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Crisis financiera de México en 1994

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13/11/2019 23:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Analizar la crisis financiera de México en 1994 y la situación económica que se vivió en esa época mediante el análisis del sector financiero para poder definir cuales fueron las causas que originaron esta crisis

Resumen

La presente investigación documental, no experimental y descriptiva, tiene la finalidad de abordar la crisis financiera que se vivió en la década de los noventa en México debido al agotamiento del modelo de sustitución de importaciones que consistía en sustituir los artículos manufacturados de procedencia extranjera. El estancamiento de la actividad económica, la alta inflación y la devaluación del peso mexicano fueron consecuencias graves de la crisis financiera. 

 

Introducción 

De acuerdo a Carlos Salas (2003) el cambio de modelo económico que se dio en la década de 1980, combinado con muchos otros factores, fue lo que propició la crisis financiera.El Gobierno Mexicano decidió devaluar el peso mexicano 15 por ciento y las consecuencias fueron que muchos productos de origen estadunidense subieran de precio para los mexicanos, pero además aumentaron las deudas de México con otros países asimismo la economía de México ha pasado por grandes cambios. Desde la apertura de la importación de productos y la crisis de la deuda externa de 1982, que se desencadena por la caída de los precios del petróleo, sostén de la economía nacional durante la década de 1970.

 

Marco teórico  

Durante el cardenismo, se implantó un modelo que se llama sustitución de importaciones, que consistía en sustituir los artículos manufacturados de procedencia extranjera que hasta ese momento habían satisfecho el consumo local, por artículos de la misma naturaleza fabricados por la industria nacional.

 

El objetivo principal era convertir la actividad industrial en eje del desarrollo económico y de la acumulación del capital, así se podía pasar de una economía en agricultura y minería a otra en la que la industria pudiera proveer al mercado interno, además de que en las exportaciones se estableciera una variedad de productos agropecuarios (Olamendi, 2015).

 

Lo malo es que el Estado les dio prioridad a las actividades industriales, ignorando al sector agropecuario que se encarecía ya que para conseguir insumos era necesario importarlos pagando una gran cantidad en aranceles, que aumentaba el costo de la producción nacional.

 

Salas insiste que la crisis financiera fue el resultado de las políticas que buscaban asegurar que México era un buen lugar para hacer negocios y, en especial, un buen socio para un acuerdo comercial como el Tratado de Libre Comercio. 

 

Aquí cabría hacer un paréntesis para contextualizar el escenario de la crisis financiera, ya que, en América Latina se produjeron crisis similares que condujeron a que se sumaran a una economía flotante, que depende del tipo de cambio y del desarrollo de las otras economías mundiales. Para Roberto Frenkel (2003), la globalización financiera es un proceso histórico en dos dimensiones. En una, la globalización está representada por el creciente volumen de transacciones financieras a través de las fronteras. En la otra, por la secuencia de reformas institucionales y legales que se fueron realizando para liberalizar y desregular los movimientos internacionales de capital y los sistemas financieros nacionales.

 

El paso de economías proteccionistas a economías flotantes, cambiaría por completo el curso de la historia y hasta el día de hoy nos hace preguntarnos si fue una buena decisión, ya que el crecimiento pronosticado durante más de una década, no fue el esperado: durante el milagro económico la tasa del crecimiento del Producto Interno Bruto rondaba el 6% anual.  Para la investigadora Nora Lustig (1995), el Pacto, los flujos de capital y la apreciación cambiaria son causas de la crisis financiera de 1994, en la que el peso se devaluó porque no pudo hacerle frente al desarrollo del dólar, ya que México había adoptado el sistema de tipos fijos de cambio y aún con el aumento de la banda, el valor del peso había disminuido. 

 

Así, la experiencia demuestra que usar al tipo de cambio nominal como ancla de un programa de estabilización conduce de manera recurrente a una apreciación real de la moneda interna, pues la caída del diferencial de inflación interna y externa lleva tiempo. México no fue la excepción. Aun cuando el régimen cambiaría pasó por varias modificaciones -de fijo a un deslizamiento preanunciado, de éste a una banda que, a su vez, se fue ampliando-, la apreciación siguió porque la inflación fue sistemáticamente superior a la meta que fijaba el Banco de México.

 

Rasgos comunes de los contextos institucionales y de política económica en que se presentaron las crisis

 

i)              El tipo de cambio nominal era fijo o casi fijo.

Ii)             El tipo de cambio real estaba apreciado.

Iii)           Prácticamente no existían barreras al libre movimiento del capital.

Iv)           Las entradas de capital del período de auge previo eran de gran magnitud como proporción de los mercados nacionales de dinero y capitales  preexistentes; v) la regulación de los sistemas financieros nacionales en la etapa de auge era débil y permisiva.

Más sobre

 

Análisis más pormenorizados de las experiencias mencionadas muestran en todas ellas, además de las características mencionadas, una dinámica macroeconómica de ciclo, con una fase inicial expansiva, seguida de un período de estancamiento o recesión, una creciente fragilidad financiera interna y externa y, finalmente, la crisis financiera y cambiaria.

 

Martinez, Tornell y Westermann (2004) ven el proceso de liberación económica (a una economía abierta) como algo benéfico para la economía de México, sólo que el crecimiento es un factor que depende de la crisis y la globalización. Aunque a partir de 1994, los ciclos de bonanza y crisis son más seguidos, el crecimiento de la economía se mantiene. 

 

Griffith, J., & Stephany (1996) distingue tres períodos principales de la crisis: 

 

  • El primero, de comienzos de 1990 hasta marzo de 1994, respecto del que se analizan los problemas que se incubaban y las opciones de política disponibles. 
  • El segundo, entre marzo de 1994 y el 20 de diciembre del mismo año, enfatizando otra vez las opciones existentes. 
  • El tercero, centrado en la devaluación y la crisis resultante, evaluando su manejo. Según la autora, hay cuatro elementos principales que explican las conductas de "auge y caída" de los mercados de capital. Ellos corresponden al exceso de optimismo seguido de un pesimismo exagerado, actitud ligada en parte a la estructura de incentivos de los administradores de fondos; a que en un mercado altamente diversificado incluso las noticias triviales pueden conducir a un ataque especulativo, dado el costo de la información exhaustiva; a la existencia de un conflicto de interés entre los banqueros que se desempeñaban simultáneamente como inversionistas y asesores; y a la miopía para prevenir desastres. 

 

Kindleberger (1978) ha elaborado un enfoque que considera las crisis financieras como una respuesta a excesos anteriores vinculados con la "euforia". En el caso de México, la "euforia" se desató porque el país era un "reformador modelo", y además había accedido al TLCN y a la OCDE. Tal como en el modelo de Kindleberger, la política monetaria y crediticia mexicana contribuyó a exacerbar el auge, pero el comportamiento también estuvo condicionado por cambios radicales en las percepciones.  

 

Kindleberger, demuestra, asimismo —tanto mediante el análisis teórico como sobre la base de la experiencia histórica— que en una crisis o pánico el crédito no se obtiene a ningún precio. En tales circunstancias (que ilustran lo que ocurrió en México a fines de diciembre de 1994 y comienzos de 1995), los mercados se equilibran mediante el racionamiento; de hecho, cuando el pánico es severo, como sucedió en México, obtener fondos (mediante empréstitos u otros mecanismos) puede tornarse imposible.  En este sentido, Diego Castañeda (2016) complementa: la economía mexicana se mueve lentamente, aun dentro del consenso neoliberal de los últimos treinta años, al mismo tiempo que se encuentra insertada en un mundo que, en parte, se mueve rápidamente alejándose hacia un nuevo consenso que parece recuperar las lecciones olvidadas de un tiempo de mayor sensatez económica. 

 

Aunque nunca se sabrá a ciencia cierta cuál habría sido el efecto de la modificación de la regla cambiaría en enero, abril, septiembre o incluso el1 de diciembre de 1994-sobre la credibilidad y la confianza de los mercados financieros, es razonable suponer que con más reservas y menos Tesobonos en poder del público, la situación se podría haber manejado con mucha mayor holgura. Subir el techo de la banda o desplazar toda la banda en esas condiciones podría haber evitado la crisis porque las autoridades monetarias hubiesen tenido más recursos para dar credibilidad a la nueva paridad. Cabe recordar que a principios de 1994 las reservas internacionales ascendían a 27 000 millones, mientras que en diciembre de ese año habían caído a 11 000 millones. Por su parte, los Tesobonos - todos con vencimiento en 1995 - aumentaron de menos de 2 000 millones de dólares en diciembre de 1993 a 29 000 millones en el mismo mes de 1994; esos títulos pasa ron a representar 87% de la deuda pública en manos de extranjeros.

 

Lo peculiar de la experiencia mexicana no es que el gobierno haya tratado empeñosamente de evitar una modificación en la política cambiaría. Esto es un comportamiento típico en países tanto en desarrollo como avanzados. Lo realmente peculiar de este episodio es que habiéndose optado por mantener la política cambiaría, no se hubieran atado todos los demás cabos de la política macroeconómica para hacerlo posible. En particular, llama la atención que las tasas de interés internas no se hubieran elevado cuando las externas tendían al alza y las reservas internacionales a la baja y, además, se ampliaba el déficit ocasionado por la intermediación financiera de la banca de desarrollo.

 

 

 

Bibliografía 

 

Castañeda, D. (2016). Lecciones de historia para la economía mexicana. https://economia.nexos.com.mx/?p=198.

 

Frenkel, R. (2003). "Globalización y crisis financieras en América Latina." Revista de la CEPAL 41-54.

 

Griffith, J., & Stephany. (1996). "La crisis del peso mexicano." Revista de la CEPAL 151-170.

 

Kindleberger, C. (1978). Manias, Panics and Crashes: A History of Financial Crises. Nueva York: Basic Books.

 

Lustig, N. (1995). "México y la crisis del peso: lo previsible y la sorpresa." Revistas Bancomext 374-382.

 

Martínez, L., Tornell A., & Westermann, F, . (2004). "Globalización, crecimiento y crisis financieras." El trimestre económico 251-351.

 

Olamendi L, M. (2015). Modelo de sustitución de importaciones en México. febrero 20. Accessed septiembre 15, 2019. https://www.gestiopolis.com/modelo-de-sustitucion-de-importaciones-en-mexico/.

 

Salas, C. (2003). "El contexto económico de México." In La situación del trabajo en México, 2003, by Enrique Garza de la and Carlos (coord) Salas, 37-54. México: Plaza y Janés.

 

 


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Lizie (1 noticias)
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