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Clara Rosa Hurtado: Medidas y geometría

09/07/2022 14:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Desde el inicio, mi madre, Clara Rosa Hurtado, con sus conocimientos de música y costura, fundamentó en mi las herramientas geométricas

 

Mi madre, Clara Rosa Hurtado Gamargo, nació en Caracas, en 1918, y fue criada de acuerdo a las costumbres caraqueñas de una “familia de bien”. No estudió sino la primaria, además de violín y canto, de manera formal, con maestros como Vicente Emilio Sojo. Su tío era el director de la banda marcial de Caracas. Ella iba a debutar como cantante en la radio junto con su amiga, que también debutaría ese día: la gran cantante Magdalena Sánchez. Sin embargo, los familiares de mi madre no le permitieron asistir, porque “estaba muy grande para andar sola por la calle”. En la casa de sus tías, estuvo dedicada a las labores del hogar, y a la alta costura. Conoció a mi padre cuando ambos estaban acompañando la llegada de Carlos Gardel a Venezuela. Vivieron en Caracas, en una casa propia cercana al Palacio de Miraflores, en La Cañada de la Iglesia, pero tuvieron que dejarla cuando se iniciaron los trabajos de la Avenida Sucre y el 23 de Enero. Se vinieron a Los Teques, con mi hermana Felicia y yo pequeños. Mi madre y mi padre se encargaron, por supuesto, de nuestra crianza. Mi papá trabajaba en Caracas, y mi mamá trabajaba en la casa. Allí hacía los “liqui liquis” para La Imperial, “El palacio del traje y del liqui-liqui”, generalmente por encargos; para la sastrería Giardín, en Los Teques, haciendo los trajes de vestir (pantalón y paltó), y para las personas que llegaban hasta nuestra casa a pedir que ella les elaborara desde lo más sencillo, hasta trajes de novia o de rumberos.

 

Imagen de Lara Gonzalo en Pixabay 

 

En ese entorno de música y costura compartía con mi papá. Él en voz alta leía y comentaba las noticias del diario El Nacional, que era llevado todos los días a nuestra casa. Allí, mi hermana Felicia y yo nos entrenábamos sin saberlo. Felicia, en la música, cantando cada vez que en la radio colocaban una canción, y generalmente acompañada por mi mamá, y yo, observando y preguntando el porqué de las técnicas de costura que utilizaba mi mamá. Mi mamá me explicaba con una muy buena teoría y una mejor práctica, que los lazos que le hacía al hilo eran para que los botones no se aflojasen, o para que los ojales, hechos a mano, quedasen alineados como si fueran hechos por una máquina. Allí comenzaron mis aprendizajes de geometría, plana y del espacio. No era solo la medición, ni la suma de cantidades: era además la estimación de errores y desperdicios de tela; el crear la posibilidad de corregir, si había un error, para que todo quedase perfecto en lugar de perder trabajo, tiempo y material. Era un modelo matemático en acción.

Adicional a esto, a veces trabajaba por patrones que poseía y transformaba, o que ella misma elaboraba. O tomaba elementos de un figurín, y los adaptaba a la persona que quería un traje. Y todo ese proceso de mediciones, conversiones, cálculos y dibujos geométricos lo vivía y lo compartía yo antes de haber aprendido a nombrar los números.

 

Https://www.modafacil.com/wp-content/uploads/2015/02/Trazo-Miniatura-Pantalon-HM2001p-FB.png

 

Por supuesto, allí no paraba todo. Era acompañado con la música, las explicaciones de tiempo, medición y tonalidad, y con los cantos de zarzuelas, óperas y operetas. Hubo muchas anécdotas relacionadas con la geometría, la aritmética y la música con mi madre y mi padre. Pero una de las más interesantes, geometría aplicada, vino por cosas de juegos de niños. En la calle, una tarde, estábamos conversando los muchachos de la cuadra. Comenzaron a decir lo que hacían sus madres, y cada uno resaltaba lo que decía. Yo dije que mi madre cosía, y todos se echaron a reír. Por supuesto, cada madre cosía. Entonces no me quedó más remedio que destacar su labor, y les dije lo que ya había visto: que hacía trajes para empresas, y liqui liquis. Entonces me respondieron que “no importaba si era para empresas, o si eran trajes. Que su mamá también cosía”. Me molesté, y llevé la conversación a lo que a ellos le interesaba “Mi mamá hace máscaras de luchadores”. “Embuste”, “Eche”, fueron las respuestas. Hasta que uno de los muchachos dijo “Yo quiero una”. Y lo dijo en forma de reto. En esa oportunidad mi padre no estaba trabajando, y nos manteníamos con la costura. Cuando el muchacho que quería la máscara y yo nos presentamos ante mi mamá y le contamos que él quería una máscara de “El Santo”, mi mamá no rechazó la oferta, porque eso sería una entrada adicional.

 

Después que el muchacho se fue, quedamos solos mi mamá y yo, y ella comenzó a interrogarme, mientras planificaba su trabajo. Le conté lo que había pasado, y ella me pidió los suplementos de El Santo. Al enseñárselos, me dijo que yo tendría que ayudarle. Así que me tocó hacer las máscaras de manera perfecta, lo que lograba gracias al concepto de simetría. Colocaba un papel doblado por la mitad, y dibujaba solamente la mitad de la cara. La otra mitad la calcaba, lo que aseguraba la perfección. Por supuesto, bajo ensayo y error tuve que hacer varias, sobre todo para lograr la continuidad sin brusquedades en la zona cercana a la frente y al mentón, y fijando previamente la colocación de ojos, nariz y boca, así como frente y mentón. Eso era nada más para crear el modelo del dibujo que tendría la máscara. El resto, hecho directamente por mi mamá, consistió en hacer el experimento de la primera máscara conmigo. Me tomó medidas del labio a la nariz, de la nariz al mentón, del ojo a la oreja, la circunferencia de la cabeza, entre otras; es decir, estableció un modelo geométrico para cuadrar todos los orificios de las máscaras y las distintas curvaturas. Adicionalmente, tal como se veía en las imágenes de El Santo, estaban amarradas con trenzas. Por supuesto, las trenzas de las máscaras de mi mamá pasaban por ojales elaborados como los de los liqui liquis. Finalmente, después de que la mía quedó con todas las consecuencias de ser conejillo de indias, las restantes, porque todos los muchachos de la cuadra se antojaron de tener su máscara, quedaron fenomenales.

La música, el planteamiento de consejos en la forma de leyes o estructuras de la propia vida, se sumaron a los trucos de cocina o de remedios, o en su aplicación al baile, que también nos lo enseñó y

 

 

Tan buenas quedaron, que hasta el luchador “El Tigrito del Ring” fue a mi casa para que mi mamá le hiciera sus máscaras. ¿Se imaginan ustedes yo, en mi casa, viendo sentado en la sala nada menos que al “Tigrito del Ring”, listo para que mi mamá le tomara las medidas? Era mi orgullo de ver al personaje maravillado con lo profesional del trabajo de mi madre, y, además, con el famoso luchador ya informado de que los modelos los hacía yo. Incluso, el trabajo de mi madre le valió un reconocimiento en la región que favoreció que ella elaborara los uniformes de los bomberos de Los Teques, cuando iniciaron sus funciones en la sede detrás de la inglesa de El Carmen, trabajando directamente con el comandante Tosta y con el abuelo, don Humberto Croes. Posteriormente, mi madre fue Jefe de Talleres y la encargada de entrenar a las empleadas de la empresa Confecciones Unidas, ubicada en la zona de El Tambor.

 

Cuerpo de bomberos de Los Teques

 https://www.facebook.com/photo/?fbid=10150941299492439&set=g.174113195972589

Pasados unos cincuenta años, Arturo, uno de los muchachos al que mi madre le realizó una de las primeras, la de Dark Búfalo, se encontró casualmente con mi hermana y, para su sorpresa, comentó que durante mucho tiempo conservó sus máscaras, y expresó la gran alegría que sentía al recordar aquellos momentos.

La música, el planteamiento de consejos en la forma de leyes o estructuras de la propia vida, se sumaron a los trucos de cocina o de remedios, o en su aplicación al baile, que también nos lo enseñó y lo disfrutamos hasta grandes. Pero para mí, el episodio de las máscaras fue una cuestión de vida, rodeado de geometría aplicada y mediciones.

Gracias, madre, por ser mi primera profesora de matemáticas.

 

Miguel Humberto Hurtado

miguelhur@gmail.com

@miguelhur

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Sobre esta noticia

Autor:
Miguel Humberto Hurtado (4 noticias)
Visitas:
3470
Tipo:
Opinión
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