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Grouchomarxismo de Carlos Yusti

20/02/2010 06:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Durante las revueltas estudiantiles del Mayo Francés circuló por las paredes una pintada con la ingeniosidad lacerante y contestaría de esos días: "Soy Marxista de la tendencia Groucho". En aquella época de efervescencia política no declararse partidario de alguna tendencia ideológica era formar parte de la escoria que sostenía elEstablishment. Declararse marxista era casi obligatorio y por antonomasia haber leído El Capital, El 18 Brumario y El Manifiesto Comunista. Los debates estaban a la orden del día, era la guerra de las ideas que se libraba en el café, en la calle o en los pasillos de la universidad y para entrar en batalla se debía estar preparado con un buen arsenal de lecturas no sólo políticas, sino literarias y filosóficas (Sastre, Camus, Breton, Gide, los surrealistas, Sade). Citar de memoria extensos pasajes de los escritos de Carlos Marx siempre proporcionaba ventaja sobre cualquier polemista eventual.

Releyendo a Ludovico Silva, un inigualable teórico marxista (en mayúscula), pero por sobre todo poeta y prolífico ensayista cae uno en la cuenta del marxismo manual leído en volandas y desordenado en esos días juveniles. Su pequeño libro "El estilo literario de Marx" es una indiscutible joya que acerca al lector a ese Carlos Marx no tan explorado. Umberto Eco con respecto al libro escribe: "En 1971 apareció un librito de un autor venezolano, Ludovico Silva, El estilo literario de Marx(México: Siglo XXI), que se tradujo al italiano en 1973. Creo que ahora es prácticamente imposible de encontrar y valdría la pena volverlo a imprimir. Silva analiza minuciosamente toda la obra de Marx, recorriendo también la historia de su formación literaria (pocos saben que escribió también poesías, aunque, según los que la han leído, malísimas)". Ludovico en apenas 130 páginas ofrece una cátedra rigurosa y fructífera sobre Marx y sus primeros pasos como escritor. Si uno va a leer a Marx por primera vez es recomendable hacerlo por diferentes libros que escribió Ludovico Silva.

No es un pecado venial no haber leído El Capital, pero declararse Marxista sin conocer los postulados científicos de Marx sobre el trabajo y el capital demuestra un grado supremo de idiotez. Aunque los politicastros de saldo son capaces de cualquier hazaña retórica para que las focas que los escuchen aplaudan y sonrían. En literatura sucede algo similar. Algunos novelistas dicen, con ese caradurismo del político, no haber leído el Ulises de Joyce. No obstante dudo que sean capaces por ello de llamarse Joycianos. Con respecto a la lectura de El Capital cuenta Alfredo Bryce Echenique en sus antimemorias un incidente de Juan Rulfo. Al autor de Pedro Páramo una agregada cultural París lo acosaba a preguntas y él que gustaba pasar desapercibido, durante las veladas realizadas en el departamento de Echenique, le pide consejo para desembarazarse de la chinche agregada cultural. Bryce le recomienda que a la próxima pregunta responda con una pesadez. Así lo hizo. La señora se le acercó de nuevo y con cara de culta preguntó al escritor mexicano que si ya se había leído El capital, de Carlos Marx. Era la oportunidad esperada por Rulfo. "No, pero vi la película", fue la respuesta del escritor. La mujer no lo volvió a importunar durante toda la noche.

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Declararse Marxista de la tendencia Groucho tiene más coherencia y a la postre es más divertido. Groucho Marx es el cómico que iba contra todo los convencionalismos y las correcciones políticas a saber. Era un conspirador nato, un francotirador de ese mundo circunspecto y tocado por la predestinación con discurso de orden. Fue un confabulador sin sutileza, pero con el olfato oportuno de no querer cambiar el mundo como esos sesudos estudiosos del otro Marx y para quienes cambiarlo significa ahormarlo y ovejizarlo según las prioridades del partido único y la felicidad única (por decreto o a la fuerza) en aras del bien del colectivo. Groucho Marx ejemplifica en el político Rufus T. Firefly (personaje de la cinta Sopa de de Ganso) una condensación insublime de todos los politicastros al uso. Freedonia está en crisis y necesita un nuevo líder, "un progresista, intrépido luchador". En la recepción de bienvenida el nuevo líder nacional Firefly canta: "No me responsabilizaré por nada/ que sea torcido o injusto./ Estoy yendo para arriba, / así que cuídense todos. / Si veo que alguien permite que lo sobornen y no me permite participar, / lo mandaremos al paredón..." Durante la reunión con los miembros de su gabinete el Ministro de Finanzas entrega el balance del Departamento del Tesoro y le dice: "Espero que lo encontrará todo claro". Firefly arguye: "¿Claro? ¡Humm! Seguramente hasta un niño de cuatro años podría entender este expediente. Tráiganme rápidamente un niño de cuatro años, yo no entiendo nada de esto". Cuando le toca el turno al Ministro de Guerra, Firefly no le deja hablar y dice que el Ministro de Guerra está fuera de uso. Firefly atiende a otro ministro y el Ministro de Guerra sigue insistiendo en aumentar los impuesto o ir a la guerra con un país vecino, pero Firefly está disperso en otros asuntos hasta que el Ministro de Guerra vocifera: "Entrego todo mi tiempo y energía al cumplimiento de mi deber y ¿qué es lo que consigo? La respuesta de Firefly, en primer plano, es inmejorable: "Consigues ponerte insoportable al cabo de un tiempo".

Gorocho Marx es el aguafiestas contra esa alta misión que se deroga a título personal mucha gente; es una ventana ante tanta asfixia del gran llamado de la Historia que como escribió el otro Marx en su libro El 18 de Brumario de Luis Bonaparte: "Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez, como farsa." Aunque Cristina Kirchner (Plaza de Mayo el 18 de junio) lo expresó así: "Como dijo un señor: 'La historia se repite primero como tragedia y después, como comedia'." Los politicastros de oficio son ágrafos o distraídos lectores de solapa y por esa razón terminan situados en la historia como farsantes verdaderos o comediantes de mentira y por esa razón aquella frase marxista de Groucho es más valedera: "Estos son mis principios, si a usted no le gustan, tengo otros".

Autor: Carlos Yusti


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
conartedevenezuela.com.ve
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Tipo:
Reportaje
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