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El verdadero hombre soy ¡Yo¡

21/10/2010 14:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A la hora de la verdad desde el más macho hasta el más viril, la mayoría sienten sino una atracción un pequeño morbo por sentir que son deseados por otros...aquí les cuento..

¿Qué tienen en común Pedro, José y Ramón? Sucede que Pedro es un hombre muy apuesto y viril que trabaja como operador de máquinas en una transnacional. Hasta allí todo está bien. De primera vista, Pedro es un hombre felizmente casado. Seguro de su sexualidad. 100 por ciento macho y con un gusto especial por los partidos de futbol y Beisbol.

José es el galán de su oficina.Su buen gusto en el vestir. Sus exquisitas colonias y su destreza en la cama, dicho por muchas las féminas que han caido en sus redes, lo hacen como el ejemplar del mes en toda su oficina. Es más, en Diciembre, muchas cambian los papelitos del amigo secreto para ver si José les regala más que un detalle y les de una verdadera noche buena.

Ramón tiene algo más de cinco años de casado. Trabaja con al finalidad de llegar a ser un empresario exitoso antes de los cuarenta años. Todos los fines de semana va religiosamente a la playa, porque si hay algo que cuida Ramón es su bronceado que combina a la perfección con sus ojos verdes. Eso si, con un buen bloqueador y una exfoliante, Ramón, cuida tanto su piel como a la mujer que duerme a su lado.

A todos ellos y en diferentes momentos, me los encontré en un sauna, que al juzgar por su fachada, tenía aspecto de gimnasio, pero en sus entrañas es el encuentro para citas, caricias y sexo que se lavan con agua y se olvidan con jabón. A Pedro me lo topé en la cabina cinco y cinco fueron las veces que me felicitaba por mi claridad y por mi aspecto sexual. Al principio, y como suele pasar, nos vimos las caras y seguimos cada quien por su lado, pero luego, pasados los minutos, entablamos una conversación de esas para matar el tiempo, cual fue mi sorpresa cuando las gruesas manos de Pedro decidieron tocar mi espalda con la excusa de tener mucho el sudor, al principio no le paré y de verdad, me limité a darle las gracias y decirle que si estamos en un sauna es normal que el sudor recorra todo el cuerpo. Luego de las manos, pasó a las caricias y de las caricias a quedarse completamente desnudo. Lo que más llamó mi atención fue su frase final: "no hay más placer que sentir la piel de otro hombre".

José, el galán, estaba a mi lado..

José, el galán, estaba a mi lado cuando me tocó el baño de lodo; ambos nos quedamos desnudos a la espera de la ducha fría que nos quitaría todo rastro de arcilla, luego el mismo masajista y aunque estabamos en cabinas separadas al final nos toco la número seis, las mismas veces que hicimos el amor, cuando me confesó su atracción por mi y su necesidad de escaparse de la presión de sus padres y de todos aquellos que esperan que el sea el hombre que toda mujer tiene que amar. Ese día, su cuarto no fue el mismo y su cama, la cual según él, solo recibía mujeres, quedó impregnada por mi olor y por el sudor que nuestros cuerpos emanaban. Lo que llamó mi atencíón fue su frase final: "no hay más placer que sentir la piel de otro hombre".

Y Ramón, ayyy Ramón, como definir a esta persona que a primera impresión cae mal por su arrogancia y su cinismo y lo que es peor cómo entender que detrás de esa fachada hay un hombre que solo al tocar y rozar de una manera morbosa, se desnudó sin importar el momento o la ocasión. Ramón estaba jugando con las pesas y aunque su intención de ir la duchas fue lo primero, más pudo la curiosidad de pasear por las cabinas que marcharse a contar su dinero y hacer feliz a su hermosa esposa. Sucedió en la cabina número tres y tres fueron las llamadas que recibo hoy en dia de este hombre, el cuál, sólo me miró a los ojos y me señaló su entrepierna, lo demás fue historia. Todavía tengo el mensaje que me envió: "gracias, de verdad no hay más placer que sentir la piel de otro hombre".

Hoy en día, pequeñas sonrisas vienen a mi memoria, cuando me topo con estos hombres, cada uno en lugares diferentes, cada uno con sus vidas paralelas. Sonrisa porque cuando me acuerdo de lo claro que estoy en el aspecto sexual, más me doy cuenta que al final el verdadero hombre soy yo.


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Ragoz (80 noticias)
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