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Breve comentario sobre la exclusión discursiva en base a la experiencia

31/08/2021 11:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En este breve comentario abordaré la cuestión de si es lícito pronunciarse sobre un tema no habiéndose visto uno implicado en el mismo a través de la experiencia, sino por otras vías

Palabras clave: Experiencia directa, geisterreger, geistarbeit, construcción del conocimiento, intelección, sesgo cognitivo,  

Hay que tener en cuenta, que este tema entronca con la discusión recurrente sobre si el conocimiento se descubre o se construye, y que el hecho de que, en caso de que no sea de la primera manera, deberíamos de desconfiar de aquellos que hablen de la experiencia directa por parte del sujeto, como condición sine qua non del conocimiento. Desde las coordenadas en las que yo me muevo, defenderé que el conocimiento se construye. Considerando, de manera metafórica, la experiencia como la materia prima del conocimiento, resulta lógico pensar que de nada le serviría a una persona el material de la mejor calidad, si como artesano pésimo. Vamos a explicarlo de otro modo, si se me permiten los neologismos, sirviéndonos mutatis mutandis de dos ideas freudianas (traumerreger y traumarbeit) para acuñar como trasuntos de estas, dos términos que nos permitirán abordar esta cuestión de manera coherente y sistemática.

En Die Traumdeutung, Freud argumenta que los sueños se producen como resultado de un proceso ejercido por la mente, llamado traumarbeit, o trabajo del sueño, que a su vez emplea ciertos contenidos, que no son sino las experiencias de lo hablado, lo escuchado, lo sentido o dicho de manera sumaria, de lo vivido. A eso Freud lo llama traumerreger, o patógeno del sueño. Ahora bien, siguiendo la prolífica idea alemana de geist, que quiere decir espíritu, pero también mente, diremos que el que alguien haya vivido experiencias sobre algo (geisterreger) no implica forzosamente que se halle en posesión de un conocimiento fiable y de veracidad consolidada al respecto, o lo que es lo mismo, ni que se haya producido correctamente el geistarbeit. Conviene aquí mencionar que el geisterreger no se reduce simplemente a vivencias emocionales, sino que el término también lo emplearemos para referirnos a la recepción de los datos a través de los sentidos. No obstante, este término lo usaremos en un contexto más relativo a las ciencias sociales y las humanidades, que a las ciencias propiamente dichas.

El conocimiento no se descubre, sino que se construye, porque este no se produce por simple recepción de lo vivido (geisterreger), sino por su intelección posterior (geistarbeit), que trae como resultado la construcción del conocimiento. También hay que tener en cuenta que podemos construir conocimiento basado en un geisterreger que nos sea ajeno, viviendo como vivimos en aquello que se ha dado en llamar, “la sociedad de la información”, donde incluso podemos discriminar entre fuentes de información con arreglo a la eficiencia de la forma con la que ha sido obtenida.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que, no solo debe examinarse si se puede discutir sobre una cuestión sin tener información empírica al respecto, sino que cabe mencionar también que incluso en múltiples ocasiones un geisterreger, puede traer consigo ciertas emociones excesivamente negativas o positivas, que conlleve la consecución de un saber falso, al ejecutarse el geistarbeit de manera defectuosa, debido a lo que comúnmente llamamos sesgo cognitivo. ¿Quién puede ser más imparcial a la hora de juzgar a un violador, aquella jueza que ha vivido en sus propias carnes una violación, o aquella que no?

Conozco cierta anécdota por boca de un erudito andujareño. Estaban reunidos en un cementerio dos grupos de personas para celebrar un evento en memoria de las víctimas del holocausto. Allí se encontraban presentes personas que habían vivido la reclusión en campos de concentración en sus propias carnes. En cierto momento, sendos grupos se acercaron y comenzaron a entablar una conversación. “¿Por qué estáis aquí?” les preguntaron unos a los otros. “Estamos en memoria de las víctimas judías del holocausto, ¿y vosotros?”. “Nosotros estamos en memoria de las víctimas homosexuales del holocausto”. Entonces, respondieron repugnados, “¡Oh! Qué asco, Hitler debió de haberos matado a todos”.

El que No debamos sacralizar la experiencia directa como unica garante y promotora del conocimiento estriba principalmente en que una persona que haya vivido la intolerancia, la opresión y la persecución por su condición de la misma manera que otra persona debido a una condición diferente, puede llegar a opinar sobre esa persona de la manera menos empática, y más errónea, mezquina y antipática posible. Es en la intelección, a través de la lógica, donde se fundamenta el conocimiento, no en la experiencia, que corresponde a un estadio anterior. En conclusión, no es lícito argumentar que aquellas personas que no hayan padecido a través de la experiencia directa, cualesquiera cuestiones concernientes a una discusión o debate, sean excluidas de la misma, si no quieren que a su vez ellas sean excluidas precisamente por haber vivido dichas experiencias.


Sobre esta noticia

Autor:
Mario Estévez Geijo (1 noticias)
Visitas:
3603
Tipo:
Opinión
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