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¿El Celibato debe ser modificado por la Iglesia?

28/05/2010 16:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Realmente, quien esta detrás de esta petición

Es un tema delicado que requiere cierto conocimiento previo el cual es por supuesto del dominio de los sacerdotes por lo cual voy a tratar de ilustrar de forma muy coloquial, para que sea del entendimiento de todos. El hombre es dividido en tres partes: Cuerpo o carne, Espíritu y Alma.

La carne o el cuerpo, es todo aquello que percibimos a través de los sentidos, gusto, vista, olfato, tacto, oídos. En esta categoría encontramos los placeres del cuerpo, desde degustar un buen postre, hasta los aromas de un perfume, y cualquier deleite. El Espíritu es principalmente la razón, es lo que nos diferencia de un animal irracional, nos permite acceder al conocimiento, obtener un entendimiento de lo que nos rodea y desarrollar y almacenar en nosotros la ciencia o experiencias y nos impulsa a la acción. El alma es un ente metafísico de consistencia no material no perceptible por el ojo humano, neutro la cual nos acerca o nos aleja de Dios, de acuerdo si somos solo carne o cuerpo o si somos espíritu en nuestra forma de vivir.

Entendido estos conceptos de esta forma coloquial los cuales porsupuesto son un poco mas complejo que esto, por lo que les pido disculpa a los estudiosos del tema, pasamos a evaluar la actividad espiritual de un hombre de Dios no solo un creyente, un hombre consagrado a dios un sacerdote.

Los católicos contamos además de la misericordia de dios con lo que se conoce suma piedad, es lo que nos permite orar a dios sin necesidad de entender su profundas enseñanzas por ello somos llamados siervos de dios. Los sacerdotes por el contrario son pastores guían el rebaños de cristo que somos nosotros, se les ha enseñado más y dios les exige más. Por lo que en primer lugar no debemos comparecernos de los sacerdotes, ni pensar que son iguales a nosotros en el sentido que dios les exige más a ellos. Por lo tanto al hablar de nosotros no podemos compararnos, auque somos parte del mismo cuerpo cuya cabeza es Jesús.

La nueva alianza, Jesús dijo que nuestro cuerpo seria sagrario, que además estaría presente en la homilía en la iglesia, entre otras muchas enseñanzas. Estos puntos son básicos para entender lo siguiente:

Complacer la carne o el cuerpo nos aleja de Jesús, ¿por qué?, todo lo que percibimos por nuestros sentidos nos da mucha satisfacción, pero una satisfacción terrenal, es decir es muy rico, un buen perfume, es satisfactorio para algunos los cigarros, bailar en una discoteca, y muchas otras cosas que nos brindan placeres pero que nos alejan de díos, es fácil ver o hablar con alguien en el día a día que su mayor preocupación es producir dinero, al punto que hace del dinero un dios, en otros casos ver personas seducidos por la lujuria sin respetar su propio cuerpo. Dios nos llama a ser Santos a todos. ¿Como puedo ser Santo?, fácil no complaciendo la carne y vivir los evangelios.

El Sacerdote o persona consagrada a cristo, no escapa del castigo o mortificación de la carne, es por ello que debe vivir su celibato, entre otras muchas responsabilidades que lo acercan a Dios, entre la que contamos, la transustanciación del cuerpo de cristo, que estará en sus limpias manos para bendición nuestra en la ostia, cuerpo y la sangre de Jesucristo.

Los seglares y los laicos tienen otro compartimiento que deben observar, pero el mas importante en cumplir los mandamientos de la ley de Dios

No todos podemos ser Santos, no todos podemos ser Sacerdote, pero los que están en el camino deben pensar: Que pena será, perder la vida eterna que nos prometió Jesús para el final de nuestros días, por una debilidad nuestra, en cuya tribulación, él les diga “no le conozco” por apócrifos con lo cual estará condenado a vivir el los profundos valles de Sión en la mortificación de los demonioso o enemigos de la fe. Algunos tienen que rectificar, a tiempo me refiero solo, a los sacerdotes que han sido seducidos por la enemiga de la fe, la lujuria, entre otros males que le han infestado su alma, quienes no han sabido reconocerle en su brutal ataque, por lo que han dudado de su misión. Confíen en la misericordia del señor nuestro dios. Hasta decir que alegría estoy en penitencia permanente através de mi celibato, con lo cual espero agradar al dios de los ejércitos en la trinidad perfecta, con esta mi muy pequeña contribución, con la cual encuentro mi felicidad y la recompensa ofrecida a los hombre esperando alcanzar mi santidad.

Los seglares y los laicos tienen otro compartimiento que deben observar, pero el mas importante en cumplir los mandamientos de la ley de Dios, y amar los unos a los otros como nos amo Dios que envío su hijo a morir por nosotros para el perdón de los pecados, que con su resurrección venció a la muerte, y esta vivo sentado a la derecha de dios padre, tal como nos enseña el credo.

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y

gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

PLEGARIA PARA PEDIR POR LOS SACERDOTES

Señor Jesús, te pido por tus sacerdotes. Que cuando estén clavados en la cruz del confesionario, pongas en ellos tu corona de luz en vez de tu corona de espinas.

Que cuando, día a día, te traigan al pan convertido en tu cuerpo, ello no se les vuelva rutina, sino diario milagro.

Que su trato con las almas sea siempre para dejar en ellas el amor y el valor que Tú nos entregas.

Que cuando jóvenes, tengan la fortaleza de tus últimos tres años y cuando viejos, sigan sintiendo que «Dios alegra su juventud».

Que espíritu viviente en carne y hueso, sean como Tú, profundamente humanos y perfectamente divinos.

Que cuando el desánimo y la debilidad los agobien en el camino de su calvario, estés Tú, como Cirineo, para llevarles la cruz y volvérselas gozo.

¡Y que nunca falte quien de la vida por ellos, así como Tú la diste por nosotros!


Sobre esta noticia

Autor:
Rafael Suárez Ñañez (38 noticias)
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Tipo:
Opinión
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