Rembolt debe haber sido de los que somatizan el stress, porque cuando llegó la noticia a Coro de que Villegas, Losada y los otros veinte habían muerto a manos de los indios, cayó en un profundo estado de postración y murió en cosa de días. Lo sucedieron los Alcaldes Bernardino Manso y Juan de Bonilla, que como que no eran ni tan manso ni tan bonilla y en el poquito tiempo en que estuvieron con el poder en las manos se pelearon entre ellos e hicieron horrores. Y si Rembolt murió al creer que Villegas y Losada habían muerto, Manso pasó a mejor vida al saber que estaban vivos y en camino hacia Coro a cobrarle las que había hecho. Bonilla optó por las armas del venado y se perdió en la neblina del tiempo.

Dedicado a todos los Venezolanos y a nuestra historia

Poco después llegaría el tal Carvajal, el que después mató alevosamente a dos alemanes y dos españoles y fue juzgado y condenado a morir en la misma ceiba que había usado para asesinar a sus enemigos. En ese tiempo, Losada y Villegas se habían distanciado, y como Villegas se ganó la confianza de Carvajal, Losada optó por retirarse a Santo Domingo, de donde regresó en el séquito del nuevo gobernador, don Juan Pérez de Tolosa, que al poco tiempo lo envió a explorar y conquistar tierras altas, en los Andes. A Pérez de Tolosa lo sucedió Villegas, que se reconcilió con Losada y junto con él fue a las tierras de los jirajaras y fundó Barquisimeto. Losada se convierte entonces en Alcalde de la nueva ciudad y consigue nueve encomiendas de indios, que suma a la que ya tenía en Cubiro. Se establece en El Tocuyo. En tiempos del gobernador Alonso Arias de Villasinda termina formalmente la intervención de los Welser o Belzares en Venezuela, luego de que el Consejo de Indias ratificó la sentencia condenatoria de Frías, en 1556. Otro gobernador, Alonso Bernáldez de Quirós, es quien le da la oportunidad de su vida, luego de que él mismo al frente de un grupo de españoles intentó someter a los indios caracas, que ya habían echado a los españoles con armas y bagajes de valle del Guaire. Bernáldez de Quirós no debe haberse destacado por su valor personal: la expedición fracasó a causa de su miedo, y también el miedo lo hizo negociar con piratas ingleses y franceses, por lo cual el nuevo gobernador, don Pedro Ponce de León lo hizo preso y lo envió a España, pero Bernáldez no tenía un pelo de tonto y, hecho el loco, se quedó en Santo Domingo. Con eso, y con enviar a Diego de Losada a conquistar la zona de los caracas, demostró que lo que le faltaba en valor le sobraba en inteligencia.

Los indios caracas, valientes y decididos, se habían convertido en una piedra en el zapato de los altos jefes de Madrid. Don Pedro, que llegó a Coro viudo y con varios hijos traía órdenes expresas de anularlos. Ponce de León, bien sea por salir de Losada haciéndolo fracasar o porque intuyó que su antecesor tenían buenas razones, confirmó la decisión de enviar a don Diego a pacificar la zona central de la costa de la actual Venezuela, en donde habían fracasado Francisco Fajardo y dos o tres conquistadores más.

Con pregones se proclamó por Coro, El Tocuyo y Barquisimeto que el señor don Diego de Losada, que ya era un hombre de cincuenta y cinco años, se proponía intentar la conquista y población de aquellos territorios que Guacaipuro y otros valientes caciques habían defendido con fiereza.

El espíritu caballeresco salió a relucir en el acto. Al poco tiempo tenían un verdadero ejército, digno del Myo Cid Don Rui Díaz de Vivar. En los primeros días de 1567 salió la vistosa expedición de El Tocuyo. Se detuvo en Nirgua, que entonces se llamaba Villa Rica, y entre fiestas, misas y alegrías se encomendó el ejército a San Sebastián, abogado contra las flechas de los indios. Bajaron por los cerros que llevan a Mariara, en el gran valle que rodea el lago que hoy llamamos de Valencia, y en Mariara se detuvieron a pasar revista al presente y al porvenir.

Con Losada emprendieron la jornada hacia el Valle de San Francisco cerca de ciento cuarenta españoles. Entre ellos Francisco Infante, que es sexto abuelo de Simón Bolívar y de Antonio José de Sucre, Francisco Maldonado de Almendáriz (o Almendaris), Francisco de Madrid (o de Madriz) y Alonso Andrea de Ledesma, protagonista de un hecho insólito unos años después. Iban, además, ochocientos indios amigos de los invasores. Sólo falta, que sepamos, el elemento verdaderamente africano para que ya se pueda ver el porvenir de la patria. Debe haber seguido Losada por los Valles de Aragua rumbo al Este, y al llegar a donde se estrechan, en lo que ahora es La Victoria, en lugar de bajar con las aguas del Tuy, optó por remontarlas e ir por la cuesta hasta el río San Pedro, pasándoles por el Norte a los indios teques. Y allí en el vallecito de San Pedro lo esperaba Guacaipuro. El 25 de marzo de 1567 fue la gran batalla: Losada y los suyos, después de mucha pelea con los teques, los tarmas, los mariches, los arbacos y otras tribus, consiguieron rebasar el sitio, y siguieron la corriente del San Pedro hasta el punto en donde se encuentra con el Macarao para formar El Guaire, sitio que los españoles llamaron "Valle de San Jorge" y terminó conociéndose como Las Adjuntas.

En vez de ir hacia adelante, la partida dobla a la derecha, rumbo a lo que llaman "Valle de la Pascua", que con el tiempo debe haber perdido la alegría porque hoy es simplemente El Valle. Allí se detienen a descansar y reorganizarse. Para vengar unos indios amigos, los españoles hacen una nueva masacre. Capturan y liberan al indio Chacao, después de explorar sus tierras. Chacao se esconde en las colinas y empieza a hostigar también a los invasores. Y en fecha incierta don Diego Losada funda la ciudad de Santiago de León de Caracas. Así fueron los hechos. En cuanto a la fecha, sabemos que llegó a El Valle el tres de abril y que en torno al seis estaban aún en el sitio, y que desde allí envió grupos a explorar y tratar de "pacificar" a los tarmas, que ocupaban lo que hoy es El Junquito. Pero no es sensato pensar que se quedó en El Valle dedicado a coleccionar mariposas. Debe haber buscado un sitio a propósito para establecerse, y el lugar que le gustó fue el que hoy ocupa la Plaza Bolívar, al que llegaron después de avanzar con todas las precauciones imaginables, por la margen izquierda del río El Valle, hasta su confluencia con el Guaire.

Allí no quisieron ir a la derecha porque eran las tierras de Chacao, a quien sabían hostil y en cambio buscaron el camino que podía acercarlos al mar, por lo que se aproximaron a donde la montaña del Norte era menos alta, sin ir mucho más allá porque podían toparse de nuevo con Guacaipuro y los teques o los tarmas. Al llegar al Catuche doblaron hacia el Norte, para acercarse a los cerros y tener siempre la posibilidad de agua. A medio camino entre el Guaire y el cerro se detuvieron a acampar, con las precauciones del caso.

A la mañana siguiente Losada decidió, luego de la misa que en honor de San Mauricio habían dicho sus dos capellanes, que allí fundaría una villa. A mediodía cambió de idea, marcó el sitio en donde se había oído la primera misa y ordenó que se hiciera la Plaza unos cien pasos más abajo y hacia el Este, y ése fue el lugar en donde, en definitiva, fundó Santiago de León de Caracas, que era "Santiago de León" por la orden caballeresca a la que pertenecía, y Caracas porque ese era el verdadero nombre del valle en donde estaban. A partir de ese sitio ordenó que se ubicara la iglesia que sería la catedral, la casa de gobierno, las calles principales, y como ya no era un muchacho y sí tenía mucho de voluntarioso, él se fue a vivir en las afueras, en un rancho que se hizo sobre un barranco que daba al Catuche, porque le daba la gana. Todo indica, pues, que Caracas se fundó el viernes 11 de abril de 1567, y no el 25 de julio, que es el día de Caracas porque es el día de Santiago.Allí no hubo oro ni grandes riquezas, y dos siglos y medio después fue ese el epicentro del terremoto que acabó con la dominación española en el Continente. Allí nacieron Francisco de Miranda, Simón Rodríguez, Andrés Bello y Simón Bolívar, los factores principales de la Independencia, que es la segunda etapa del proceso que puede llegar a justificar la conquista.

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Betzabe (07/04/2013)

El que quiera patria llena de inseguridad, malandros, escacéz, apagones, miseria, 3er mundismo, gusanos ( a causa del mal funcionamiento del aseo)..el que quiera esa patria que vote por Madruo..Hay un camino..viva Capriles !!!