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Cuba, levanta su esfinge sobre Venezuela y China controversia con EEUU.sueños impropios

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07/08/2018 08:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Venezuela, sentirá ese peso en el 2019 y cree que el intercambio de energía y productos será saludable,

El Reloj del Tiempo

 

# Censo Vehicular y vivienda son modelos de control de la vieja Habana

Los estadounidenses desean energía barata y, buscan variabilidad de precios a largo alcance- incluye autosuficiencia energética-   para poner en operaciones las empresas de manufacturas y, desarrollar con capacidad determinante su talento y tecnología. De allí que, vienen motivando a las universidades en sus niveles de exigencias y este siglo XXI, es clave para seguir posesionándose entre las dos revoluciones para avanzar en la digitalización de los puertos e industria del vestido. El futuro esta cercano y para ascender se necesita disciplina e integrados cibernéticos para no descarrilar el ascenso en los dígitos, porque el asunto es como pasar de un océano a otro, en tantos controles militares.

Hay problemas que están en pleno proceso de germinación que todavía tardarán en desarrollarse plenamente. Insisto en que la economía china está cada día más cerca de darnos dolores de cabeza, conforme su crisis crediticia se profundiza, amplificada por la adicción a seguir alimentando con inversión al gigante (aunque se esté invirtiendo en construir elefantes blancos que no generan beneficios y cuyo mantenimiento será una pesadilla). El colosal tamaño que ha alcanzado la economía de ese país hará que el impacto de cualquier traspié trascienda todas las fronteras. Poniendo las cosas en perspectiva, la economía china genera una Grecia nueva cada tres meses tan solo con su crecimiento.

Venezuela, sentirá ese peso en el 2019 y cree que el intercambio de energía y productos será saludable, cuando sabemos el perfil de los chinos y nipones en el mundo.

Hacia el otro océano, la crisis en Medio Oriente amenaza con volverse ya no solo un conflicto entre israelíes e iraníes, sino potencialmente una conflagración regional entre distintas facciones musulmanas: sunitas apoyados por Arabia Saudita (Al Qaeda, Hamás y similares) y shiítas apoyados por Irán e Irak (Hezbolá y similares). En este caso, también, sería muy poco oportuna una guerra en la región, pues provocaría una fuerte alza en los precios de hidrocarburos que se volvería un pesado yunque que hundiría rápidamente a las economíasindustrializadas. A corto plazo, sin embargo, es Europa donde se encuentra el principal riesgo.

Dejemos claro que Grecia no es una inocente víctima, pues está padeciendo las consecuencias de una década de corrupción, populismo y engaño. Pudieron aprovechar su acceso a una moneda dura y a cuantioso crédito a costos que nunca imaginaron para modernizarse, para construir infraestructura, para volverse más competitivos. En vez de hacerlo, en esos diez años de Euro el costo unitario de trabajo griego aumentó 40%, mientras que en un periodo similar el mismo costo bajaba cerca de 1% en Alemania. Grecia perdió toda capacidad de competitividad internacional y hoy paga las consecuencias.

Pero la situación de este pequeño país de menos de 15 millones de habitantes ha adquirido importancia global por dos motivos. Primero, porque puede ser el primer país en salir de la eurozona y el primer país “desarrollado” (al menos entre países con monedas “duras”) en declararse en suspensión de pagos en 60 años; segundo, porque al hacerlo puede provocar contagio hacia Portugal e Irlanda, y potencialmente a España e Italia si en estos países se encarece sustancialmente el costo de financiamiento cuando los mercados perciban que el riesgo es creciente

El muy celebrado acuerdo entre la troika europea (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) y el gobierno griego lejos de resolver el problema condena a Grecia a perecer inmisericordemente decapitada. Se puede salvar a base de tratados y convenios.

Por otra parte, los países que se han beneficiado al exportar cobre, hierro, materiales de construcción y otras materias primas a China, podrían experimentar un desplome en la demanda. Algunos exportadores como Chile han tomado providencias ante este tipo de eventualidad y la resentirán menos, pero otros países como Brasil podrían verse más afectados, particularmente dadas las expectativas híper optimistas que ha generado. Pero el peor efecto podría provenir de una súbita reducción en la generación de reservas de China que tradicionalmente se han reciclado al mercado crediticio internacional, y sobre todo al estadounidense. Para comprender por qué es tan delicado ese equilibrio, hay que recordar cómo se da un proceso de esterilización monetaria típico.

China ha mantenido artificialmente subvaluada su moneda por años. Cuando un país hace eso, se da un enorme flujo de monedas fuertes que van a comprar activos baratos, van a invertir e importar bienes, etcétera. Para comprar todos los dólares que entran, el banco central chino tiene que emitir renminbis. Si simplemente los deja circular, la presión inflacionaria acabaría volviéndose un problema; por ello, emiten bonos por montos similares a la emisión de moneda adicional y así recogen esa liquidez. Esto quiere decir que, si bien las reservas internacionales chinas son colosales, su deuda también lo es. En cierta forma, esto podría hacer que, si se revaluara el renminbi, el pasivo crecería al tiempo que el activo se devaluaría. Mientras tanto, el banco central chino obtiene tasas cercanas a cero por su inversión en bonos –denominados en dólares– y paga tasas más altas a quienes compran los bonos que emiten –denominados en renminbis.

Como he dicho antes, uno de los grandes problemas que la economía mundial enfrentará es el de los enormes vencimientos de la deuda que empezarán en 2012, y seguirán creciendo en 2013 y 2014. Hasta 2018-2020 ¿De dónde provendrán los recursos para permitir que esa deuda se renueve? O quizá es más importante preguntarnos a qué tasa se logrará motivar esa demanda. Sin duda, el costo del capital crecerá fuertemente. Dados los altísimos niveles de endeudamiento del sector financiero estadounidense (de las familias y del gobierno) y de la potencial fragilidad de bancos europeos, un súbito y fuerte incremento en tasas de interés podría volverla inmanejable. Es importante considerar que más de dos tercios de la deuda gubernamental estadounidense se vencerán en los próximos cuatro años.

El mundo parece estar empeñado en la posibilidad de si al voltear en la dirección opuesta a los orígenes de la crisis logra que, al regresar la mirada, estos ya hayan desaparecido. Ni en la economía, ni en nuestros problemas personales los problemas se resuelven –o reducen– al ignorarlos. En la leyenda griega de Damocles, este cortesano anhelaba el poder y autoridad de Dionisio de Siracusa. Cuando Dionisio le ofreció que probará esa vida que tanto lo encandilaba, Damocles se dio cuenta que sobre el “privilegiado” asiento de Dionisio había colgando solo del pelo de un caballo una enorme espada que apuntaba hacia su cabeza. En forma análoga, los griegos modernos han aceptado un pacto fatal, a sabiendas de que –más temprano que tarde- ese pelo será incapaz de resistir el descomunal peso que de él pende. Como siempre ocurre, el principal verdugo de toda quimera es lo evidente, en este caso, la fuerza de gravedad.

La organización política parece y parecía sostenible, siendo abierta y democrática. El caso de China me parece inconcebible; se ha decidido que el ascenso de un país con una población heterogénea, con una distribución del ingreso similar a la de América Latina y un gobierno dictatorial y autoritario será quien siente la pauta para el resto del mundo. Se interpreta como cualidad su falta de democracia y la centralización en la toma de decisiones, al igual que el hecho de ser del país más poblado del mundo –con más de 1, 300 millones de habitantes–, como si ello garantizara desarrollo, a pesar de que tienen menos de un tercio del ingreso per cápita que tiene Japón.

China ha jugado un papel primordial en el espectacular crecimiento que la economía mundial experimentó en la última década

Los oníricos admiradores de China parecen haber olvidado que la estructura demográfica de la población se volverá una bomba de tiempo en el instante en que, ese país, deje de mostrar un crecimiento vigoroso. Y el alto mando del Partido Comunista de China lo sabe. En un país donde ocurren entre 70, 000 y 80, 000 manifestaciones de protesta al año –aun después de que han crecido a tasas promedio superiores a 9% en la última década–, la polarización del ingreso, los altos niveles de corrupción y la exagerada represión pueden engendrar situaciones políticamente complejas si el crecimiento se desacelera.

La política de un hijo o dos por pareja creará presiones demográficas que están comenzando a manifestarse ahora, cuando el número de personas retiradas empieza a exceder a la población económicamente activa. Más aún, la carencia de una red de seguridad social se convertirá cada vez más en un pesado lastre que detenga el crecimiento del mercado interno, mito que repiten una y otra vez los chinófilos delirantes. Para poner las cosas en perspectiva: el consumidor chino genera 2.9% del ingreso del mundo, y –aun después de la recesión– el consumidor estadounidense origina siete y media veces ese monto.

Una lógica absurda cree que a China le pasará lo que al niño cuya mamá le compró un abrigo talla grande, siendo realmente talla mediana, para que le quede cuando crezca. El problema aquí pudiera ser que se compró una talla 44, necesitando en realidad una 38; y si algún día llega a ese tamaño, al abrigo se lo habrán comido las polillas.

, particularmente entre 2004 y 2007. 2012- 2017. Fue el proveedor de mano de obra barata en un proceso de globalización que en mucho benefició a los países desarrollados, permitió que se rentabilizara la producción de manufacturas, y con su infinita oferta de mano de obra barata contribuyó a eliminar la presión inflacionaria que habría sido típica en la parte más expansiva del ciclo económico. El mundo pudo recurrir una y otra vez a echar mano de la capacidad que los chinos iban creando y, eventualmente, usando. Ahora, el excedente de capacidad amenaza con ser el detonador de otra recesión mundial.

Por un lado, China intentará usar tanta capacidad como pueda para generar flujo de efectivo. Conforme lo haga, tratará de mantener una participación creciente en el comercio internacional para generar superávits comerciales que compensen los déficits gubernamentales que finalmente han arribado. Dada la grave situación en el mercado laboral estadounidense, la probabilidad de que este país simplemente recurra a poner tarifas a lo que importa de China crecerá exponencialmente, más aún si –conforme crece la percepción de riesgo– los inversionistas optan por refugiarse en el dólar y lo fortalecen.

Venezuela, será la caja chica de China, su ojo clínico ya se encuentra en el Escudo Guayanés, algo que los norteamericanos no permitirán. Con protocolos no se come, nos alimentamos es sembrando la tierra y avanzando en niveles de producción.

¿cuántos bancos más reventarían en ese escenario? Hay que considerar que los bancos siguen teniendo los temidos activos tóxicos en sus balances.

Dando veinte, cuarenta o cien bolívares en efectivo al benefactor o usuario no se motorizan los canales de crecimiento de un país, vamos hacia un colapso económico sin precedentes, donde el ala militar tiene que ver mucho, en este desastre geopolítico, territorial y social.

La fascinación con China tiene muchos de elementos mágicos y pirotécnicos. Para algunos de nosotros, que llevamos años escribiendo en esto, la trayectoria es reminiscente del Japón de los ochenta. Recuerdo, en aquel entonces, las historias sobre la asombrosa prosperidad japonesa y el ineludible dominio que este país tendría del mundo. Las empresas occidentales copiaban los modelos de gerencia nipones, los papás querían que sus hijos hablaran el idioma, y recuerdo a un ex presidente mexicano que envió a sus hijos al Liceo Mexicano Japonés por ese tiempo. En aquel momento nadie cuestionaba los puntos débiles del modelo de desarrollo de ese país.

Hoy ocurre lo mismo. China dominará el mundo, su ascenso es incuestionable y marcará el fin del imperio estadounidense. Pero, Trump fue llamado para hacerlo reversible y las sorpresas vienen, es la única oportunidad viable.

En cierta forma, me parece más creíble el espejismo japonés que el chino. Sin duda, Japón utilizó bien el estímulo de la posguerra y aprovechó para educar a su población, desarrolló una base industrial sólida y se posicionó exitosamente en industrias como la electrónica y la automotriz.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro Moros es de celebridades y protocolo, no de modos de producción, ya que no descubrimos al republicano en ninguna fase de esta nueva fase geopolítica y territorial. Solo restan los recuerdos.

Una lógica absurda cree que a China le pasará lo que al niño cuya mamá le compró un abrigo talla grande

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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Emiro Vera Suárez (549 noticias)
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