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¿Quién construirá el futuro de Venezuela?

23/02/2010 12:35 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cada pueblo se merece el gobierno que tiene, o así reza el refrán. El problema está en como hacer que cada pueblo tenga el gobierno que necesita

Hace mucho tiempo atrás, en un país, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivían unos hombrecillos llenos de ilusiones. Aquellos hombrecillos, inocentes en el fondo, pero vivarachos por fuera, pensaron que habían logrado finalmente salirse con la suya y engañar al destino de los pueblos que no toman las riendas de su patria por si mismos. Esos hombrecillos creyeron que el mesías había llegado, a salvarlos y a reconstruir a la patria.

Resulta inaceptable, como siempre lo ha resultado en cada país donde el tirano y embaucador gobernante juega con la ilusión patria y destruye a su nación, que nosotros hayamos caído tan inocentemente en esta burla llamada por unos “socialismo del siglo XXI” y por otros simplemente “dictadura”. Lo cierto del caso, es que independientemente del cristal con que se enfoque el presente y futuro del panorama político venezolano, la historia juzgará los desmanes y arbitrariedades del gobierno de Hugo Chávez, y la ineficiencia y falta de seriedad de la oposición para hacerle frente al monstruo del marxismo. Pero eso ocurrirá solo si el curso de las aguas avanzan por buen cauce y no se detienen, e incluso retroceden, ante la avanzada roja, cosa que solo provocaría la inundación y ahogo definitivo de la patria, y ya la figura de Chávez no sería juzgada sino alabada. Desbancaríamos al padre Bolívar de su sitial, para erigir un nuevo altar.

A la final, quienes pagaremos los platos rotos de la pueril visión de la política venezolana seremos nosotros, los pendejos, los de abajo, el pueblo de los hombrecillos llenos de ilusiones. NI al gobierno, ni a la oposición le interesa la situación del país. Mi pregunta sería: a nosotros como pueblo nos interesa? O por el contrario nos hacemos los indiferente e incluso alabamos las conductas malsana de los políticos, con aquello de que pueden robar mientras nos dejen robar también, o que vale la pena cometer todos los actos de corrupción habidos y por haber, porque simplemente el venezolano es así. Nos creemos mas vivos que los demás, pero no vemos que los únicos que salen ganando en toda esta hecatombe son los políticos sean del bando que sea, tal como reza un viejo adagio africano: “cuando los elefantes luchan, es el pasto quien sufre las consecuencias”. Nosotros somos ese pasto, maltratado en las interminables peleas de aves carroñeras que buscan a toda costa devorar el tesoro nacional, sin importar llegar a la cima y que esta sea formada por una pila de huesos propios de los que mueren de hambre, o en manos del hampa.

Independientemente, del destino y rumbo que tome la nación venezolana en estos días, meses, años, hay una cosa clara que debemos aprender nosotros, los de a pie, los que cargamos el balde de agua, los que vemos con rabia como nos quitan la electricidad, los que lloramos por la inseguridad. Mientras no nos unamos como pueblo y comencemos a preocuparnos por nuestra patria, permitiremos que las rendijas de la imperfección política den espacio a la colación de hombres como Hugo Chávez, maestros del engaño, que no tienen un ápice de vergüenza para jugar con la esperanza de una nación entera, y que no tienen piedad y destruyen a la misma patria que les dio la vida, solo en un afán de callar sus demonios de baja autoestima, causados por el resentimiento de no haber “vivido la vida que ellos desearon”, y creyendo por ende que poseen el brazo del dios que los empuja para “vengar” en nombre de todos los resentidos sociales, la desgracia de haber sido maltratados por el sistema. Solo así piensan los marxistas, como Hugo Chávez, que se lograra justicia y el país será más próspero. Pero la prosperidad no se construye con odio ni mucho menos con destrucción, y al parecer Hugo Chávez y sus acólitos nunca entendieron, entienden, ni entenderán esa máxima.

El éxito del país depende de nosotros, y hasta que no aprendamos eso, podemos tranquilamente sentarnos en nuestras casas a esperar que nos expropien hasta la conciencia

Es por eso, que esta filosofía absurda del socialismo del siglo XXI solo tiene un camino, por el bien del país, y es el fracaso rotundo, por culpa del exceso de sentimientos viciosos y por la carencia de pensamientos virtuosos, haciendo, por ende, la balanza desfavorable para la convivencia de la sociedad venezolana. Pero el fracaso no viene de manos de una oposición que solo rasguña las murallas, que ha impuesto el chavismo en la política venezolana, para ver si logran trepar y pasar al jardín del edén que el poder nos brinda. No, señores, el fracaso del chavismo para el éxito del país depende de nosotros, y hasta que no aprendamos eso, podemos tranquilamente sentarnos en nuestras casas a esperar que nos expropien hasta la conciencia, porque ese será nuestro único y triste destino.

Bien lo dice el señor Chávez, “aquellos que quieran patria que me sigan”, pero le falta añadir sus verdaderas intenciones: “aquellos que quieran destruir la patria, que me sigan”. Yo me aferro mas a querer construir la nación del progreso, del futuro hermoso, la patria grande, pero eso no se logra con el marxismo confeso de Chávez. Eso solo se logra con amor sincero hacia la patria y la libertad individual y colectiva de trabajar por nuestra superación y perfección como hijos de esta tierra sagrada.


Sobre esta noticia

Autor:
Jane M. Ziegler (6 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Venezolano (25/02/2010)

ojalá el pueblo reaccionará finalmente y trabajaramos por la patria que tanto amamos