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Cuida tu pecho

07/10/2009 16:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pérdida de firmeza, arrugas, estrías... son "daños colaterales" del embarazo, y no de la lactancia, como a veces se piensa. Aún así, tendrás que esperar a que ésta finalice para emprender un plan completo de recuperación

Los senos están envueltos por una capa de piel hiperfina, muy vulnerable a los cambios hormonales. Además, no cuentan con una sujeción fuerte y están repletos de tejidos adiposos glandulares, lo que provoca que sean muy sensibles al efecto de la gravedad. Esto se acentúa más después de un embarazo, ya que la piel queda flácida, aumentan las estrías y surge la atrofia glandular. Por esta razón, los dos grandes problemas tras el parto son la pérdida de elasticidad y la falta de tono en la musculatura pectoral. La doctora española María Rey explica que "durante el embarazo el pecho cambia por un aumento de las hormonas femeninas. También se acumula grasa y las glándulas mamarias crecen. A medida que éstas aumentan, la piel se estira, aparecen estrías y los tejidos de sostén naturales se relajan". Por eso, una vez finalizada la lactancia, hay que tomarse en serio su recuperación.

LA COSMÉTICA QUE TE AYUDA

Aunque por sí sola no hace milagros, y se ha de combinar con otros cuidados, las cremas cosméticas resultan imprescindibles para mantener la elasticidad, tersura y vitalidad de la piel en esta zona.

Hidratar. Se consigue aplicando cremas reafirmantes y nutritivas de manera constante. Y mejor si también incluyen en su fórmula activos tensores y antiedad, como el aceite de cártamo o el de jojoba, ya que favorecen la síntesis de colágeno, logrando una piel más densa y firme. La función de estas cremas es dotar al busto de la tersura y la elasticidad que ha perdido.

A la hora de aplicarlas no debemos olvidar el escote, ya que su piel tan delicada es el único "sujetador" natural para mantener los senos en su lugar. Para notar los beneficios es importante repetir la aplicación dos veces al día: una por la mañana, después de la ducha, que es cuando los poros están más abiertos, y otra por la noche, antes de acostarte, porque es cuando aumenta el ritmo de regeneración celular.

Exfoliar. También es básico para deshacerse de las células muertas y dejar la epidermis más suave y tersa. La doctora Rey dice que "es bueno realizarla una vez al mes, pero al ser una piel de naturaleza frágil, es recomendable que se haga muy suave". Pueden emplearse los mismos productos exfoliantes que usamos para la cara o para el cuerpo, siempre ampliando a la zona del escote. No está de más, cada veinte días, aplicar una mascarilla reafirmante.

Controlar las estrías. La verdadera fórmula para combatirlas es prevenirlas desde el primer mes del embarazo. El inconveniente es que son imprevisibles. Se producen por el estiramiento de la epidermis, que provoca su rotura interna, y aparecen en forma de cicatrices. Las de tono rosado son más fáciles de reducir, pero deshacerse de las de color blanco es complicado. María Rey cuenta que "es muy difícil que desaparezcan, pero sí se puede disminuir su tamaño y grosor y mejorar su aspecto". Para ello recomienda el aceite de rosa mosqueta, "por sus propiedades regenerantes y restructurantes de la epidermis".

LOS HÁBITOS QUE TE DAN FIRMEZA

Si los incorporas a tu vida cotidiana, estos hábitos son muy eficaces para mantener o recuperar la firmeza del pecho:

El sostén. Conviene que sea de fibra natural para que la dermis respire y que no te apriete en los hombros ni en la parte inferior de los senos. La clave está en acertar con la talla; tan malo es utilizar uno grande, que no te sujete, como uno pequeño que te oprima.

Buenas posturas. Es importante mantener la espalda recta al sentarnos y al caminar. Y al dormir, lo ideal es hacerlo tumbada boca arriba, "para evitar que se formen arrugas en el medio del pecho", aconseja la doctora Rey.

Masajes. Hay que aplicarse los productos con un masaje a base de movimientos circulares hacia las axilas y tratar al mismo tiempo los músculos pectorales, brazos y cuello para conseguir un sostén adecuado.

Gimnasio y piscina. En pesas y máquinas de musculación, elegir ejercicios destinados a desarrollar pectorales y brazos, y de esta forma tonificar el pecho. La natación es un deporte genial para preservar la firmeza del pecho, ya que ejercita los grupos musculares superiores, además de los inferiores. Otra actividad muy recomendable es la gimnasia del método Pilates, que no sólo fortalece los músculos implicados, sino que enseña a mantener la espalda en la postura correcta y el pecho en su sitio.

Duchas frías. Ejercen sobre las venas y capilares un doble efecto: primero se encogen y después se dilatan, consiguiendo así que la musculatura se tonifique y se estimule la microcirculación. La doctora Rey revela además otro truco infalible: "Todos los días, pasar alrededor de cada seno unos cubitos de hielo envueltos en tela o compresas mojadas. El frío es muy eficaz para mantenerlo firme".

COMIDAS REAFIRMANTES

La alimentación contribuye a cuidar la estética del pecho. Una dieta rica en proteínas y en vitamina A (en el tomate, las acelgas y las espinacas) ayuda a preservar su firmeza. Del mismo modo, es bueno ingerir zinc, primordial en la síntesis de proteínas (carnes sin grasa, pescados, legumbres). Es recomendable además tomar vitamina C (naranjas, fresa y calabacines), que actúa en la formación de colágeno, y vitamina E, con propiedades reafirmantes y antienvejecimiento, que se encuentra en el aceite de oliva, el salmón o los frutos secos.

Ejercicios en casa

1. Con unas mancuernas, túmbate boca arriba sobre una colchoneta, con las rodillas flexionadas y las plantas de los pies bien apoyadas. Colócate una mancuerna en cada mano, con los codos flexionados, y separa los brazos llevando los codos a la misma altura de los hombros hasta casi tocar el suelo. Luego vuelve a la posición inicial y repite este movimiento 10 veces.

2. Tumbada, pon los brazos a la altura del pecho, apoya la mano derecha sobre el codo izquierdo y la izquierda sobre el codo derecho, sin cruzar los brazos, y haz presión hacia un costado y después hacia el otro. Repite el ejercicio cinco veces.

3. De pie frente a la pared, toma distancia con los brazos apoyando las palmas de las manos. Flexiona los codos de manera que el pecho toque la pared, sin mover las piernas ni doblar las rodillas, tensionando los pectorales. Vuelve al inicio. 15 veces.

4. Sentada en el borde de una silla, flexiona los brazos a la altura del pecho de manera que se junten las puntas de los dedos. Levanta los codos hasta los hombros y vuelve a la postura anterior. 15 repeticiones.

5. En esta posición, cruza los brazos para sostener con las manos los antebrazos. Desde allí, presiona los músculos de los brazos y del pecho hacia adentro y hacia afuera con golpes cortos y secos. 15 veces


Sobre esta noticia

Autor:
Rosaliakj (888 noticias)
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Nota de prensa
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