Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Édixon Ochoa escriba una noticia?

De tal Hitler, tal Chávez

25/02/2010 17:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aunque Chávez ya se declaró marxista, semeja más a Mussolini y a Hitler en sus procederes. No se iguala a aquéllos, pero es evidente su vocación dictatorial y no por cualquier tipo de dictadura, sino por el modelo totalitario (llámese marxista, fascista o nazi)

Hace pocos días tuve la oportunidad de ver en un mismo día los seis capítulos del documental “Apocalipsis. La 2ª Guerra Mundial”, impresionante y magnífico por la calidad de su contenido expresado en las imágenes multicolores que permiten adentrarse en las incidencias y particularidades de una guerra que ha sido considerada hasta nuestros días como la más espantosa que ha sufrido la humanidad. A propósito de dicho documental, conversaba hace unos días con un querido amigo mío, compañero y gemelo en ideas políticas. Y ambos coincidíamos en un punto: la ineptitud de los políticos de hoy día es, más o menos, la misma de hace 70 años, cuando inició aquella Gran Guerra.

La razón para afirmar esto es sencilla: cuando Hitler comenzó su plan de expansión territorial afianzado en el aparato militar, político, económico y social que construyó a su favor, nadie hizo nada para detenerlo. Chamberlain y Daladier se rebajaron a aceptar sus exigencias al tiempo que Hitler prometía no continuar su expansión, y fue así como el amo libró de sus cadenas al lobo en medio de un rebaño de ovejas.

Cuando quisieron luego detener a Hitler ya era demasiado tarde, el Führer había afirmado su poder y seguridad con el pacto germano – soviético y la subsiguiente invasión a Polonia. Debieron entonces transcurrir seis terribles años y morir cerca de 50 millones de personas para que el mundo entendiera que las amenazas a la libertad, la democracia y la paz deben detenerse a tiempo.

Una situación similar ha ocurrido desde hace varios años en Venezuela y con proyección a América. A medida que los años han transcurrido los líderes latinoamericanos han guardado silencio ante los desmanes antidemocráticos de Hugo Chávez Frías en este país y, por qué no, fuera de él. Prefieren lavarse las manos y entretener sus bocas succionando un suculento tetero que atrae a cualquier tonto sin cabeza con alma de marioneta: el tetero de petróleo, ese tetero que deja el corazón contento no por llenar el estómago, sino los bolsillos sedientos de opulencia.

Véase, verbigracia, la actitud denigrante y bascosa de Lula Da Silva, quien ha sido ciertamente un excelente gobernante para Brasil, pero recientemente declaró que en Venezuela había plena democracia (y no olvidemos cuando Lula defendió la reelección de Mahmud Ahmadinejad, quien poco a poco ha develado su auténtico rostro de dictador teócrata). Tal actitud defensora de lo indefendible lo hace tan despreciable como Chávez, y me atrevo a afirmar que, cuando llegue la caída de nuestro dictador escarlata (la cual promete ser estrepitosa), muchos de quienes lo apoyan en Latinoamérica, si no todos, callarán y dirán que nunca lo apoyaron.

No me explico cómo pueden existir gobernantes en nuestro continente que respalden abiertamente la política tiránica de Chávez en Venezuela y su proyecto continental de corte expansionista e intervencionista, alegando que el mandatario venezolano fue electo democráticamente y cuenta con el apoyo popular, ¿y acaso Trujillo, los Somoza, Perón, Pinochet y Fidel Castro no contaron con el respaldo del pueblo y no por eso fueron gobernantes democráticos, por el contrario, los más truhanes entre los dictadores americanos?.

Aunque Chávez no se iguala a aquellos déspotas, es evidente su vocación dictatorial y no por cualquier tipo de dictadura. Sus intenciones se sitúan dentro del modelo totalitario (llámese marxista, fascista o nazi), y recordemos que el Totalitarismo es una forma extrema de tiranía caracterizada por: la implantación de un nuevo orden en la sociedad, el carácter revolucionario (se efectúa una revolución política, económica, social y cultural, aunque luego se dirá que la revolución se ha institucionalizado), el mesianismo acentuado, la identificación patria – causa (es decir, la nación guarda estricta e indisoluble relación con la causa del tirano) y la vocación holística, donde el régimen lleva a cabo la estatización social mediante un pensamiento único, un partido único, una voluntad única y la formación del hombre nuevo a través de la ideologización y la supresión de toda disidencia.

Por ello no dudo en asegurar que Chávez está intentando instalar un régimen totalitario, y aunque ya se declaró marxista, semeja más a Mussolini y a Hitler en sus procederes. Chávez habla de una revolución en todos los ámbitos y reitera que ya forma parte de nuestras instituciones, es un líder extremadamente mesiánico (nadie puede gobernar el país sino él, sin Chávez hay caos y guerra), y más de una vez ha expresado la relación entre su proyecto político y nuestro país cuando dice que él es un pueblo (o como en el pasado dijeran: Hitler ist Deutschland und Deustchland ist Hitler).

La formación del hombre nuevo adoctrinado bajo la óptica socialista, el intento de conformación de un partido único (el PSUV) y la enseñanza de sumisión a su persona (estás conmigo o estás contra mí) son otros signos inequívocos de la vocación holística y estatizadora de este neototalitarismo. Así mismo, reprime la disidencia, no sólo empleando a la Guardia Nacional a modo de guardia pretoriana, sino valiéndose de la DISIP que quiere hacerla parecer a la Gestapo o a la KGB, y armando grupos de delincuentes organizados en los Círculos Bolivarianos, en el Colectivo La Piedrita y en la UPV de Lina Ron (cualquier parecido con la SS hitleriana o la Milicia Fascista de los camisas negras es totalmente intencionado).

Y, por otra parte, nótese la inclusión en su discurso de expresiones como “Hasta la victoria siempre”, copiada del “Sieg Heil” nazi, y “Venceremos”, bien tomada del “Vinceremo” mussoliniano. Basándonos en los anteriores señalamientos, pregunto: ¿es aceptable la defensa de un presidente con una descarada, y cada día más evidente, inclinación dictatorial por parte de jefes de estado y gobierno de origen y proceder democráticos en América y, más aún, en el resto del mundo?.

Finalmente quiero elevar este mensaje a todas las conciencias de Venezuela y América: si quieren ahorrarle tiempos de ruina y sufrimiento a mi patria y al continente, detengan cuanto antes a este dictador y su amenaza totalitaria. No vayan a lamentarlo luego al detenerlo cuando sea tarde y la destrucción haya sido completada. ¡Ah!, y tampoco pretendan estigmatizar luego a Venezuela como han querido estigmatizar aún hoy a Alemania por haber supuestamente permitido el ascenso al poder de Adolf Hitler y su tiranía nazi.

Édixon Ochoa


Sobre esta noticia

Autor:
Édixon Ochoa (2 noticias)
Visitas:
781
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.