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25/08/2017 21:49 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

25 Agosto, 2017 0 79 imageAlexander TorresA veces se vuelve difícil entender los años 20 del siglo XIX. Una marejada de acontecimientos nubla la mirada de quienes queremos comprender días tan decisivos. Un fenómeno político puntual acara las miradas atónitas de muchos. Es como si el choque de dos opciones -centralista bolivariana y federalista santanderiana, para simplificar a lo máximo- encuentran su expresión más exacerbada para la época. No olvidemos los amagos de la Santa Alianza por recuperar sus otrora colonias, y no ignoremos el ajedrez británico y estadounidense en la nueva geopolítica de una España aminorada. La sola designación de ese hecho aludido, "La Cosiata", es confusa. Puede significar cualquier cosa, o la cosa sin nombre, a propósito de una palabra pegajosa puesta de moda por un acto bufo en la Valencia antiunionista de 1826. De lo que se trataba era de socavar el liderazgo del Hombre de las dificultades. Las oligarquías locales hacían lo suyo, con el pretexto perfecto de reformar la Constitución de Cúcuta. El celo caudillesco, las distancias, la guerra, las carencias materiales, la mentalidad localista y la geografía fragmentada, son factores a tomar en cuenta para descifrar la complejidad de la situación.A José Antonio Páez, como Comandante General del Departamento de Venezuela, se le ordena reclutar hombres para reforzar a Simón Bolívar en el Sur. Ya para 1825, Páez puso en funcionamiento un plan de milicias cívicas, hecho que le va a sumar la repulsión de los civiles caraqueños. Allanamiento de casas, saqueos, asesinatos y violaciones se cometían ante su mirada indiferente, enfrascada "en los juegos de los gallos". De esta manera, Páez fue acusado y luego destituido por el Intendente Juan de Escalona, que a su vez elevó su queja al Ejecutivo. La municipalidad de Caracas haría lo propio, pero ante el Congreso de Bogotá. Escalona, mientras tanto, era mal visto por la élite valenciana adicta a Páez. Es el 27 de abril de 1826 cuando la municipalidad de Valencia muestra su desagrado por la separación de Páez de la Comandancia General. De tal modo que Valencia desconoce a Bogotá y restituye a Páez en el mando militar.Comenzaba la disolución de la Gran Colombia.Si para 1821 el gran problema era la Independencia, cinco años después el punto crítico era la unidad. Con La Cosiata nacía un Páez como político hábil. El regreso de Bolívar y su permanencia durante 6 meses en Caracas para 1827, no pudo detener el proceso de desintegración de la República de Colombia. La ambición de José Antonio Páez, como guerrero de prestigio, encuentra sintonía con la clase alta y de "letrados" que repudian el centralismo bolivariano. La oligarquía civil se aliaba con el bando militar para erradicar la influencia del Libertador. No faltaron los aduladores de siempre que trataron de seducir a Bolívar con la idea de ser Emperador de Colombia.El Libertador será enfático: "Ni Colombia es Francia, ni yo Noleón". Les insiste que el título de Libertador es superior a todo.


Sobre esta noticia

Autor:
La Plomada (18961 noticias)
Fuente:
fundacionlaplomada.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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