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Daniel Santos: El jefe otra vez en Venezuela

13/01/2011 15:03
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Es jueves 21 de abril de 1966. El reloj marca las 7:15 cuando Daniel Santos, casi de incógnito, baja del avión acompañado de su esposa norteamericana Judith Ford de Santos. La había conocido hace más de cuatro años durante una de sus actuaciones en New York. Ya desde esa época no tocaba suelo venezolano debido a diversos inconvenientes surgidos en una de sus últimas visitas en 1957.

En aquella oportunidad, al igual que ahora, "El Jefe" llegaba al país por Maiquetía. Fue recibido por un grupo de admiradoras que sonrientes le besaban y pedían autógrafos. Y Daniel para complacerlas: "hasta se dejaba cortar la corbata por una que quiso conservar un souvenir del popular intérprete". (La Esfera 03-03-57).

Traía un amplio repertorio y algunos estrenos, entre ellos el bolero de su autoría "Cautiverio". Su triunfo en la esplendorosa temporada de carnaval de Caracas era de esperarse. Se presentó en El Cimarrón, ubicado en El Silencio, junto a Panchito Riset, el cuarteto Las D'Aida y la orquesta de César Concepción.

Igualmente trabajó en Maracaibo donde se suscita el primer "inconveniente":

Todo iba de maravilla: su presentación en Televisa del Zulia canal 4, la noche del domingo 5 de mayo, durante el programa especial del primer aniversario de la planta, fue reseñado como un gran acontecimiento artístico por la prensa local. Al día siguiente inicia dos semanas en radio Ecos del Zulia y el 18 de mayo se presenta con su grupo, La Sonora Venezuela en el Club Alianza.

Paralelamente había sido contratado en el Raquel's Night Club por quince días. Pero al término de sus actuaciones el contratante Domingo Acero, desapareció y no le pagó a Daniel ni a los músicos. La Sonora se disolvió y varios integrantes quisieron demandarlo, entre ellos, el bongocero Ramón Oviedo, acusándolo de retención de salario.

Los diarios dieron a conocer el caso bajo el título de: "Un lío más del Anacobero, y algún comentarista de farándula recordó sucesos calamitosos anteriores en los que el artista había estado involucrado.

Nada era novedad. Daniel tenía acostumbrado a su público a estos escándalos, parecía no molestarle la mala publicidad. Sin embargo, recientemente había amenazado con proceder legalmente contra Stanley Ross de El Diario de New York, por el artículo "Leyenda de un fenómeno oscuro" donde según él lo difaman.

Aquel año 57 ocurriría en Venezuela una tragedia para el mundo del espectáculo internacional que tocaría de cerca a Santos: la muerte, en oscuras circunstancias, de Genaro Salinas.

"La voz de oro de México", tenía casi un año residenciado en Caracas. Tras una mala racha económica, su amiga, la cantante Graciela Naranjo le dio alojo en su apartamento donde dormía en una habitación con su hijo mayor Alberto.

La noche del domingo 28 de abril, a eso de las 7:30 dos agentes públicos encontraron a Salinas agonizante en el túnel que comunica la avenida Victoria con Los Chaguaramos. Había sido golpeado y probablemente lanzado desde lo alto, aunque algunos medios impresos dijeron que había caído al vacío producto de una borrachera. Los gendarmes lo reconocieron y fue llevado de emergencia al hospital de Coche pero esa misma noche murió en la sala de operaciones a consecuencia de una doble fractura de cráneo y otras contusiones.

Durante el velorio muchos artistas estuvieron presentes y recaudaron dinero para enviar el cadáver a México: Yo hablé con el presidente de la Anda para que lo recibieran y el hombre me dijo, "no señor, él ya se fue de aquí, mándenlo para otra parte", cuenta Víctor Morillo.

Después intentaron establecer contacto con Argentina, donde Genaro estaba residenciado desde finales de los cuarenta y tenía esposa e hijos: pero no se pudo porque faltaban unos papeles. Ya creíamos que íbamos a tener que enterrarlo aquí, señala el recitador.

Lo que sigue a continuación aun hoy no tiene una explicación lógica para Víctor Morillo, quien recuerda con asombro la aparición de Daniel Santos en la funeraria: Yo estaba haciéndole guardia a Salinas y en esas llegó Daniel y se acerca a la urna. Genaro tenía los ojos abiertos y la cabeza rapada. No sé porque estaba así, era muy extraño. Entonces Daniel que tenía un puñal de cruz guardado en la cintura, lo sacó, se lo puso en la frente y Genaro cerró los ojos. Todos los que estábamos ahí nos quedamos locos.

Otros presentes como Alberto Naranjo, evocan acaso como una contradicción de la estigmatizada figura de hombre recio y majadero de Santos, su gesto tierno al despedirse de Genaro con un beso y una lágrima.

Daniel Santos se quedaría a vivir en Venezuela varios meses, "fue un año de tranquilidad y poco trabajo", diría en el futuro a Héctor Mujica (Conversaciones con Daniel Santos. Editorial Cejota. 1982) Se alojó en la casa de una mujer que había conocido de forma casual:

Un día me tropecé en una tienda de discos con una muchacha que... ni bonita era, más bien dentuda, como les decían, pero muy mujer en todos los sentidos. Una muchacha muy seria, muy joven a pesar de que ya tenía seis hijos, cuenta Santos. (Obra citada. Página 63)

A comienzos de 1958 sale del país rumbo a Estados Unidos y aunque intentó ? 17 veces, a decir del propio Daniel ? volver a esta tierra donde contaba con grandes amigos, diferentes factores se lo impedían:

No se me dejaba entrar dizque porque yo era comunista, según unos. Y según otros porque había violado a la hija de la mujer con quien vivía, que era toda una señorita de 18 años y tenía un novio guapo y celoso (Obra citada. Página 65)

En efecto, tanto el factor político, del cual denigraba: no soy político porque carezco de madera de hipócrita. Soy un cantante que vibra con el sentir del pueblo. (El Mundo 22-04-66) Como las acusaciones por los excesos de su vida privada obstaculizaban su contratación en el país.

Estuvo muy cerca en 1965 cuando Max Pérez, representante artístico, había logrado conseguirle dos fechas en CVTV: el 25 de febrero y 4 el de marzo. Pero según un artículo publicado por el diario Últimas Noticias (28-02-65) el sábado 29 de febrero extranjería se lo impidió: Ayer se confirmó que la dirección de extranjería había prohibido la entrada al país de Daniel Santos.

Al parecer "El Jefe" era investigado por "traficar drogas a escala internacional" y el director del mencionado organismo, Rubén Cardio Castillo al enterarse de que vendría, giro instrucciones al consulado de Venezuela en México para que le negaran la Visa.

Para desconcierto del empresario Pérez y sus fanáticos que todavía guardaban la esperanza de verlo actuar ante nuestras cámaras, Últimas Noticias en su edición del martes 2 de marzo de 1965 daba a conocer una nueva acusación que echaba por tierra cualquier posibilidad. Esta vez por "violación de hogar" pues presuntamente dejó embarazada a una joven que vendría a ser la hija de su concubina. Toda una novela.

No obstante sus discos continuaban siendo un suceso de ventas. En 1964 Velvet inició la publicación de sus nuevas grabaciones con dos Long Plays que gozaron de una buena aceptación en el mercado, "Canta a sus amigos" y "Boleros al Estilo de Daniel Santos". Y en Marzo de 1965 en medio de los escandalosos titulares de prensa vieron agotar el tiraje de los álbumes: "Interpreta a Pedro Flores" y "Boleros Famosos". El anuncio en los diarios de estos LP no era un simple alarde publicitario:

Muchos decían que ya habían pasado sus mejores días, que estaba acabado, que ya no vendía. Pero aquí está El Inquieto Anacobero, resucita y vuelve al tope de la popularidad. El Nacional (7-03-65)

Santos era más que un artista de moda, desde hace mucho se había convertido en un ícono de la cultura popular latinoamericana. Su poder de convocatoria superaba las barreras de las clases sociales y estaba viviendo un importante repunte en su carrera. En mayo, el sello mexicano Orfeón le encomienda la grabación de quince discos. Era común ver entrar al Anacobero a los estudios de Orfeón Videovox con su famosa libreta de canciones seleccionando el material para grabar.

Lamentablemente bastaron cinco meses para que Daniel entrara en conflicto con Orfeón e intentara demandarlos en la procuraduría del DF. El Nacional en su página especializada en discos (12-09-65) relató que Rogerio Azcarraga y Alejandro Siegrist Clamont, mantenían bajo un contrato abusivo y leonino a "El Jefe" y que inclusive lo obligaban a presentarse en radio, televisión y cabarets sin cobrar un centavo so pena de ser extraditado.

A su vez esta compañía lo contrademandó por daños, perjuicios e incumplimiento de contrato exigiéndole la suma de 150.000 pesos. Pero Santos hábil como era, saldría adelante e iniciaría una gira por Estados Unidos.

Los primeros días de abril de 1966 en las radios de Venezuela se comenzó a escuchar el bolero "Esa es la Puerta". El tema rápidamente se "pegó" y Velvet diligenció esta vez con éxito su esperada reaparición en el país. No obstante sólo tenía permiso para permanecer 48 horas. Néstor Zavarce en calidad de dirigente de la Avade logró que le fuera extendido el plazo a un mes y así pudo cumplir su amplia y apretada agenda artística.

Era su quinta visita a Caracas y manifestó a los reporteros del diario Últimas Noticias (22-04-66) su deseo de reunirse con viejas amistades que desde hacía 8 años no veía. Igualmente habló de sus próximos shows en New York y de su gusto por las arepas que preparaban en Maracaibo.

Entre el 25 y el 30 de abril, Daniel grabó varios programas en Venevisión, realizó los ensayos de un nuevo disco con la orquesta de Aníbal Abreu y fue el artista más vendedor al despachar 5.000 copias del LP "Esa es la puerta". De tanto ajetreo, su salud se resintió, pero no paró sus actividades demostrando vitalidad a sus 50 años de edad.

Las presentaciones de Daniel en Venevisión, en la sala del Club Barnum´s (Plaza Venezuela) el Centro Asturiano (El Paraíso) y El terminal de pasajeros (La Guaira) fueron un total éxito. Ni siquiera el robo de su vehículo de alquiler, donde tenía guardada una importante suma de dinero y sus arreglos musicales, rompió el encanto de esta temporada en Caracas. Cuando la mañana del martes 24 de mayo, "El Anacobero" tomó el avión que lo conduciría a Miami, lo hizo contento de haber podido actuar por fin en Venezuela.

De aquí en adelante Daniel no pararía de venir a nuestro país. Incluso, volvería a vivir entre nosotros. De todas sus visitas estamos seguros nunca olvidaría esta, llena de enredos, ratos felices y nuevos amigos del ambiente artístico con los que habría de trabajar nuevamente.

Luis Armando Ugueto

Nota del libro

‘ Historias de la farándula en Venezuela’

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