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José Pimentel: El invasor profesional

19/01/2014 13:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

17/01/2014 | El hombre está sentado bajo la sombra de un árbol en la plaza Bolívar. Lleva puesto un sombrero de paja que esconde su pelo negro, una camisa verde a medio abrir, un pantalón azul gastado y zapatos marrones. En su mano derecha carga una botella pequeña de agua. La izquierda descansa sobre un bastón de tres patas, probablemente para ayudar el caminar luego de los siete disparos recibidos en septiembre del año 2009.En la plaza, a esa hora avanzada de la mañana, se encuentra más gente de la habitual. Es 10 de enero, y a San Carlos, estado Cojedes, han venido campesinos de varios puntos del país para conmemorar los 154 años de la muerte de Ezequiel Zamora, o, como todos dicen acá, de su asesinato.Él se mantiene sobre su banco. Varias personas se acercan a saludarlo, a presentarle a algún dirigente, familiar o amigo. "Aquí nos fuimos organizando desde el año 1974-1975, yo era un muchacho de apenas 14-15 años. Había un problema de miedo, porque ellos utilizaban la vía bruta, los paramilitares, gente armada en contra de los campesinos", cuenta.Su nombre es José Pimentel, dirigente campesino nacional, como contestan hombres y mujeres al preguntarles sobre él. Nació en Cojedes, de padre y madre campesinos. "Yo amo y quiero la tierra, tanto es así que todavía estoy peleando por tierra, pero peleando para trabajarla y para rescatar lo que quede", dice. Por ella, por la tierra, ha alzado la voz y la mano, invadido una y otra vez para recuperar lo que le fue robado al campesino hace largo tiempo atrás.Cuando comenzó a organizarse, "Cojedes era la cenicienta, la bella dama donde algunas familias eran los terratenientes, los dueños". Ante esa realidad se formaron, estudiando los pensamientos de Zamora, de Bolívar, de Sucre, y emprendieron la batalla por lo justo junto a campesinos de Cojedes, de Yaracuy, de Carabobo.Zamora, el general del pueblo soberano, "fue la punta de lanza de la lucha campesina", explica Pimentel, "dejó el ejemplo, la unidad y la unión para el rescate de la dignidad del pueblo, que era la tierra. Como él decía: 'Tierra y hombres libres', porque si no hay tierras libres no hay hombres libres".Con las herramientas de formación adquiridas dieron los primeros pasos. La situación era la siguiente: "Había una compañía aquí muy fuerte que era la compañía inglesa, Bristey, un empresario de Londres, y estaban otros que después se asociaron: la familia Boulton, la familia Brangier, la compañía Manolo Toledo -eran como 10-, esos eran los amos del valle". Ante esa realidad, "cuando a la gente se le hablaba de la compañía inglesa todo el mundo se quedaba mirándose a la cara el uno al otro, ¿quién se va a meter con esa gente?".Pimentel recuerda, han pasado varias décadas desde entonces, explica cuál fue uno de los elementos que pudo empujar a los campesinos a avanzar sobre las tierras: la razón, el derecho. "Lo que a nosotros nos dio la fuerza para luchar fue la razón, con razón y verdad nosotros discutimos con cualquiera". ¿Cuál razón? Al revisar la cadena titulativa en los registros del Estado descubrieron que la propiedad de las tierras de la compañía inglesa era del Estado.Entonces se iniciaron las ocupaciones. "Empezamos la ocupación y el choque con el latifundista, porque la manera como nosotros podíamos luchar por la tierra era estando adentro y no afuera". La respuesta no se hizo esperar. "Nos enfrentamos a los amos del valle, gobernadores, policías, guardia nacional, y nosotros éramos solos".Y más: "En el año 1976 se tomaron la destreza de, con apoyo de los gobiernos de la cuarta, traer aquí a Venezuela un avión parecido al Hércules, perteneciente a la Guardia Real de Inglaterra a pelear contra nosotros, con mil hombres, y aquí estaba la Guardia Nacional, que no era la Bolivariana, sino la famosa Guardia Nacional con 2000 hombres más atacándonos".Pimentel fue preso. En esos años, en los tribunales de San Carlos, le pusieron un apodo: el invasor profesional. "Sacaron un decreto dictando que no podía pisar más Cojedes. Claro, yo salía por una puerta y entraba por la otra, una persecución que no era contra mi persona, sino acabar con el que tenía la razón para que los campesinos quedaran desprotegidos".La lucha por recuperar las tierras fue, y continúa siendo, larga. Organización, avances, enfrentamientos, retrocesos. Pero desde el ascenso del gobierno bolivariano en 1998 y, en particular, con la Ley de Tierras dictada en el año 2001, el viento comenzó a soplar a favor de los campesinos, de sus reivindicaciones históricas. "Hemos avanzado mucho porque sin la Ley de Tierras era más difícil todavía".En 2006 tuvo lugar una respuesta esperada: "A mí me hicieron firmar un documento, en representación de los campesinos, humildemente, que también fue firmado por las autoridades de la Asamblea Nacional, el consejo legislativo, el Ministerio de Agricultura y Tierra, todas las partes involucradas. Ahí acordamos que si ellos eran los propietarios perdíamos, pero si no lo eran salían ellos. Después de 30 años de lucha tuvimos que esperar 6 meses, que sí, no, al final no demostraron la propiedad y ahí fue cuando le quebramos la columna vertebral a la compañía inglesa y al latifundio. Todas las compañías trasnacionales lo que tenían eran puras cadenas titulativas compradas en los registros".Los balances que hace Pimentel de los años transcurridos están cruzados de varias realidades. Lo primero es el aprendizaje central: "Rescatamos en Cojedes para nosotros un millón y medio de hectáreas, y en Venezuela como cinco millones. Eso muestra que cuando el hombre tiene credibilidad y hay unión, entonces hay fortaleza".Pero los disparos recibidos en el año 2009 son la evidencia de la confrontación permanente que representa la lucha por la tierra. El proceso de restitución del poder usurpado por la oligarquía, como indica el objetivo 2.3 del Plan de la Patria, no se realiza sin enfrentamiento. Los números son claros: en los 14 años de revolución fueron asesinados más de 360 campesinos. Los últimos dos, en noviembre de 2013, en Apure.Las disputas con las familias Toledo, Boulton, no han cesado. Continúan afirmando su posesión de las tierras ubicadas en La Flecha, San José, Manfralex, de tipo 1, 2 y 3 (aptas para el cultivo) que ellos las habían destinado a ganadería. Por ellas habrían sido las 7 balas, por ellas y las que saben que serán recuperadas si no logran detener la organización campesina.Pimentel sabe que lo que le ha sucedido es una realidad nacional, que el camino necesario es el de la unidad. "Yo felicito, y no es que quiero ser igual sino mejor al Movimiento Sin Tierra, de Brasil, porque ellos tienen un solo movimiento, aquí hacemos una organización y de ahí salen 20 porque todos somos líderes, vamos a sacarnos lo de líder y vamos a ser soldados y toditos seamos soldados de una revolución. Ese es el mensaje que doy en el 154 aniversario: la unión, unión y unión".Por eso, porque para ir por más es imprescindible mayor unidad, la enseñanza de Zamora mantiene su vigencia. Pimentel guarda entonces silencio. Está rodeado de decenas de campesinos y campesinas que lo escuchan. El sol del mediodía acorrala las sombras en las calles que rodean la plaza. Faltan pocos minutos para que se inicie la ofrenda floral organizada por varios movimientos campesinos en la Casa Zamora. Hacia allá emprende la marcha, hacia la historia que se hace, como el trabajo en la tierra, la coherencia en la mirada.Texto: Marco Teruggi – Prensa MinComunasFotos: Sabrina Porras – Audiovisuales MinComunas


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
fundacionlaplomada.blogspot.com
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