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¿Están los volcanes de Ío en el lugar equivocado?

09/04/2013 15:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageEn nuestro mundo podemos disfrutar de la destrucción causada por la violencia ilimitada de los volcanes, capaces de remodelar el paisaje que les rodean en apenas unas horas. Pero esta actividad volcánica no es nada si la comparamos con el mundo más activo del sistema solar, Ío.

Algunos de los volcanes de este satélite joviano son capaces de lanzar material a una altura de unos 400 kilómetros, la máxima alcanzada por la Estación Espacial Internacional.

Sin embargo, las concentraciones de actividad volcánica se encuentran significativamente desplazadas desde donde se esperaba encontrarlas, basándose en los modelos que predicen cómo se calienta el interior de esta luna, de acuerdo con investigadores de la NASA y la Agencia Espacial Europea.

El equipo, que incluye a Rosaly Lopes de Jet Propulsion Laboratory de la NASA, en Pasadena, California, principalmente utilizo los datos procedentes de las misiones Voyager y Galileo, también analizaron los datos de otros observatorios terrestres o telescopios espaciales, pero la mayoría de lo que conocemos de este lejano mundo procede de estas dos misiones. La Voyager, que aún sigue su camino hacia el espacio interestelar, descubrió los volcanes de Ío en 1979. Galileo sobrevoló esta luna en 1999 y 2000.

Esta luna está atrapada en un tira y afloja entre la masiva gravedad de Júpiter y las más pequeñas, pero perfectamente sincronizadas, de dos lunas vecinas del sistema joviano, Europa y Ganimedes. Ío es la luna más cercana al gigante gaseoso y orbita más rápido que las otras lunas, completando dos órbitas por cada una de Europa, y cuatro órbitas por cada una de Ganimedes. Este calendario regular significa que Ío "siente" la fuerte atracción gravitatoria de sus lunas vecinas en la misma ubicación orbital, distorsionando su órbita, que describe una forma oval. Esto, a su vez, hace que Ío se flexione a medida que se acerca o aleja de Júpiter.

Estas fuerzas "amasan" el interior de la luna, calentándola, este calor alimenta su vulcanismo extremo.

La pregunta sigue siendo como afecta este calentamiento por marea al interior de la luna. Algunos proponen que la energía se transmite al núcleo mismo de Ïo, pero la opinión predominante es que la mayor parte del calentamiento se produce en las capas relativamente poco profundas, la llamada astenosfera. La astenosfera es donde la roca se comporta como masilla, deformándose poco a poco bajo el calor y la presión.

‘Nuestro análisis apoya la idea prevaleciente de que la mayor parte del calor se genera en la astenosfera, pero encontramos que la actividad volcánica se encuentra de 30 a 60 grados al este de donde se esperaba encontrar’, señalo Christopher Hamilton, de la Universidad de Maryland, College Park. Hamilton, que está ubicado en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard, y autor principal de un artículo publicado el 1 de enero en Earth and Planetary Science Letters.

Hamilton y su equipo realizaron el análisis espacial utilizando un nuevo mapa geológico global de Ío, generado por David Williams, de Arizona State University. Este mapa ofrece el inventario más completo de volcanes de este mundo hasta la fecha, permitiendo así observar los patrones de actividad volcánica en un nivel de detalle sin precedentes. Suponiendo que sus volcanes están situados justo encima de donde se genera mayor cantidad de calor, el equipo probó una variedad de modelos del interior mediante la comparación de lugares observados donde existe actividad volcánica para predecir los patrones de este calentamiento por mareas.

‘Hemos realizado el primer análisis estadístico riguroso de la distribución de los volcanes en el nuevo mapa global geológica de Ío’, comento Hamilton. ’Hemos encontrado un desplazamiento sistemático hacia el este de los volcanes observados y predice que no pueden conciliarse con cualquiera de los modelos existentes del calentamiento de marea de los cuerpo sólidos’.

Existen algunas ideas que permitirían explicar este desplazamiento, incluyendo una rotación mayor de la esperada, una estructura interior que permite magma viajar grandes distancias desde donde se produce este calentamiento hasta las zonas más débiles de la corteza, o incluso la presencia de un componente que los modelos existentes hallan pasado por alto, como las mareas de fluidos de un océano de magma subterráneo.

El magnetómetro de Galileo detectó la existencia de un campo magnético global en torno a esta luna, esto sugiere que, bajo la superficie, existe un océano de magma.

‘Nuestro análisis apoya un escenario de océano global de magma bajo la superficie como una posible explicación para el desplazamiento del lugar predicho para los volcanes y los observados en Ío’ ‘Sin embargo, el océano de magma no sería como los océanos de la Tierra. En vez de ser una capa totalmente fluida, océano Io magma probablemente sería más como una esponja con al menos el 20 por ciento de silicatos fundidos dentro de una matriz de roca lentamente deformable.’

Este tipo de calentamientos por marea han sido los que han llevado a pensar en la existencia de océanos de agua líquida bajo las cortezas heladas de otras lunas, Encelado y Europa. Debido a que el agua en estado liquido es un ingrediente indispensable para la vida tal y como la conocemos, algunos investigadores proponen que en estos mundos podría existir vida si existiese una fuente de energía disponible. Estos mundos son demasiado fríos como para permitir la presencia de agua líquida en la superficie, por lo que una mejor comprensión de cómo funcionan estos calentamientos por marea podría revelar cómo la vida podría sobrevivir en otros mundos inhóspitos como estos.

Hamilton señalo que este inesperado desplazamiento hacia el Este es un indicio que algo nos falta para comprender como es este mundo en realidad. ‘En cierto modo, esto es el resultado más importante. Nuestra comprensión de la producción de calor de marea y su relación con el vulcanismo superficial está incompleta" "creo que hemos permitido una gran cantidad de nuevas preguntas, lo cual es bueno’.

El vulcanismo de Ío es tan intenso que es capaz de renovar toda la superficie del satélite en poco más de un millón de años, mientras que en nuestro planeta encontramos rocas den la superficie que tienen más de 4.000 millones de años.

Debido a que la superficie de Ío es demasiado joven, no ha quedado registrado en ella el pasado, no queda más remedio que descubrir cómo es la estructura interior de este satélite para conocer cuál es su historia.

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Sobre esta noticia

Autor:
Eonhadico (607 noticias)
Fuente:
espacioprofundo.es
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Tipo:
Reportaje
Licencia:
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