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El cinturón de Kuiper, un antiguo campo de batalla

18/03/2013 16:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageA los astrónomos, aficionados o no, se nos podría definir en cierto modo como detectives cósmicos, no solo vemos a través de nuestros telescopios como eran los lejanos objetos hace millones de años, sino que tratamos de descubrir que es lo que ocurrió con esos astros, ya sean los que se encuentran a miles de millones de años luz o estén en nuestra pequeña ciudad cósmica que es el sistema solar. Y sin lugar a dudas, es donde más solemos fijar nuestra mirada, en los mundos que se encuentran en torno a nuestro Sol. Por mucho que hayamos desgastado las lentes de tanto mirarlos, no nos cansamos nunca de hacerlo.

Pero no solo nos fascinan los objetos más grandes del nuestro sistema solar, los pequeños objetos helados más alejados de nuestro hogar, las heladas rocas situadas en el Cinturón de Kuiper no se escapan de nuestros estudios.

De hecho, tan maravillosamente detallados por Mike Brown , profesor de astronomía planetaria en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), más conocido por su descubrimiento de Eris en 2005 que termino degradando a Plutón de la lista de planetas mayores y que le valió el sobrenombre de el "asesino de Plutón", su investigación se centra en la creciente población de descubrimientos de planetas enanos en el cinturón de Kuiper, revelando así que esta frígida región era no solo un bello lugar, sino también un lugar violento.

Brown presento su investigación este pasado jueves durante el W. M. Keck Observatory 20th Anniversary Science Meeting .

Aunque cada objeto del cinturón de Kuiper tiene su propia historia de cómo fue descubierto, Brown relato como fue descubierto y estudiado uno de los planetas enanos más extraños, Haumea, un mundo que tiene aproximadamente un tercio de la masa de Plutón. Originalmente descubierto por el equipo del Caltech de Brown gracias al Observatorio del monte Palomar en 2004, las principales observaciones fueron realizadas con los telescopios Keck que se encuentran en la cima del Mauna Kea. ’Llamamos a este objeto Haumea en honor a los trabajos realizados en Keck’, dijo Brown. En la mitología hawaiana, Haumea es la diosa de la fertilidad y el parto.

Fueron las observaciones espectroscópicas del Keck las que permitieron realizar "una autopsia detallada" de un gran objeto del cinturón de Kuiper cuya existencia anteriormente se pensaba era imposible.

La detección inicial de Haumea se convirtió rápidamente en confusión cuando el análisis del objeto reveló que tenía un período de rotación muy rápido, de hecho, estaba girando demasiado rápido. Las observaciones mostraban que este objeto se aclaraba y oscurecía realmente rápido, algo que permitió determinar que su periodo de rotación era de apenas dos horas, una tasa que debería destrozar este lejano mundo debido a la tensión centrífuga.

Sólo podía haber una respuesta para este ‘imposible’ objeto del cinturón de Kuiper (KBO), Haumea no era un cuerpo esférico, tenía que ser alargado. Desde nuestro punto de vista, el equipo de Brown estaba observando este objeto de forma irregular casi de canto. La forma oblonga de Haumea les hizo creer que cambiaba de brillo, cuando, de hecho, lo que sucedía es que cada dos horas veían uno de los "lados mayores" para posteriormente cambiar y mostrarnos lo que podríamos denominar como el "culo del melón".

Así que de nuevo se equivocaban con sus observaciones, Haumea en realidad tenía un periodo de rotación de 4 horas. Aunque se hubiese reducido su velocidad de rotación a la mitad, aun seguía siendo muy rápida, de hecho es el objeto del sistema solar con menor periodo de rotación conocido, aunque al menos queda explicado el porqué Haumea no se ha roto hace tiempo.

Gracias a los espectrógrafos de alta resolución del telescopio Keck II se pudo detectar la presencia de hielo de agua en la superficie de este lejano mundo ’Haumea tiene en su superficie el hielo de agua más pura que cualquier otro objeto del Sistema Solar exterior’ señalo Brown.

imageEste nuevo descubrimiento creó otro dilema, los primeros cálculos de la densidad de Haumea sugerían que tendría la densidad de una roca, pero parecía ser un bloque de hielo puro que debería tener una densidad mucho menor. Sólo superponiendo ambos datos el equipo de Brown se dio cuenta de la naturaleza de Haumea, este es un mundo con un gran núcleo rocoso y una extensa corteza helada.

Apenas tres semanas después del descubrimiento de Haumea, apareció junto a él una pequeña luna. Bautizado como Hi´iaka, la hija de Haumea en la mitología hawaiana, este pequeño satélite resulto ser otro enigma. Tenía aproximadamente el uno por ciento de la masa de Haumea y era muy poco probable que fuese un objeto capturado procedente del cinturón de Kuiper. De nuevo el análisis del espectro del Keck fue quien dio la respuesta, de manera similar a lo que ocurre con Haumea, esta luna tiene una gran cantidad de hielo de agua pura en su superficie.

Muchos objetos del cinturón de Kuiper tienen un tamaño comparable con Hi´iaka, lo que significa que los KBOs binarios podrían ser bastante comunes, aunque este diminuto satélite de Haumea probablemente no sea el resultado de una captura gravitacional ’tendrías que capturar accidentalmente el otro objeto más inusual del cinturón de Kuiper que había visto nunca’ comentó Brown.

¿Qué podría haber creado este objeto? Una colisión masiva con otro gran cuerpo podría haber provocado que Haumea girase a gran velocidad, lo que habría causado que una gran cantidad de hielo fuese lanzado a su entorno para establecerse de nuevo en la superficie de este mundo. Esta sería la explicación más probable de la extraña forma alargada de Haumea y su corteza de hielo. La luna Hiiaka seria en realidad un remanente de la colisión.

Los teóricos, sin embargo, no estaban de acuerdo con esta visión. "En ese momento se calculaba que una colisión de estas características tendría una probabilidad de una entre 1.000 millones de suceder", señalaba Brown.

No paraban de complicarse las cosas, otra pequeña hija de Haumea fue descubierta, tan extraña como su madre y su hermana, recibió el nombre de Namaka. La probabilidad de que la captura aleatoria gravitacional en un inusual KBO parecía demasiado pequeña, pero este nuevo descubrimiento fortaleció el argumento de Brown, tendría que haberse producido un ‘enorme impacto masivo’, la existencia de estas lunas ya no podría explicarse por la existencia de algún improbable mecanismo de captura gravitacional tan caprichoso como para apresar dos objetos tan similares.

Con el tiempo, se pudieron analizar otros espectros de diferentes KBO y un grupo de objetos parecían mostrar la misma firma de agua de hielo puro de Haumea y sus lunas, estos también seguían órbitas muy similares en el interior del cinturón de Kuiper. También tenían una extraña resonancia con Neptuno 12:07 (por cada 12 órbitas de Neptuno alrededor del Sol, este grupo peculiar orbitaría 7 veces). Según los cálculos del equipo de Brown, todos estos objetos tenían el mismo origen, eran los restos de (¿lo has adivinado ya?) un ‘enorme impacto masivo’ y la rápida rotación de Haumea se encontraba en el centro del desastre.

¿Por qué la discrepancia entre la teoría y lo que estamos viendo en el cinturón de Kuiper? ‘La respuesta fácil es que la teoría es errónea’ ’Cuando uno observa algo y queda bastante claro que te está diciendo que algo ha ocurrido y la teoría dice que eso no puede pasar, lo más probable es que la teoría está equivocada’.

Un mundo que parece haber recibido un duro golpe en el pasado proporcionándole una peculiar forma alargada y una rápida rotación, una fina corteza de hielo de agua pura, unas pequeñas lunas acompañadas por otros KBO espectroscópicamente similares, todo este trabajo de investigación en torno a Haumea puesto en un mismo escenario nos muestra que el cinturón de Kuiper fue una vez un violento barrio para un planeta enano.

‘Ahora sabemos que Plutón sufrió un impacto masivo; Haumea sufrió un impacto masivo, pensamos Eris sufrió un impacto masivo; Quaoar sufrió un impacto masivo… estas cosas no pueden pasar ahora, así que esto no es una activa 'zona de guerra'. Tuvo que haber sucedido en el pasado, cuando había más objetos, cuando las cosas estaban volando a altas velocidades’, concluyó Brown.

imageTan fascinante como es mirar hacia atrás, lo es mirar hacia el futuro. Una de las misiones de la NASA va a tener que enfrentarse a un peligro similar a medida que se acerca la fecha de su encuentro cercano con Plutón, el destino final de la New Horizons la llevara hasta el corazón del cinturón de Kuiper. Desde su lanzamiento en 2006, los astrónomos han confirmado la presencia de cuatro lunas alrededor de Plutón anteriormente desconocidas. Esto ha provocado que aquellos que decidieron degradar a Plutón se sientan incómodos con su decisión, aunque más preocupados están los controladores de la misión. Plutón podría haber sido el escenario de un catastrófico impacto que habría generado no sólo estas pequeñas lunas, sino también un campo de escombros que nuestros mejores telescopios no son capaces de detectar.

El trabajo realizado por los astrónomos como Brown, y ser capaces de comprender que el cinturón de Kuiper está muy lejos de ser el apacible lugar que algunos pensaban, es fundamental para establecer qué cantidad de desechos peligrosos se encontrarían en las cercanías de Plutón, haciendo que ese lejano bario sea un lugar podo deseable de visitar.

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Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
espacioprofundo.es
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Reportaje
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