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Los euroescépticos de su partido pueden amargarle la vida a Cameron

16/06/2015 08:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Con una oposición vapuleada y debilitada, el primer ministro británico, el conservador David Cameron, haría bien en vigilar sus espaldas porque sus peores dolores de cabeza pueden venir de los euroescépticos de su partido.

Cameron prepara el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea que tanto reclamó este sector, pero eso no ha hecho que se calmen y se echen a un lado, quieren estar ahí en cada paso hasta la celebración de la cita electoral antes de que acabe 2017 (no hay de momento una fecha exacta).

Simultáneamente, el primer ministro anda enfrascado en otro frente con sus socios europeos para conseguir reformas en el bloque de los 28. Cameron sostiene que la UE ha crecido mucho y se ha arrogado demasiados poderes, y reclama la devolución de competencias a Londres. Solo entonces apoyaría que su país siga perteneciendo al bloque.

Los antieuropeos culpan a Bruselas del aumento de la inmigración y quieren poder imponer límites, tanto a las llegadas como a los derechos a cobrar subsidios de los recién llegados, algo que cuestionaría los principios de libre circulación y de no discriminación que rigen en la UE, y que topa con la oposición frontal de países como Polonia, uno de los principales focos de emigración hacia el Reino Unido.

- "Los bastardos han vuelto" -

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No es el primer ministro conservador en encontrarse entre dos fuegos. Exasperado por la situación, el primer ministro John Major llamó en 1993 "bastardos" a dos ministros suyos que se oponían al Tratado de Maastricht.

"Los 'bastardos' han vuelto", afirmaba una columnista de The Guardian y lo hacen reclamando, por ejemplo, que el Parlamento británico tenga poder de veto sobre las decisiones que se toman en Bruselas.

"Eso no es negociable, porque sería el fin de la Unión Europea", les replicó en la BBC el ministro de Asuntos Exteriores, Philip Hammond.

Sin embargo, con una mayoría absoluta justa en el Parlamento, de solo 12 escaños, una rebelión de una parte de sus diputados pondría en compromiso los planes europeos de Cameron. "Pueden causar y le causarán problemas de verdad, especialmente si empiezan a querer condicionar las reformas" de la UE que consiga Cameron, dijo a la AFP Simon Usherwood, un experto en antieuropeísmo de la Universidad de Surrey.

- En nombre de Thatcher y de dos guerras -

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El debate europeo se ha convertido en el tema dominante de los primeros meses de Gobierno, hasta el punto de que Cameron aprovechó el lunes el 800º aniversario de la Carta Magna, la primera constitución británica, para insistir en que los dictámenes de la Corte Europea de Derechos Humanos deberían ser consultivos y no vinculantes porque impiden, entre otras cosas, "deportar a extranjeros sospechosos de terrorismo".

La crisis griega no es un buen augurio sobre las concesiones que se le pueden arrancar a Bruselas y, en cualquier caso, se estima que 50 de los 330 diputados conservadores quieren abandonar la UE por muchas concesiones que Cameron logre.

Noventa diputados se sumaron ya a un nuevo grupo bautizado como Conservadores por el Reino Unido, formado para debatir la respuesta al paquete de reformas y, si es necesario, hacer campaña por la salida.

Aunque luego matizó sus declaraciones, Cameron mandó un mensaje a sus ministros para que cierren filas. "El Gobierno no es neutral en esto. Tenemos una opinión clara: renegociar, conseguir un acuerdo interesante para el Reino Unido y luego recomendar que el Reino Unido se quede" en el bloque, dijo Cameron a la prensa.

David Campbell Bannerman, copresidente de Conservadores por el Reino Unido y eurodiputado conservador, lo confirmó a la AFP: "Si la renegociación no satisface a los miembros, estamos preparados para hacer campaña por la salida".

En el primer debate parlamentario sobre la ley que permitirá el referéndum, abundaron las referencias a la historia y a la soberanía británica, encarnada en la figura de la que fue primera ministra Margaret Thatcher (aunque la integración británica en Europa no se detuvo bajo su Gobierno).

"Nuestra democracia y nuestro Parlamento nacional fueron las razones por las que la gente luchó y murió en dos guerras mundiales", dijo Bill Cash, un diputado conservador antieuropeo.


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Autor:
Redacción Política (31941 noticias)
Fuente:
AFP
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