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3 Consejos Seguros Para Que Aprendas A No Perder Tu Tiempo Discutiendo

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05/06/2020 04:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Justamente hace un mes recibí un correo de Juan. Entre otras cosas él comentó: “Te pido un consejo porque no sé discutir…No me gusta discutir y mucho menos si es por gusto”. Él me pidió uno, yo le ofrecí tres. Aquí te los ofrezco también

Justamente hace un mes recibí un correo de Juan (se ha cambiado el nombre),  que para algunos puede resultar extraño.

Él comentó:

“Te pido un consejo porque no sé discutir. Mis familiares son buenos, no puedo decir otra cosa; pero cada vez que nos reunimos comenzamos a discutir, nos acaloramos y terminamos ofendiéndonos y resentidos. No me gusta discutir y mucho menos si es por gusto”.

Él me pidió un consejo, yo le ofrecí tres.

También te los ofrezco a ti si sigues leyendo. 

¿Te has fijado alguna vez en el contenido de una discusión cuando esta se encuentra en su punto más candente?

Muchas de las discusiones y peleas que tenemos a diario tratan sobre cosas intrascendentes, no obstante, nos encanta discutir.

¿Por qué?

Porque el ganar una discusión le da un aire de supremacía al Ego que le hace sentirse importante y le permite afianzarse.

Para el Ego eso es adrenalínico.

Lo que no tenemos en cuenta es que al querer la victoria te puedes dejar llevar por las emociones y te sumerges en interminables debates que solo conducen a perder la paz interior y, en muchos casos, deterioran tus relaciones con los demás.

El filósofo romano Séneca lo expresó de esta manera: “Una discusión prolongada es un laberinto en el que la verdad siempre se pierde”.

Es cierto que hay ocasiones en las que se hace necesario el debate y la discusión, pero para que no termines molesto y no pierdas tu preciado tiempo en cosas banales aquí te brindo los tres consejos que le expuse a Juan.

1-Lo que la gente dice, refleja más de ellas que de ti.

Por regla general uno siempre reprueba o censura en los demás lo que a uno le desagrada cuando se ve a sí mismo. Es decir, en las relaciones interpersonales las personas actúan, la mayoría de las veces, como espejos.

Por eso, lo que me molesta de los demás es lo que me molesta de mí mismo, pero lo transfiero a los demás porque no me gusta verme tan desagradable.

Hay un proverbio muy sabio al respecto que dice: “Se lo que estás pensando de mí, porque eso mismo es lo que estás pensando de ti”.

Hay veces que la persona con la cual interactuamos pone palabras e intenciones en nuestra boca que, o no hemos dicho, o no nos ha pasado por la mente, y es que precisamente somos una proyección mental de esa persona.

De seguro que, si tienes esto presente ante cualquier conversación o intercambio de criterios, serás más equilibrado en tu comportamiento cuando alguien trata de molestarte o insultarte.

Esto no significa que debes permitir que te insulten o humillen, tan solo significa que debes mantener el control sobre tus reacciones porque cada vez que te enfadas, le cedes el control a la otra persona, cada vez que dejas que alguien te arrebate tu equilibrio emocional, pierdes.

2-Presta Atención solo a lo más importante. 

El principio de la sabiduría consiste en saber el orden de prioridad de las cosas, por eso, la clave para no discutir por cosas insignificantes radica en la Atención y el significado que le atribuyas a los sucesos sobre los cuales se está conversando.

Recuerda que una discusión es para convencer, no para vencer

El valor de la Atención varía en proporción al objeto en que se centra. Es mejor no dedicarle más atención y tiempo del que merecen a las cosas pequeñas e insignificantes.

¿Y cuáles son las cosas que no merecen que le prestemos atención en una conversación?

Al respecto se le atribuye al filósofo griego Platón esta sentencia: “Las inteligencias elevadas discuten sobre las ideas, las inteligencias medias discuten sobre los sucesos y las inteligencias bajas discuten sobre las personas”.

Si vas a discutir, discute sobre las ideas, sobre las estrategias a seguir para ser más eficiente y más feliz en la vida; pero casi nunca lo hagas sobre juzgar a sucesos o a personas.

¿Y cuándo en medio de la discusión me critican? - quizás preguntes.

Entonces los toltecas te dan una tabla de salvación. Ellos dicen que uno debe hacer 4 pactos con la vida si en realidad quiere vivir en felicidad. Y uno de esos pactos reza así: “No te tomes nada a título personal”.

Recuerda que nadie puede dañarte sin tu consentimiento.

Cuando nos enfadamos y nos enzarzamos en discusiones inútiles, es porque alguien ha tocado uno de nuestros puntos sensibles. Ese es un buen momento para preguntarnos por qué nos estamos dando tanta importancia.

3-Pon tu atención no tanto en el contenido de la discusión, sino en la persona con la cual discutes.

Si esperamos que todas las personas que encontramos sean abiertas y flexibles de pensamiento, entonces con frecuencia te decepcionarás.

¿Por qué?

Porque como casi todo el mundo trata de afianzar su Ego, así que lo más habitual es que encuentres personas atrincheradas en sus posiciones que no están dispuestas a escuchar, ni a dar su brazo a torcer.

Por otra parte, si en la discusión estás atento a tu interlocutor te darás cuenta de ello y eso te permitirá comprender inmediatamente que la discusión no tiene sentido.

Tagore decía: “Un hombre convencido contra su propia opinión, al final, sigue siendo de la misma opinión”.

Con los interlocutores que:

  • No estén abiertos a la diversidad de criterios,
  • No respetan a los demás pues quieren imponer siempre su autoridad, aunque sea a gritos
  • Creen que siempre tienen la razón y la defienden a capa y espada;

Aunque tu Ego se sienta tentado, con esos, no discutas porque al final vas a perder tu tiempo, tu salud y tu bienestar.

Recuerda que una discusión es para convencer, no para vencer.

A Juan le resultó estos consejos. Espero y deseo que a ti también. 

Déjame saber tus comentarios y permite, para terminar, ofrecerte estos dos buenos consejos:

El primero: “NO DISCUTAS POR GUSTO”.

El segundo: Si conoces a alguien que sea adicto a discutir, comparte esta información y ayúdalo (sin discutir, claro está).

MUCHAS GRACIAS.

“Una discusión prolongada es un laberinto en el que la verdad siempre se pierde”. SÉNECA

 


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