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El franquismo sigue vivo

13/12/2020 02:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La dinámica seguida en la Transición fue determinante para consolidar el franquismo sociológico, que interesadamente capitaneó la derecha para así convertirse en "demócratas", sin necesidad de prescindir de su bagaje ideológico y político

La democracia de apariencia nacida del parto de la “falsa transición” denota cada día más la perniciosa genética de sus orígenes, cuyo alcance desafía con intensificar en mayor medida su degradación al hacerse ostensible la reacción involutiva del franquismo sociológico en su intención de hacer pervivir los rasgos sociales del antiguo régimen, para así, seguir manteniendo el control del sistema por encima incluso de la determinación soberana de las urnas.

La realidad toma tintes de esperpento al ver como la derecha paladín de la dictadura, ejerce ahora de patrona de la democracia y la constitución, como unos juristas nostálgicos del antiguo régimen sustituyen sentencias por juicios de valor y como ex militares fascistas amenazan a la izquierda a través de las redes sociales con fusilamientos masivos.

Esta anormalidad de conducta se produce porque en la Transición ni se desmanteló la legalidad política anterior ni tampoco se mudaron las personas e instituciones heredadas del viejo régimen, pues sabido es que tras la muerte de Franco, se mantuvo intacta la estructura institucional, militar y judicial heredada de la dictadura.

Sin que tampoco se establecieran “comisiones de la verdad” sobre las violaciones de derechos humanos durante el franquismo; y mucho menos se juzgaron, a los responsables de las muertes, torturas y detenciones ilegales producidas en la etapa anterior.

La realidad de lo acaecido nada tiene que ver con la versión apócrifa de la “reconciliación nacional” que se nos cuenta, pues realmente la Transición fue un trámite de pusilánimes que nunca la reinvención democrática del Estado sino una transmisión de las instituciones con la finalidad de seguir garantizando su funcionamiento en idénticos términos, y que encarnando los principios del franquismo subsistieron a través del tiempo sin cambios perceptibles en el contexto de la amnesia colectiva de las fuerzas políticas de la izquierda democrática.

Esta connivencia de los teóricos opositores al régimen, facilitó que el franquismo de nuevo cuño con camuflaje monárquico fuera asumido con total naturalidad, siendo por eso que cuarenta años después del simulacro de la Transición sigan reeditándose estampas del pasado como si la historia no hubiera dejado otra opción.

El autoproclamado gobierno “progresista” debe abandonar la condescendencia para actuar con mano dura contra la desconexión democrática que promueven las formaciones de derechas

Lo que proporcionó aquel proceso fue que altos cargos del antiguo régimen se mantuvieran en primera línea del poder sin recibir reproche alguno, pudiendo afirmarse que la élite política del franquismo no solo lidero la reforma sino que sigue controlando el aparato del Estado, pues no en balde el bloque social que apoyó el franquismo sigue siendo intocable.

Nunca hubo voluntad de este séquito pudiente por facilitar el acceso a la apertura democrática, una actitud que colisionaba con la aspiración de la izquierda representada por el PSOE y PCE que de origen optaban por la ruptura, pero que finalmente en un pacto de élites asumieron las renuncias y los consensos, o lo que es lo mismo tragaron con la imposición de la reforma de mínimos impuesta desde el oficialismo del régimen.

El paulatino adiós a la simbología franquista no afectó para nada en la pervivencia política del franquismo, pues en el actual estatus se muestra de forma más sutil, menos evidente que la de los símbolos de su iconografía, pero la realidad es que los fantasmas del pasado están cobijados por las distintas siglas que conforman la derecha española, sin que tal circunstancia tenga trazas de cambiar.

Para que esta mutación se diera, habría de mudar la actitud de esa izquierda pactista que además de ser cómplice de .la “falsa transición” desde su ficticio progresismo se deja engullir fácilmente por las dinámicas del franquismo sociológico a pesar que con su deriva está traicionando los principios ideológicos que proclama .defender

El autoproclamado gobierno “progresista” debe abandonar de una vez por siempre su condescendencia característica para ejercer con mano dura su condición de poder ejecutivo y desde tal jerarquía actuar sin miramientos contra la desconexión democrática que promueven las formaciones de derechas y demás cortejo de acompañamiento mediante prácticas de extorsión fascista.

De seguir manteniendo el actual colaboracionismo no quedará más remedio que denunciar la escandalosa deslealtad de la izquierda para con la democracia.


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Galdo Fonte (465 noticias)
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