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Jóvenes bailarinas dan sus primeros pasos en el conservador Alto Egipto

02/03/2017 12:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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En la conservadora provincia de Minya, en el sur de Egipto, niñas con medias blancas y maillot negro avanzan de puntillas al son de la música clásica, en una habitación pintada con coloridos motivos.

"Mirad al frente, estirad los brazos", ordena el profesor a sus alumnas, de cuatro años en adelante.

Ellas intentan imitar a su maestro, un bailarín de ballet profesional de la capital, mientras éste levanta sus brazos por encima de la cabeza.

Resulta una escena sorprendente en esta tradicional provincia, que cada vez ocupa más titulares a causa de disputas familiares o de la violencia sectaria contra su amplia minoría cristiana copta.

No obstante, los fundadores del Centro Alwanat de la ciudad de Minya están decididos a convertirlo en la primera escuela de ballet de esta provincia del Alto Egipto.

"La sociedad es un poco estrecha de miras en Minya. Dicen que aquí hay un poco de extremismo", afirma Marco Adel, uno de los fundadores de la escuela.

"Queremos que los niños sean más abiertos ante la vida, que les guste el arte", revela este diplomado en Derecho de 33 años, que también es un ávido dibujante.

En los casi dos años que lleva el centro en activo, sus clases se han convertido en un gran éxito y algunos padres conducen hasta una hora desde pueblos cercanos para traer a sus hijos.

- Un profesor rodeado de niñas -

Christine Essam, cuya hija Eleina aprende ballet en el centro, confiesa que ella y su marido se lo pensaron mucho antes de inscribir a su hija de cuatro años.

"La mayoría de la gente de nuestro entorno, ya fuera la familia o los amigos, estaban en contra. Decían: '¿No pueden encontrar cualquier otra cosa que no sea ballet?'", cuenta.

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"De las chicas del Alto Egipto se espera que lleven ropa recatada", explica esta farmacéutica de 26 años, agregando que es "un poco duro" hacer que la danza se acepte socialmente.

Unos 160 estudiantes de entre cuatro y 26 años, incluyendo varones, asisten a las clases del centro, según Adel, muchos más de los 15 alumnos que había en mayo de 2015, cuando comenzaron los cursos.

La mayor parte de las alumnas musulmanas llevan 'hiyab', y pueden elegir si prefieren que les enseñe una de las tres profesoras mujeres con las que cuenta el centro, de las cuales dos también llevan pañuelo, explica.

Desde hace más de un mes, el centro también cuenta con un profesor varón entre sus tutores.

Mamdú Hasan, un bailarín profesional de la compañía de ballet de la Ópera de El Cairo, recorre 240 kilómetros cada fin de semana desde la capital para formar a los jóvenes.

Adel asegura que muy pocos padres se han quejado de que un hombre instruya a sus hijas y que, en general, todos aceptaron su presencia.

"Al principio estábamos un poco sorprendidos, pero nos dijeron que tenía mucha experiencia y confiamos en el centro", cuenta Essam.

- Un padre "emocionado" -

Para Vivianne Sobhi, madre de Fará, una alumna de siete años, en Minya ya han comenzado a derribarse ciertas barreras sociales.

"Hoy en día las chicas van a nadar en traje de baño", comenta la profesora, de 27 años.

Dirigir una escuela de ballet a cientos de kilómetros de la capital tiene sus desafíos.

El profesor Hasan llegó una vez dos horas tarde porque la autopista que parte de El Cairo estaba cerrada a causa de la niebla y en otra ocasión el centro tuvo que traer zapatillas de ballet desde la capital porque no quedaban en Minya.

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Según Adel, el Centro Alwanat, donde también se imparten clases de música, zumba y talleres de teatro y cine, es fruto de un "esfuerzo personal".

Mientras ayuda a su hija Heaven, de apenas cinco años, a arquear la espalda para hacer el puente, Adel Gerges asegura que está emocionado por la experiencia que el centro ha supuesto para su pequeña.

"No teníamos nada de esto en nuestra infancia", declara este farmacéutico de 35 años. "No cometeremos el mismo error con nuestra hija".


Sobre esta noticia

Autor:
Redacción Cultura (1944 noticias)
Fuente:
AFP
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