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En formato breve (Segunda parte).

23/07/2019 06:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Manolito tenía claro que el peor día de la semana era el domingo, porque como es el último, siempre llegaba a él, aburrido y cansado, y siempre se quejaba por ello. Pero lo peor del domingo, es que era la antesala del lunes, y ese, era día de trabajo. De nuevo la rutina, semana tras semana. Aunque a veces, muy de Pascuas a Ramos, hay algún lunes que cae en fiesta, así que quien no se consuela, es porque no quiere.

¡Manolito, no te quejes! ¿Prefieres no tener que ir a trabajar un lunes, cómo cuando estabas en el paro? ¡Joder muchacho, es que nunca estás contento con nada!

Le enterraron vivo, aunque él, creyó que estaba muerto. Cuando se dio cuenta de que aún continuaba respirando, gritó con fuerza:

¡Me cagüen la puta, sacadme de aquí!, pero nadie le oyó. Al final se quedó sin aire, algo que no tiene nada de extraño, si te tapan la nariz y la boca con unas cuantas paladas de tierra.

El general condecoró al capitán, enganchando en su pecho la medalla al valor con su distintivo más alto. A continuación felicitó efusivamente al militar, y le dijo:

¡Es usted un hombre de bien, una raza, sin duda a extinguir en un mundo lleno de cobardes en el que la guerra de la maldad cada vez se hace más fuerte y en la que las balas de la indecencia siempre quieren acabar con los más valientes!

¡Señor, sí señor!, le respondió en posición de firmes el condecorado capitán.

Era uno de los hombres más ricos de la ciudad y había sido acusado del asesinato de su esposa. Contrató al mejor abogado (bueno, no estaba claro si era el mejor, pero desde luego, sí era el más caro), y cuando este le preguntó:

¿Mató usted a su esposa?

¿Acaso eso tiene importancia?, le respondió el ricachón.

¡Para nada, mientras usted me pague, lo demás es irrelevante!, le respondió el letrado.

Y a partir de ahí, como todo se consigue con dinero, el millonario se libró de ir a la cárcel, ya se encargó el abogado (al final, se pudo comprobar, que el tío era bueno de cojones), de poner en juego su amplio catálogo (a elegir según en cada caso, entre muerte por accidente, suicidio, o echarle la culpa a otro), de trucos y argucias legales para salvar a su cliente del trullo, y por supuesto, comprar a unos cuantos testigos, porque en estos casos, ya se sabe, hay que atar todos los cabos.


Sobre esta noticia

Autor:
Fran Laviada (515 noticias)
Fuente:
fran-laviada.mozello.es
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