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Crónica de lo posible, un mundo mejor

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19/10/2017 16:51 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El viaje por la Pampa Argentina

Crónica  de lo posible. Reflexiones en un viaje por la Pampa

En este nuevo capítulo de crónica de lo posible, los invito a realizar un paseo virtual por un mundo maravilloso, un mundo que se ha perdido para  algunos, está en fase de irse al despeñadero para otros, y jamás ha existido en mucha gente de las nuevas generaciones.

Yo estoy, o mejor dicho, pertenezco al subconjunto de los que creemos que “…vamos   directo al despeñadero…” en materia de valores, conducta ciudadana,   sociedad, armonía, etc. Establezco esta acotación previa, porque el mundo maravilloso por el que viajaremos, me invitó a reflexionar y estoy en esa fase de  revisión de las cosas.

Comencé el viaje en un colectivo(buscama para los venezolanos) con rumbo a la Pampa Argentina. A medida que me adentraba en la Pampa, mis ojos se  asemejaban al “dos de oro” de la baraja española, ante aquella hermosura que se abría frente a mí, me recordaba a  mi amada patria Venezuela, específicamente al llano apureño. “Es la misma vaina” diría un llanero venezolano. La inmensidad del territorio invita a soñar, y atraer hacia si,  los innumerables espíritus de la Pampa, y así, aplacar los infernales que tenemos los citadinos.

Desde este momento ya comienzas a percibir lo del “mundo maravilloso”, la naturaleza te invita a pensar que si existe este mundo, allí lo tienes ante ti. ¡Claro, las trampas que nos tiende el satánico mundo actual, nos aleja de la verdad. El fenómeno de “La caverna de Platón” nos ata a la idea de que “el mundo actual es la maravilla” y seguimos como tontos contemplando sus imágenes como la realidad y verdad. 

Ya al anochecer por la carretera de la inmensa pampa, comienza a aparecer un pintor celestial, si, efectivamente y de manera súbita, ante tu mirada absorta, ves la belleza plasmada en el cielo en un ocaso del sol “Pampeño”. Los grandes de la pintura universal se inclinarían ante lo descrito.

En este mundo maravilloso compartimos, aprendemos el uno del otro

El mundo maravilloso a cada momento crece, se va haciendo “más real”, ¡ah!, pero, aún tengo dudas, “no he salido de la caverna, necesito salir”.

¡Termina el viaje!, llego  al dominio de una familia Pampeana, la familia Silva-Zolecio, constituida por Pablo y Patricia, “El Jefe y la Jefa”, Juan Pablo(el yerno), Victoria(Vicky), Manuel(Manu), Juan   Ignacio(Juani), la bella Malena, ambos últimos, hijos de Vicky, y por supuesto como no mencionar a otros miembros de la familia, el “pana” Gustavo(el gato) y mi amada hija Maija Andreina (la cosita). Y añadidos a este grupo, tenemos que nombrar a la incansable Lua y al cauteloso Rocco, dos perros que andan libres en la propiedad campestre de la familia. ¡Ah!, me olvidaba de la gatica  muda(gatita en argento) de Vicky.

Conviví cuatro días con esta familia, y el maravilloso mundo creció y creció. Pablo, trabajador incansable, preciso en lo que quiere, a través de él, te das cuenta que la meta es “trabajar en lo que te guste y desde su casa”, jovial, ¿su imagen?, un hippie de los 60, informado sobre el mundo. Patricia es el eje que hace funcionar el motor, es lo sublime,  la estética, el orden, la madre amada, la docente ejecutiva y ahora una especie de campesina, ama de casa y analista de medios, hospitalaria y solidaria.  La impresión que tengo es que Pablo y Patricia viven enamorados y renovando su amor en casi sus cincuenta años de unión. ¿Acaso no es esto lo que produciría un mundo mejor, una pareja que por años muestren que si es posible vivir como pareja, manejando sus diferencias, constituyéndose en ejemplos a seguir, sin hablar “mucha paja” y predicando con el ejemplo, para sus hijos, la familia y comunidad?.

Allí está el maravilloso mundo del que hablamos, del viaje  a lo natural y humano, del mundo donde el recurso para mostrar un afecto es un abrazo, y no un emoticón, donde todos coman juntos y en armonía, y la mesa sea al mismo tiempo, un templo de alimentación, conversación, flujo de valores, alegría y aprendizaje entre otras cosas importantes. Ese fue el mundo que viví en la hospitalaria y sabrosa mesa de los Silva-Zolecio, es el maravilloso mundo que invita y promueve a vivir mejor, donde cada miembro tiene y se siente con el derecho y la libertad de expresarse sobre el tema de ese momento.

, donde además  existe un claro reconocimiento de los hijos por los esfuerzos que realizaron y/o realizan los padres, ese reconocimiento se transforma en respeto, no en  miedo. Así    son los hijos de esta familia, cuarentones unos, muy cerca otros, pero, lo común de ellos es que ven a Pablo y a Patricia no como héroes ni dioses, sino como sus padres amados.

¿Podemos construir un mundo así?, ¿de quién depende, del gobierno, de la escuela, de tener mucho dinero, de ser famoso, de seres espaciales, o de imitar a los Silva Zolecio?          

Desde este momento ya comienzas a percibir lo del “mundo maravilloso”, la naturaleza te invita a pensar que si existe este mundo,


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Autor:
Matiasmar (24 noticias)
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Opinión
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