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Frente a la xenofobia en Perú

07/08/2018 17:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Lamentablemente, ya son muchos los venezolanos, incluidos mis hijos, que se han visto forzados a irse de nuestra patria

La emigración de los venezolanos fue un asunto extraño, raro y hasta desconocido en el ADN de los venezolanos, entre otras consideraciones por la forma de vida que llevábamos, el entusiasmo caribeño, lo bello de nuestros parajes y territorio además de nuestras chicas, lo familliero y hasta nuestras costumbres y comida. Sin embargo, en los últimos lustros ha sido cosa del común al punto tal que sería difícil encontrar una familia sin algunos de sus miembros jóvenes y adultos fuera de este terruño, asunto contrario en tiempos pretéritos a los que se instalaron y adoptaron a Venezuela como su nación españoles, italianos, portugueses, árabes, asiáticos y latinoamericanos en general, entre otros, y con quienes tuvimos la oportunidad de construir ese mestizaje social que hoy lucimos ante el mundo con orgullo. En mi particularidad y muy gozosamente provengo de árabes, canarios -españoles- e italianos.

Lamentablemente, ya son muchos los venezolanos, incluidos mis hijos, que se han visto forzados a irse de nuestra patria, obligados por la falta de oportunidades, la inseguridad, la persecución política y otras circunstancias más, pudiendo identificar, de acuerdo a los estudiosos del tema, oleadas emigrantes diferenciadas. Sin embargo, tal circunstancia no estaba en el ADN de los venezolanos, lo que entre otras circunstancias permite mantener el deseo de volver a su cuna de parte de muchos de ellos.

En ocasión de la ida de los míos, me salió del alma el escribirles: Una despedida entre llantos y alegrías que hoy les invito nuevamente a leer.

En esas líneas y en medio del dolor de ver marcharse a mis hijos, procuraba darles todas las recomendaciones del caso, incluido la forma de comportarse y el ser agradecidos. Ellos se fueron a la nación Inca.

Lastimosamente, los nuestros hoy, se encuentran dispersos por todo el globo terráqueo, pudiendo encontrarlos en los países más distantes como en los más cercanos. La travesía ha sido difícil por disimiles circunstancias incluyendo semblanzas económicas, siendo una de las alternativas más nacientes y usadas por los más moceríos, terminales terrestres -buses- y hasta las marchas a pie, sobreponiéndose a distintas dificultades, hasta las conexas con delincuencia y grupos irregulares.

Entre los países hermanos que primero brindaron más facilidades para recibir a tantos venezolanos, se dispusieron los vecinos del sur, destacándose entre ellos, el Perú, nación a quien nos unen lazos históricos, sociales y políticos, convirtiéndose hoy en el segundo país que alberga a más venezolanos, luego de Colombia, y que en otrora fuera a la inversa, recordando hoy de manera especial a un peruano de nacimiento y venezolano de corazón, mi profesor y amigo German García, entre muchos otros con quienes he compartido mi vida en esta tierra de gracias.

La política migratoria del gobierno peruano, coherente con los principios democráticos y humanitarios, que para entonces dirigió el Sr. Pedro Pablo Kuczynski y seguida por Martin Vizcarra, convirtió al Perú en uno de las naciones más atractivas para los venezolanos emigrantes, a quienes por esos lares nos llaman llaneros, aunque otros despectivamente venecos, brindó las mejores de las acogidas según nos indican los nuestros, ofreciendo con su calor de gente, protección y abrigo, al tiempo que los venezolanos eran atractivos para el mercado laboral.

Dolorosamente, tales gracias y ese entusiasmo humano de los peruanos ha venido mermando hacia nuestros paisanos como producto de una serie de circunstancias desagradables para la sociedad peruana, ello arribado como producto de hechos delictivos que míseramente han venido incrementándose como reportan los medios y las redes sociales.

En esas líneas y en medio del dolor de ver marcharse a mis hijos, procuraba darles todas las recomendaciones del caso, incluido la forma de comportarse y el ser agradecidos

Efectivamente, entre los venezolanos, como muy probable entre los colombianos, peruanos y otras nacionalidades, los hay de diversas estirpes, así muy probablemente se puedan identificar, incluso en grupos familiares, los honestos y deshonestos, los trabajadores y los haraganes, los que muestran iniciativas y los atenidos, los humildes y los inciviles y otras aproximaciones más, lo que no resulta justo para catalogar, o hacer juicio de valor, a todo un colectivo que ahora pasa por esta circunstancia, y que siempre habremos de corresponder a tantas naciones y sus nacionales por el auxilio que hoy nos brindan.

Ahora bien, cuando nos dedicamos a un simple análisis de los hechos delictivos más recientes ocurridos en Perú y sus involucrados en donde se destaca hampa común y hasta sicarios y otros desviados sociales con nacionalidad venezolana, nos debe llevar a pensar que fuera un asunto deliberado y dirigido a lesionar, no a los venezolanos residentes en la nación incaica, es un asunto colateral, sino a su gobierno e instituciones, sobre todo cuando se recuerda que el gobierno peruano fue uno de los protagonistas del grupo de Lima que ha expuesto las violaciones al sistema democrático y derechos humanos del régimen de Maduro, lo que es consonó con aquella monserga según la cual: La mejor defensa es el ataque, pues generaría un colapso social que llevaría a parte de la sociedad a realizar manifestaciones y protestas en contra de los venezolanos, asunto así exacerbado por intereses políticos internos que estarían en contra del gobierno y serían afines al socialismo del siglo xxi, tema en el que podrían participar la prensa amarillista y hasta grupos tarifados que promueven la xenofobia, como forma de ataque al gobierno y al sistema político del Perú.

Para razonar sobre lo anterior, me surgen varias cuestiones que espero el gobierno y las autoridades de seguridad del Perú, tengan en cuenta: 1º ¿Por qué no se registran hechos similares en otras naciones donde igualmente se les ha dado albergue a los venezolanos? 2º ¿Cómo es que arriban al Perú delincuencia organizada que son amparadas, protegidas y hasta dotadas por el régimen venezolano y que aquí estarían seguras? 3º ¿Llama la atención que un grupo de venezolanos realicen alborotos y molesten la tranquilidad cerca a la residencia de Suriel Chacón (@suriel) acérrimo defensor de los llaneros? -como él nos llama- ¿Cuál es la fecha de ingreso, por qué medios y con quiénes llegaron estos delincuentes al Perú?

Convendría hacer un comparativo entre las fechas de las trastadas y verificar quiénes en esos tiempos llegaron, además de realizar un esfuerzo por conocer sus antecedentes en interpol, debiendo advertir que, de ser la tesis de la intencionalidad de gobierno venezolano de alterar el orden, ellos serán siempre capaces de alterar los prontuarios.

Estas y otras interrogantes e inquietudes, requieren contestaciones objetivas que permitan desmitificar la matriz en contra de los venezolanos, al tiempo de corresponder a los exiliados venezolanos en esa nación hermana, como en otras, realizar campañas al respecto, manifestaciones publicas en rechazo a la delincuencia nacional y otras similares, pidiendo al gobierno perseguir, capturar y hacer caer el peso de la ley a quienes trasgreden el orden, sin otorgar beneficio alguno, al tiempo de indagar sobre grupos de interés que propugnan la xenofobia y las vías de financiamiento que reciben, además de deslindar esta particularidad, que aunque grave, no puede ser empleada para encubrir la diatriba política lugareña.

Espero en Dios, este mensaje llegue, de manera especial, a los venezolanos -los míos- en el Perú, a las autoridades e instituciones peruanas, así como a personalidades de la talla del Sr. Suriel Chacón y al buen amigo Oscar Pérez Torres (@oscarbp) venezolano asilado en Perú, presidente de la ONG Unión Venezolana en Perú.

@OrestesSalerno

Un libre pensador


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