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En el banquillo el adelgazante francés "Mediator" que mató a 550 personas. Desde ahora habrá que llamarlo "Terminator"

11/01/2013 10:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Jacques Servier, fabricante de Mediator, exporta a 140 países y es el segundo grupo farmacéutico más importante de Francia. En España fue prohibido a partir de 2003. Servier está acusado de homicidio no intencionado y fraude

Un lobo acorralado. Desde la primera semana de 2013 el médico, fundador y presidente del laboratorio, Jacques Servier, de 90 años, tras recibir una breve notificación del juzgado de Nanterre, el fabricante del adelgazante “Mediator” acudió al juzgado de Nanterre para responder en un primer proceso por engaño con varias agravantes.

En la primera audiencia, sentado en el banco de los acusados con los brazos cruzados, vestido con un traje gris y luciendo su Legión de Honor en la solapa, Servier parecía ausente ante el muro de fotógrafos y televisiones que tenía delante y ajeno a la presencia de una treintena de víctimas en la sala. “No ha mirado en nuestra dirección, no ha tenido el coraje de enfrentarse a sus acusadores”, relataba a la televisión pública Marjorie, cuya madre murió a los 66 años después de tratarse durante cinco con el medicamento. “Ha destrozado mi vida, tiene la edad que tiene, pero quiero que acabe su vida en la cárcel”, comentaba por su parte Jean-Pierre Laffe, viudo de una de las víctimas.

Salido de la nada, ha creado un imperio convertido segundo grupo farmacéutico de Francia, por detrás de Sanofi. Una historia atípica de éxito empresarial, empañada por el oscurantismo de la empresa y por uno de los mayores escándalos sanitarios del país.

Doctor en Medicina y Farmacia, Servier, hijo de industriales, compró en 1954 un pequeño laboratorio de Orléans que fabricaba un jarabe contra la tos. Empleaba entonces a nueve personas, todos demás de más de sesenta años. Al año siguiente lanzó sus dos primeras moléculas. En 1960 abrió el primer centro de investigación del grupo, uno de los pilares del imperio, que invierte un 25% de su beneficio en I+D. El empresario controla su compañía a la vieja usanza, mezclando paternalismo, respeto y miedo, según denuncia el control abusivo de la Administración pública y, pese al crecimiento del grupo que lo propulsa al rango de decimoquinto exportador francés con presencia en 140 países y con 22.000 trabajadores. No quiere control e incluso se ha negado siempre a cotizar en bolsa.

Nicolás Sarkozy, Abogado de Laboratorios Servier, impuso al empresario la Legión de Honor en 2009

Su recorrido empresarial y su cercanía con el expresidente Nicolas Sarkozy, que trabajó como abogado del grupo y conocía personalmente al doctor y farmacéutico desde 1983, le sirvieron en bandeja de plata la más alta categoría de la Legión de Honor en julio de 2009. “Es usted una persona fuera de lo común”, declaró durante la ceremonia el entonces mandatario. “Su ascesis y su sobriedad fuerzan el respeto de todos (…) Es usted un hombre valiente y un visionario”.

Al anciano emperador del Laboratorio Servier, el segundo imperio farmacéutico francés, se le juzga-en concreto- por la muerte de 500 personas que tomaron su adelgazante Mediator. ¿Y por qué no llamarle “Terminator” al producto y al que se enriqueció con él?

Otros estudios elevan la cifra de víctimas mortales hasta las 1.320. El pasado día 10, el médico, fundador y presidente del laboratorio, escuchó los primeros cargos contra él.

Cinco millones de personas han tomado durante 33 años este adelgazante elaborado con benfluorex, una sustancia que, según se probó en 2009, produjo patologías cardiopulmonares mortales a centenares de personas.

Las sesiones del juicio comenzaron en el Tribunal de Nanterre, a las afueras de París. Con la cara de no haber roto nunca un plato y los brazos cruzados, el sonriente empresario se sentó a escasos metros de algunos familiares de las víctimas. Jacques Servier y otros cuatro directivos del grupo afrontan en Nanterre una posible pena máxima de cuatro años de cárcel y 37.500 euros de multa, mientras los laboratorios pueden ser condenados a una sanción de 150.000 euros y a la prohibición de seguir ejerciendo. Otro tribunal de París les ha procesado por supuestos delitos de “estafa, homicidio y daños involuntarios”.

Sin embargo, la imagen del viejo empresario sin escrúpulos no debe eclipsar la colaboración necesaria del estado francés, en el mayor escándalo sanitario de la historia moderna de Francia. Servier es dueño absoluto del segundo laboratorio de Francia, con sucursales en 140 países.

Posee la fortuna número 17 del país ( 2.800 millones de euros, según el ranking de Challenges) . Vendió, entre 1976 y 2009, cerca de 245 millones de cajas de Mediator, un fármaco elaborado en principio como antidiabético pero que acabó prescribiéndose como inhibidor del hambre y adelgazante para todo tipo de problemas de sobrepeso. "La sanidad francesa estuvo ciega y sorda ante un fármaco peligroso"

Hasta aquí sería la historia de uno de tantos fármacos “reorientados” en el mercado, si no fuera porque desde 1997 diversos estudios demostraron su peligrosidad y fue retirado en EEUU.

Francia se limitó a retirar dos productos de la misma familia desarrollados por Servier, pero no el popular Mediator. La empresa farmaceutica Servier lo siguió vendiendo hasta 2009 (en total más de medio siglo) mientras el estado francés miraba hacia otro lado. En ese año, Servier fue acusado de falsear datos sobre la seguridad de otro medicamento de su empresa contra la osteoporosis. Para entonces, la agresividad-mezclada con avaricia- por dominar el rentable mercado de la obesidad se había cobrado la salud de 3.500 pacientes y la vida de 500.

Hay estudios que multiplican estas cifras casi por tres aunque la Agencia de Seguridad temblaba ante los laboratorios

Porque Laboratorios Servier y la Agencia de Seguridad Sanitaria francesa no son compartimentos estancos. Hay muchas reuniones a las que acuden ambas. Y los laboratorios tienen lobbies muy poderosos. Parece que la Agencia de la Seguridad Sanitaria tenía miedo del laboratorio, es decir de los lobbies. Eso no es normal, pero es así”. Eso lo dijo Irène Franchon, la pneumóloga que en 2007 puso en jaque a los laboratorios franceses demostrando que el fármaco dañaba las válvulas cardíacas. Al presente juicio por engaño puede seguirle otro por homicidio y estafa.

A la empresa farmacéutica se le acusa de haber comercializado el producto aunque conocía sus efectos secundarios potencialmente letales. La acusación, representada por el joven letrado Charles-Joseph Oudin, de 29 años, declaró a la prensa que “las víctimas quieren una condena ejemplar de los Laboratorios Servier, y esperan compasión”. “Desde hace muchos años”, afirmó Oudin, “los laboratorios conocían la toxicidad de Mediator”. Las víctimas reprochan a Servier haber engañado durante 15 años deliberadamente al público sobre la composición real del medicamento, al no informar de la naturaleza peligrosa de su principio activo, el benfluorex, que introduce en el organismo una sustancia tóxica, llamada norfenfluramina, muy parecida a la anfetamina y que puede producir hipertensión arterial pulmonar y patologías de la válvula cardiaca. Según los abogados de las víctimas, Servier conocía desde 1993 los efectos nocivos que la norfenfluramina produce al acumularse en la sangre.

Este anciano de 90 años, médico y billonario ha podido causar la muerte de 1.300 personas. Sus abogados cuentan con maniobras legales para que no ingrese en la cárcel

Comenzó con una batalla jurisdiccional planteada por los abogados del grupo para intentar aplazar el proceso. Los letrados de Servier consideran que no pueden juzgarse las dos causas de forma separada, una en Nanterre y otra en París, y que su cliente no puede comparecer en un juicio mientras está procesado en otro por los mismos hechos. Además, defienden la inocencia del laboratorio y consideran que el proceso obedece a las presiones “político-mediáticas” que han rodeado al caso. La juez que preside la sala, Isabelle Prévost-Desprez, deberá afrontar estas cuestiones previas. Y claro el proceso se suspendió a la espera de que el mismo órgano judicial resuelva las demandas de anulación presentadas por la defensa.

Hay que esperar a que se resuelva un procedimiento que la Fiscalía de París tiene abierto por el que Servier ya está imputado por “estafa, homicidio y daños involuntarios”, pero el juicio podría tardar años en celebrarse y eso es lo que Jacques Servier desea: no terminar sus días en la cárcel, cosa que conseguirá.

El Mediator fue un medicamento muy popular durante mucho tiempo. Se prescribía como inhibidor del hambre y adelgazante para todo tipo de problemas de sobrepeso. En 2006, según los datos de la Seguridad Social francesa, lo consumían más de 300.000 personas, de las que el 70% no eran diabéticas.

Servier investigaba la vida privada y milagros de sus futuros empleados, incluida su orientación política y sexual

La imagen de Servier se vio ya empañada a finales de los noventa, cuando la Comisión Nacional de Informática y de las Libertades descubrió que el laboratorio empleaba a antiguos militares para investigar sobre la vida privada -sus opiniones políticas y su orientación sexual- de los candidatos a integrar el grupo, aunque la justicia desestimó el caso. En 1997, el grupo tuvo que retirar del mercado su medicamento Isoméride, un inhibidor del apetito que, al igual que el Mediator, contenía una sustancia nociva sospechosa de provocar hipertensión arterial. Los laboratorios fueron condenados en 2010 a ingresar 210.000 euros en concepto de daños y perjuicios a una paciente víctima del medicamento.

“Es un hombre gentil en el trato directo, pero ha puesto en marcha un sistema en el que domina el temor”, explicaba en una entrevista a Le Monde el pasado mes de noviembre Loic Meudic, exresponsable del servicio de seguridad de Servier, que denunciaba, además, una cultura empresarial racista. Sólo se retenían para estudiarlos los currículums de gente blanca, y practicaba la destrucción de bolsas enteras de documentación. “Su método es dividir para reinar mejor. Nadie sabe quién será el jefe después de él. Pero lo que está claro es que él lo ha decidido ya”, concluía.

El estallido del escándalo del Mediator y su retirada del mercado, en noviembre de 2009, fue recibido por los directivos y empleados del grupo como una tentativa de desestabilización procedente de la competencia. “Muchos empleados reaccionaron como lo hacen los miembros de una secta, pensando que todo lo que se decía fuera eran mentiras”, explica un representante del sindicato CFDT también a Le Monde. Parte de la plantilla así lo expresa en el blog titulado "Orgullosos de ser empleados de Servier". También mantienen una cuenta muy activa en Twitter que sigue de cerca la repercusión del caso. Es una mentalidad defensiva, alentada por el hecho de que Servier sigue siendo “una empresa familiar, que nunca ha hecho un expediente de regulación de empleo, que no despide nunca a sus empleados”, añade el sindicalista.

El juicio de Nanterre es consecuencia de la iniciativa de una parte de las víctimas, que decidió recurrir al procedimiento de citación directa, más rápido, para poder obtener reparación rápidamente. Pero este procedimiento solo puede aplicarse en caso de delitos, y no de crímenes. Así la acusación se aplica únicamente al delito de estafa. Lo que querían evitar las víctimas era tener que esperar años la celebración de un juicio, como ha ocurrido en otros escándalos sanitarios, sobre todo teniendo en cuenta la avanzada edad de Servier, de 90 años. El caso de la sangre contaminada, por ejemplo, tardó 10 años en ser investigado y más de 20 años en ser juzgada.

Servier en Francia es un lobo acorralado. Viene de una manada de lobos rabiosos que cuentan con una red de pastores cómplices.

Las primeras sospechas surgieron en 2004. Un año después, Italia y España retiraron, “Mediator” del mercado y al poco EE.UU.

Un informe oficial de las autoridades francesas no alertó hasta 2006 sobre sus riesgos. En 2009, Irene Frachon, neumóloga de un hospital de Brest, denunció 11 casos de valvulopatías causadas por Mediator. Un año después, la Agencia del Medicamento declaró de forma oficial que el fármaco había causado la muerte de al menos 500 personas. Muchas otras viven con la angustia de un diagnóstico similar que puede reducir su esperanza de vida.

El escándalo ha puesto en cuestión el funcionamiento de los sistemas estatales de vigilancia sanitaria. El Mediator pertenece a la misma familia de fármacos que el Isomeride y el Ponderal, dos productos adelgazantes de Servier igualmente basados en la norfenfluramina y que fueron prohibidos en 1997. Las dudas salpican, por tanto, a los médicos que los recetaban, a la Agencia del Medicamento y a la Seguridad Social, que tardó años en prohibirlo aun teniendo noticia de sus riesgos. Pero estas responsabilidades, de momento, no serán objeto de ningún juicio.

En España se usó poco y se retiró en 2003

El Mediator que triunfo plenamente en Francia tuvo una vida bastante modesta en España. Según comunicó en su momento la Agencia Española del Medicamento, el producto, que se comercializaba como Modulator, se retiró en 2003. Fue una más de la retirada de medicamentos que se deciden de vez en cuando, y que la mayoría de las veces no causan mayor alarma. Y menos en este caso: el producto, de un laboratorio francés, apenas lo consumían unos centenares de personas (el Ministerio de Sanidad calcula que apenas lo tomaban 500 personas).

Indicado para la diabetes, las sospechas sobre su seguridad y la existencia de otras alternativas hizo que el producto apenas se utilizara. Los registros del Ministerio de Sanidad, que es el encargado de la vigilancia de los efectos adversos de los fármacos, admiten que existe “un único caso de valvulopatía cardiaca múltiple en España relacionado con la administración del principio activo anfetamínico benfluorex”, que contenía el medicamento. Pero “el paciente no falleció, se le intervino y se le dio de alta con normalidad”.

Años más tarde, en 2005, se retiraron otros productos de la misma marca porque contenían el mismo principio activo, solo que en esta ocasión se trataba de productos para adelgazar.

El benfluorex es un principio activo que ya nació con una carga de sospecha. Los primeros trabajos que pusieron en duda su seguridad ya en 1993. Fueron los de los investigadores B. H. Gordon y P. W. Vis al medir la concentración de metabolitos (las moléculas que resultan del proceso de degradación natural del fármaco en el organismo), detectaron que entre ellos estaba la norfenfluramina, que se asocia a problemas cardiacos. Este es un compuesto realmente peligroso. La última mención que hace de él el Ministerio de Sanidad corresponde a su inclusión, en 2008, en la lista de estimulantes no específicos prohibidos en el Código Mundial Antidopaje que iba a entrar en vigor en 2010. En 2009 se actualizó la lista, y el fármaco siguió prohibido.


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