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Iñaki Bilbao: "Lo importante de la tecnología es cómo la pones al servicio del objetivo que tienes"

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14/07/2020 00:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La Universidad CEU San Pablo afrontó el estado de alarma acelerando una transformación digital que ya estaba en su hoja de ruta pero, de cara al próximo curso, se plantean una "mejorar sustancial" de las medidas adoptadas que esté a la altura de las expectativas de los estudiantes. Su prioridad es garantizar que todos puedan asistir a las clases, que mejore la interacción y que disfruten de la vida universitaria a pesar de las restricciones.

Para ello, se ha implantado un nuevo sistema en las aulas orientado a la doble presencialidad, física y 'online', con tres cámaras que permitirán a los estudiantes interactuar en remoto y en tiempo real con los profesores y sus compañeros. Además, están mejorando la atención a distancia con mostradores virtuales y trabajando para que la enseñanza sea atractiva aunque las clases se tengan que seguir desde casa en un momento dado.

De todo ello hablamos con Iñaki Bilbao, Vicerrector de Internacionalización y Transformación digital, que se plantea el curso 2020-21 como un reto del que Grupo CEU saldrá fortalecido.

A pesar de todo, defiende que su prioridad es volver a la normalidad en cuanto sea posible y que no se trata de un nuevo modelo de universidad porque la formación en valores, uno de los pilares de CEU, "se aprende conviviendo, no a través de una pantalla".

En este momento, ¿cómo se plantea la vuelta a las aulas y el nuevo curso?

Estamos intentando que la presencialidad sea lo más alta posible, siempre garantizando la seguridad y salud de nuestros estudiantes. Pero somos conscientes de que, en las circunstancias actuales, puede que no todos regresen al campus, porque tenemos un porcentaje elevado de alumnos internacionales y de otras comunidades. Sabemos que no todo el mundo va a querer asumir el riesgo de un posible nuevo confinamiento, sea total o parcial, lejos de su casa; también pensamos en las personas de riesgo o sus convivientes...

Por eso queremos posibilitar que cualquier estudiante, esté en las circunstancias que esté, pueda seguir las clases o bien de forma física o con una presencialidad online. También estamos teniendo en cuenta que puede que algunos alumnos internacionales no estén en el mismo huso horario y, por tanto, tengamos que grabar las sesiones para que las puedan ver con posterioridad; e intentaremos que puedan anticipar sus dudas para que luego el profesor les conteste durante la clase.

¿Cuánto se han acelerado la digitalización por la pandemia?

Algunas cosas estaban en nuestra hoja de ruta, otras las hemos tenido que resolver en tiempo real. Para nosotros ha sido un acelerón muy importante. Ya teníamos una estrategia de transformación digital pero, por ejemplo, un proyecto que tenía que haberse terminado en 6-12 meses lo hemos tenido que acabar prácticamente en tiempo real por necesidades de la pandemia. La digitalización de procesos y automatización han sido mucho más necesarias porque no teníamos a nuestro personal ni a nuestros estudiantes en el campus, con lo cual sí o sí había que hacerlo online, era la solución.

Lo que más se ha acelerado, entre 18 y 24 meses, es la transformación cultural. Había respeto hacia la adopción de la tecnología y creíamos que iba a costar un tiempo. Pero esa adopción ha ido mucho más rápido de lo que pensábamos porque ha sido una necesidad para todos, fueran profesores, estudiantes o personal de administración y servicios. No era una opción: o utilizabas la tecnología o no podías seguir tus clases.

Se habla mucho de la tecnología, pero ¿qué tienen que aportar los profesores y los estudiantes para que esto funcione?

De hecho, yo creo que la tecnología en sí no es lo importante sino cómo la pones al servicio del objetivo que tienes. Para mí, la tecnología es secundaria en el sentido de que se, si no sabes para qué, al implementarla puedes cometer un error muy importante; porque tecnología sin adopción no es nada. Puedes poner a disposición de tu profesorado y estudiantes la mejor tecnología, pero si no la incorporan...

Han trabajado con la figura de los embajadores digitales, ¿en qué consisten?

Hace ya tres años que lanzamos esta iniciativa. Por un lado, nuestros embajadores digitales son un grupo de profesores, personal administrativo y alumnos que están encargados de testar si esa tecnología sirve para la finalidad con la que la queremos implantar. Y luego ayudan a implantarla: de profesor a profesor, se produce una formación para fomentar esa adopción, se explican entre ellos para qué la usan en el aula y no solamente cómo funciona. Te cuento cómo la utilizo y cómo la implemento yo, que soy profesor, y hablamos de cómo lo podrías hacer tú en tu aula.

¿Se ha adaptado bien la comunidad universitaria a los cambios?

Estamos muy satisfechos con lo que hemos logrado en estos meses, pero también somos críticos con cosas que podemos mejorar. Sobre todo, porque creemos que en esta nueva normalidad, en el inicio de curso, el estudiante va a ser mucho más exigente.

Hubo una situación de emergencia y la respuesta que se dio fue de un día para otro. Ahora se espera una reacción que ya debe estar planificada por parte de la universidad. Entonces, aunque creemos que la reacción ha sido buena, la vuelta al curso nos la planteamos como un reto para, otra vez, realizar una mejora sustancial de lo que hemos hecho.

¿Cómo lo han vivido los estudiantes y qué inquietudes le plantean de cara al próximo curso?

Lo que más han echado de menos ha sido la interacción, ese contacto con sus compañeros y un trato más personal con los profesores, que se ha visto altamente reducido en todas las universidades. Así que estamos trabajando en cómo mejorarla para cuando empiece el curso.

Por ejemplo, las aulas de doble presencialidad cuentan con tres cámaras: una frontal que capta la imagen del profesor; otra que cruza en diagonal el aula para que el estudiante que esté online pueda ver a todos sus compañeros; y luego tenemos una pantalla lateral con una cámara para que, cuando interactúe con el profesor online, el alumno sienta que se está dirigiendo a él como si estuviese sentado en la mesa de al lado.

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¿Cómo se hace vida universitaria y se genera comunidad en un entorno digital?

Queremos garantizar que, dentro de las restricciones que van a imponer las circunstancias, esto no es un nuevo modelo de universidad. La situación nos va a impedir algunas cosas, pero estamos trabajando para que todo estudiante pueda tener esa experiencia y vida universitaria en las mejores condiciones posibles.

Organizamos eventos online y otra de nuestras iniciativas son los mostradores virtuales, que lo que pretenden es que al alumno no se le atienda por e-mail o teléfono, sino que haya una interacción por videollamada. Así se puede compartir en pantalla en qué lugar de la web está la información sobre becas, por ejemplo, algo que por correo electrónico es muy tedioso. La idea es mejorar la experiencia del usuario en la atención online.

Somos conscientes de que algunas cosas son más difíciles. Pero es algo transitorio y que se produce por las restricciones que tenemos, que en algún momento se acabarán.

Desde su punto de vista, ¿cuál es la clave para que la docencia 'online' sea atractiva?

Nosotros estamos trabajando mucho con el profesorado para ponernos en la piel del estudiante que está al otro lado de la pantalla. Cuando no se puede interactuar, por muy interesante que sea lo que te están contando, a los 10 minutos te cansas y desconectas.

Estamos planteando las clases como una especie de guion de película, una escaleta en la que te voy cambiando de actividad. A lo mejor en el aula ya se hacía, de una manera intuitiva: si el profesor veía que algunos alumnos no estaban cogiendo la idea, a lo mejor hacía una pregunta para repasar o abría un pequeño debate... Esto que sucede normalmente en clase, lo vamos a hacer con la ayuda de la tecnología y empatizando. En vez de pedirles que saquen un folio para hacer un ejercicio, en nuestro learning management system vamos a proponer una actividad para que todos la puedan hacer, estén o no físicamente en el aula.

Estas aulas de doble presencialidad van a tener otra ventaja: permiten conectar con expertos o con profesores de otra universidad y de cualquier lugar del mundo para una pequeña intervención de 10-15 minutos.

¿Eso es lo que denominan Collaborate Online International Learning (COIL)?

En realidad no, con eso lo que estamos plateando es el aprendizaje conjunto de dos clases de dos universidades de diferentes lugares del mundo.

Pero a lo que me refería antes era a intervenciones puntuales de profesionales que puedan enriquecer la clase, que se conecten en pantalla y tanto el alumno presencial como el que está online lo puedan ver. Sería como un profesor más pero que no necesito que se desplace al campus y, de hecho, después yo puedo seguir con un debate entre mis alumnos y sin necesidad de consumir más tiempo de esa persona.

¿Son partidarios de la digitalización total de algunas titulaciones o hay aspectos de la enseñanza presencial que les parece importante mantener?

Los dos modelos tienen su razón de ser, pero no creo en una universidad presencial en la que todo el contenido pueda estar digitalizado. Nosotros, que somos una universidad que se precia de formar en valores, creemos que eso se aprende conviviendo, no a través de una pantalla. Por supuesto que hay titulaciones que pueden ser online, pero tendrás una experiencia distinta a la presencial.

En mi caso, soy partidario de la formación presencial cuando creemos que los valores que podemos inculcar son importantes. Ahora, puede haber formaciones online y modalidades con una parte presencial y otra digital. Nosotros hemos lanzado dos titulaciones con Amazon y Microsoft en las que hay una parte de aprendizaje online, y luego la resolución de un reto que queremos que sea presencial porque pensamos que es positivo para complementar la formación.

Este nuevo impulso a la digitalización y el escenario mundial actual, ¿puede atraer a CEU a más estudiantes de otros países que hasta ahora?

Creo que, al igual que cuando surgió la polémica del Brexit, tenemos una oportunidad de mejorar la internacionalización de nuestro sistema universitario. Somos un país atractivo, tenemos muchas ventajas en cuanto al coste para los estudiantes, de seguridad, por el sistema de salud y el clima... Hay un montón de cosas que son muy positivas para que mejoremos la llegada de estudiantes internacionales a España, como han hecho tradicionalmente sistemas como el de Canadá, EE UU o Reino Unido. Puede que más estudiantes de Hispanoamérica vengan a España porque decidan no ir a EE UU. También es verdad que no sabemos cómo va a afectar a la movilidad esta situación de incertidumbre.

Deberíamos fomentar más colaboraciones y posicionarnos mejor para que, cuando se recupere la normalidad, seamos todavía más atractivos para incorporar más estudiantes en la modalidad presencial. También se abren posibilidades de atraer a más estudiantes en formatos innovadores que las nuevas aulas nos van a permitir implantar.


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