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Goiania: el día que el cielo se pintó de azul muerte

10/07/2017 10:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Todo comenzó con un insignificante robo y una luz azul

El 13 de setiembre de 1987 dos hombres (Roberto dos Santos Alves y Wagner Mota Pereira) irrumpieron en el Instituto de radioterapia en Goiânia, capital del estado de Goiás (Brasil) abandonado desde 1985, llevándose consigo un cilindro de plomo y acero, sin tener noción de lo que contenía adentro; era una unidad de teleterapia, con cesio-137 en su interior, que había sido abandonada en el inmueble.

Esta clínica abandonada estaba poblada por ocupas, personas sin hogar y chatarreros que la iban desmantelando con los años.

Luego que encontraron el aparato se lo llevaron en carretilla a la casa de uno de ellos, a unos 600 metros del hospital abandonado, lo desarmaron extrayendo la cápsula de cesio de su carcasa de protección, la intentaron abrir pero no lo consiguieron. Pocos días después, sin embargo, uno de ellos rompió la ventana de iridio, lo que le permitió observar que el cloruro de cesio emitía una profunda luz azul.

La radiación gamma emitida por la ventana de iridio de la cápsula provocó náuseas a los dos hombres tras un par de días, pero pensaron que se debía a algo que habían ingerido. La exposición ocasionó quemaduras por radiación en sus cuerpos, y uno de ellos tuvo que someterse posteriormente a la amputación de un brazo.

El mágico aparato que emitía luz azul pasó de mano en mano y nadie sabia de que se trataba. Fue a parar a una chatarreria, lo tocaron niños, adultos, fueron expuestos animales.Todocomenzaron a tener nauseas, fiebre y malestar, nunca lo asociaron a la luz azul.

Gabriela Maria Ferreira fue la primera en asociar la presencia del material y la enfermedad de varias personas de su entorno. El 28 de septiembre, dos semanas después del robo de la fuente, Gabriela llevó en autobús con uno de los empleados de la chatarrería la fuente en una bolsa plástica a un hospital donde el médico Paulo Roberto Monteiro sospechó del peligro, y mantuvo alejada de sí mismo y de otras personas aquella luz azul. Gabriela falleció el 23 de octubre.

El 29 de septiembre un físico visitó el hospital donde se encontraba alojada la fuente, analizándola y confirmó la presencia de radiactividad. Este incidente fue reportado esa misma tarde.

Para descontaminar las zonas afectadas por el cesio se retiró una capa de unos dos centímetros de tierra, y se demolieron varias casas. Todos los objetos que pudieron entrar en contacto con la sustancia fueron confiscados y estudiados minuciosamente, guardándose en bolsas de plástico.

El incidente ocasionó la muerte a 4 personas e hirió a otras 249 a causa del envenenamiento por radiación.El pánico se apoderó de la población. En 10 días, 30.000 personas acudieron a los puestos de control de contaminación. Un número no calculado abandonó la ciudad, ignorando los avisos de las autoridades locales y las garantías de seguridad dadas por miembros de la Comisión Nacional de Energía Nuclear.

 


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