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Inundaciones del Ebro: lágrimas húmedas y lágrimas secas

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14/04/2018 09:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los damnificados se lamentan y muchos derraman lágrimas que, como la lluvia, irán al mar. Lágrimas húmedas de desespero e impotencia que a muchos, desde hace tiempo ya con lágrimas secas, no les conmueven

El Ebro y sus afluentes vuelve a desbordarse, en algunos puntos, como no lo hacia en décadas y anega ya importantes áreas ribereñas a lo largo de su cauce en Euskadi, Navarra, Aragón, La Rioja y Cataluña. Los pantanos, presas y embalses de la cuenca se muestran incapaces de almacenar más agua. Por encima, la previsión por las avenidas que provocará el masivo deshielo de la mucha nieve caída en los sistemas montañosos que lo abastecen, las obliga a desembalsar mucha más agua de la que los cauces del río pueden contener, para poder así recibir la que llegará en próximas semanas o meses.

Una vez más, -ya ocurrió en 2015- el río más caudalosos de España se convierte en Nilo e inunda y/o daña todo lo que se encuentra a lo largo de sus riberas: campos, carreteras, instalaciones, núcleos urbanos, puentes, etc. Casi que sin víctimas personales -a esta hora se contabiliza un fallecido- los daños materiales son cuantiosos e irán a más.

No se sabrá nunca el agua dulce que se perderá por los desbordamientos e inundaciones pero, la que llegará al mar en solo un mes y se salinizará, habría paliado la sequía de estas regiones durante un año.

El Ebro vierte grandes cantidades de agua al mar cada año. Agua desperdiciada que, tras un coste energético salvaje y con no poca contaminación por la salmuera –2 litros de agua salada = 1 litro de agua potable desalinizada y 1 litro de salmuera- irá a las plantas desalinizadoras para su potabilización.

El trasvase previsto en el PHN habría evitado muchos desbordamientos y crecidas

El hecho no puede ser más absurdo pero no consigue despertar las conciencias de los políticos. Antes bien, por ejemplo, en 1992, con Aznar, se alcanzó el Pacto del Agua de Aragón y el PHN. El mismo, contemplaba y garantizaba un caudal mínimo ecológico de 3.000 Hm3 –que evita la intrusión marina en el delta-, otros 6.500 Hm3 que gestionaría Aragón y 1.000 Hm3 de trasvase a la cuenca mediterránea. Llegó Zapatero y, por este orden, sacó nuestras tropas de Irak –en tareas solo humanitarias-, canceló el Plan Hidrológico Nacional (PHN) y pinchó la burbuja inmobiliaria aprobando la Ley del Suelo.

Lo expresé en algún articulo anterior cuando los pueblos ribereños del Ebro salieron en manifestación para oponerse a trasvasar agua a los pueblos hermanos del mediterráneo como Alicante, Murcia y Almería, donde muchos de aquellos tienen sus casas de veraneo, piscinas, embarcaciones que baldean y beben y se duchan con el agua potable que les niegan. ¿Acaso el Ebro o sus aguas les pertenecen por el hecho de vivir en sus márgenes? Porque tan absurda como descabellada idea nos llevaría a que tuvieran que quedarse a veranear en sus casas porque el litoral donde se bañan y gastan agua potable es litoral de Alicante, Murcia y Almería. Eso por no referirnos al hecho, que ya está descontado por la comunidad científica, de que en un futuro no tan lejano y por razón del Cambio Climático, el única agua potable en España, como en muchas zonas de la tierra, será la que provenga de la desalinización del mar, donde se halla casi que el 98% del agua del planeta. ¿De donde esperan conseguirla los pueblos hoy con ríos pero sin salida al mar? ¿De las regiones litorales con plantas desaladoras a las que les negaron el pan y la sal? ¿Y si estos dicen entonces que el agua de su mar litoral es suya?.

Lo cierto es que de haberse ejecutado las obras y demás inversiones previstas en aquel malogrado Plan Hidrológico, hace meses ya que se estaría trasvasando a toda capacidad y con bombas impulsoras, agua del Ebro a las otras cuencas receptoras, lo que, además de abastecer estas, paliaría en muchos puntos las inundaciones que hoy se producen.

Los damnificados se lamentan y muchos derraman lágrimas húmedas que, como la lluvia, irán a parar al mar. Lágrimas de desespero e impotencia que a muchos, hace tiempo ya, no les conmueven. Lágrimas por exceso del agua que se negaron a compartir con las regiones de sequía estructural extrema -Alicante, Murcia, Almería- cuando se movilizaron y salieron a la calle a gritar que el Ebro les pertenecía y que su agua era solo suya. Lágrimas húmedas muy distintas de las lágrimas, hoy secas, que hace ya demasiado tiempo se secaron en los ojos de todos los campesinos, agricultores y ganaderos que en estas regiones de sequía crónica vieron como la insolidaridad de los que hoy lloran, la ineficiencia de técnicos y políticos, les condenaban a perder sus cosechas, sus tierras yermas, sus árboles, plantaciones, granjas y, en definitiva, su modo de sustento, su modo de vida casi que milenario.

Las lágrimas de los afectados por las inundaciones no conmueven a todos

AscoHastaLaNáusea


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Ascohastalanausea (268 noticias)
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