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Del anonimato a jefes de guerra de Slaviansk

08/05/2014 13:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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En el frente de batalla de Slaviansk, en el este de Ucrania, la rebelión armada cuenta con jefes de guerra salidos de la nada, enigmáticos y a veces fanfarrones, orgullosos de que los nacionalistas hayan puesto precio a su cabeza o dispuestos a librar una guerra sin cuartel.

En los confines del pueblo de Andreivka, una de las zonas más activas del frente contra las fuerzas de Kiev, Vadim llama por teléfono a Viacheslav Ponomarev, el jefe de los insurgentes prorrusos rodeados en su bastión del este de Ucrania, para recibir órdenes.

Este joven, vestido con ropa deportiva, supervisa las operaciones en una zona situada al sur de Slaviansk, que los rebeldes defienden con empeño.

"Ayudo a la milicia de autodefensa. Me encargo de las misiones especiales", asegura Vadim Orel en un tono enigmático. "Si hace falta, soy yo el que va a hablar con ellos", dice señalando la torre de la televisión en la que están desplegados los militares ucranianos. No dirá nada más, prefiere no dar detalles.

- Casco de moto y fusil de caza -

Antes del comienzo de los combates, asegura que trabajaba como responsable de seguridad de una fábrica. Afirma que el movimiento ultranacionalista ucraniano Pravy Sektor puso precio a su cabeza: "100.000 dólares". Un cantidad nada desdeñable que, según él, se debe a que se le considera "un traidor a la patria", es decir, al gobierno de Kiev, al que aborrece.

Delante de él, otro insurgente, con prismáticos, también parece desempeñar un papel importante en la insurrección. Se llama Vitali y dice que es obrero de la construcción.

Cuenta que el 2 de mayo infligieron una derrota a una columna de blindados del ejército tras una serie de peripecias imposibles de verificar. Como trofeo exhibe una bolsa de pasta presuntamente "made in USA" que, afirma, se cayó de uno de los vehículos que se retiraron después de que los habitantes de la zona intentasen bloquear el convoy. Para él, una prueba incuestionable de la implicación de Estados Unidos al lado de las tropas ucranianas.

Nada más terminar su relato, saca una botella de una bebida gaseosa de una marca estadounidense y se la bebe de golpe.

Otra de las figuras de la insurgencia salida del anonimato gracias a los sucesos políticos que sacuden el este de Ucrania es fácilmente reconocible porque nunca se separa del casco de la moto y del fusil de caza. Cuando se le pregunta su nombre, se limita a señalar la matrícula de su coche, en la que se lee "el lince" en ruso.

Por lo demás, fanfarronea ante la AFP: "la próxima vez que (los soldados) ataquen, los vamos a liquidar a todos, porque tenemos lo que hace falta para hacerlo", afirma.

Unos días más tarde, "el lince" se encontraba en una calle del centro de la ciudad, delante de un cajero automático, confabulando a voz en grito con unos milicianos. No había perdido ni un ápice de soberbia. Y eso que la posición que aseguraba que defendería hasta la muerte había caído en manos de un batallón del ejército regular ucraniano...


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Autor:
Redacción Política (31941 noticias)
Fuente:
AFP
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