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Barco hundido

02/05/2013 17:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tendido de lado, como un gigante dormido, el gran transatlántico arrojaba las últimas burbujas del hundimiento. Los peces se atropellaban a su alrededor. Las almejas se escondían en la arena.

Un Delfín nadó en círculos, saltó fuera del agua y anunció:

-¡Barco hundido! image

Y los cormoranes dieron la vuelta a la isla para avisarle al abuelo de los pájaros.

El abuelo, con su barba larga y gris, estaba sentado en una roca. Cuando escuchó el llamado, subió a su bote lo más rápido que pudo.

Las gaviotas lo guiaban.

-¡Barco hundido! –seguían gritando.

El abuelo ponía todas sus fuerzas en los remos. Pero ya eran muchos años de ser viejo; estaba tan cansado que, en mitad del camino, debió abandonar.

-Estoy muy cansado –confesó-. Pidan ayuda a los pájaros de la orilla. Busquen a los peces.

-No, abuelo –respondieron las gaviotas-. ¡Barco hundido! ¡Barco hundido! –con lo cual querían indicar que sin él nada podrían todos los pájaros y los peces.

El abuelo señaló la costa una vez más y, ya sin aliento, se quedó dormido.

Poco después, el griterío de las aves lo despertó.

-¡Barco hundido! ¡Barco hundido, abuelo!

Eran cientos revoloteando sobre su cabeza. Todas se habían unido en una sola bandada. También había muchos peces asomados a la superficie. Los peces miraban entristecidos. "El abuelo no va a poder ayudarnos", pensaban.

-¡Barco hundido! ¡Barco hundido!

Pero entonces el anciano señaló el cielo y, con un dedo que era como una raíz seca, indicó a cada pájaro el puesto que debía tomar. Después señaló el mar e indicó a cada pez su posición exacta.

En pocos minutos la ciudad en pleno estaba enterada. Con sus cuerpos, los pájaros habían escrito en el cielo: "Barco hundido". Y cuando llegaron las lanchas de salvataje, los peces destacaban con un círculo el lugar donde se hallaba el barco.

La tripulación había reaccionado a tiempo y se encontraba ilesa en los botes salvavidas.

Gracias a la unión solidaria de pájaros y peces el barco fue reflotado. Y el abuelo volvió a su roca tranquila, desde donde observaba las puestas de sol (que son el espectáculo más maravilloso) y en donde contaba a sus amigos, los peces y los pájaros, historias de barcos y navegantes.

Alfredo Parra

Que esta sencilla historia nos anime a crear un mundo mejor, donde la solidaridad sea una realidad cotidiana.


Sobre esta noticia

Autor:
Mauricio P (665 noticias)
Fuente:
suhijo.com
Visitas:
8858
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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