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Albert Subirats "Quiero lograr algo grande para mi país"

02/07/2012 16:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Valencia.- Ser campeón mundial o alcanzar el oro en unos Juegos Panamericanos es suficiente para que muchos atletas se sientan satisfechos con su carrera deportiva. Sin embargo, para el nadador Albert Subirats aún faltan cosas por hacer como "alcanzar una medalla olímpica, la necesito, es mi obsesión, representa millones de horas de trabajo, de estar alejado de mi familia, pero quiero la medalla para Venezuela no para mí. El país se merece una alegría como esa, estoy en deuda".

El tritón carabobeño subió a lo más alto del podio de los 50 metros mariposa en el Mundial de Piscina Corta, en Dubái, el 18 de diciembre de 2010. Luego de atravesar por el peor momento de su carrera deportiva y con un hombro lesionado se adjudicó la dorada en los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011, en los 100 mts mariposa con tiempo de 52.37 segundos, a una centésima de la marca "A" para Londres 2012, que fue suficiente para que meses más tardes recibiera la invitación de la Federación Internacional de Natación (FINA).

Ahora, con 25 años de edad y una carrera de 20, asistirá a sus terceras olimpíadas, ya que estuvo presente en Atenas 2004 y Beijing 2008, pero con la diferencia que "quiero lograr algo grande para mi país y en este momento siento que Londres es la última gran oportunidad que me va a dar la natación, por eso tengo que aprovecharla al máximo".

Precisamente el pasado miércoles 27 de junio Subirats –clasificado 66 de Venezuela y 13 de Carabobo a los JJ.OO.- partió desde Maiquetía hacia Granada, España, junto al coach Moreno, su compañero de equipo Daniele Tirabassi y el sparring Jesús Casanova. Allí se unirán junto al resto de la selección nacional que estará preparándose en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada (CAR), hasta el 22 de julio cuando suban a Barcelona y el 29 a Londres.

Sobre la preparación que está haciendo dijo "es diferente a las realizadas para otras competencias, pero muy cercana a lo que fue para Dubái".

Problemas respiratorios lo llevaron al agua

Subirats, nacido en Valencia, Venezuela, el 25 de septiembre de 1986, vivió "una infancia muy bonita, alegre y deportiva. Nací en un hogar extremadamente deportivo y unido. Soy un afortunado por nacer en la familia en que nací. Mis padres han sacrificado todo por mí, han sido un apoyo en los momentos buenos y malos, sin lugar a dudas no estaría aquí si no fuese por ellos".

Sobre cómo inició en la natación, Subirats explicó que "yo comencé por problemas de asma, me costaba correr y me llevaron a un médico que recomendó que comenzara en la natación; como éramos socios del Hogar Hispano fue al lugar que me llevaron. Al principio no me gustaba, porque quería hacer otras cosas como hablar con mis compañeros, pero no lo podía hacer dentro del agua, pero al mismo empecé a darme cuenta que tenía cierta facilidad para nadar y un grupo de compañeros muy bonitos en el club; entonces me fui enamorando poco a poco del deporte".

Entrenadores como Eduardo Osorio, Carlos Izaguirre y Víctor Mendoza guiaron las primeras brazadas del tritón, pero fue Luis Moreno, quien finalmente lo convirtió en un nadador de primera línea. "Con Luis comencé a ver la natación diferente y estaba más claro en lo que quería y a soñar en representar a Venezuela en unos juegos olímpicos. Al pasar el tiempo logré esa meta y se fue transformando en algo más grande hasta el día de hoy".

Muchos atletas no recuerdan cuando la natación se convirtió en su vida, pero Subirats sí. "A los 10 años cuando vi a mis padres levantarse temprano para ver a Francisco Sánchez en las finales de Atlanta, para mí fue un momento clave y dije: yo quiero que mis padres algún día se sientan tan orgullosos de mi como lo estoy viendo ahorita... desde ese momento cambió mi manera de ver la natación".

Sacrificios durante 10 años

Sin duda que la natación es una de las disciplinas más exigentes, sobre todo cuando llegas a tomarla con tanta seriedad. Subirats aclaró que en sus primeros años nunca vio al deporte como un estilo de vida, pero ahora se convirtió en su pasión.

"La natación es un deporte a muy largo plazo con muchos altos y bajos. Hay momentos en que uno se estanca y tarda mucho en bajar los tiempos y nunca sabes hasta dónde va a llegar. Durante varias etapas de mi carrera fui un diferente nadador, al principio era de distancia, luego pasé a ser espaldista, volví a ser librista, hasta que en el 2002 me convertí en mariposista, pero fue en el 2005 que comencé a sentir que tenía suficiente para llegar a la élite".

Apuntó que "ha sido una trayectoria muy larga, con muchos cambios y sacrificios, de estar lejos de tu familia, tus amigos, tu país –casi 10 años- con momentos de dudas, pero si uno lo quiere lo consigues y más teniendo gente al lado como las que he conseguido (...) Hay un pedazo de mi adolescencia que no existió debido a este sueño de lograr algo por mi país en unos Juegos Olímpicos, pero no me arrepiento porque es mucho más grande la recompensa".

A pesar de todo el esfuerzo realizado y todo el sacrificio que ha implicado ser un nadador, el tritón sigue enamorado del agua y aseguró que "una de mis metas una vez retirado de la natación es seguir apoyando al deporte, quisiera enseñar a los niños y que no haya un sólo nadador bueno sino muchos".

Deporte y familia, principales educadores

Cada aspecto de la vida deja enseñanzas que te alimentan como persona, es por ello que el deporte y la familia resultan pilares fundamentales en la educación de los atletas.

Subirats nunca ha dejado dudas que su formación familiar ha sido muy importante en su carrera deportiva. "Padres, entrenador y nadador es un triángulo que si alguno falla es muy difícil llegar".

Los padres del "tritón" siempre estuvieron a su lado, pero "en ningún momento hubo presión, su idea no era tener un hijo campeón mundial ni medallista olímpico, simplemente ellos quería un hijo sano que practicara deporte, pero que fuera disciplinado en lo que decidiera practicar (...) Uno de los valores más importante que me inculcó mi papá fue el respeto y la humildad".

Estas enseñanzas han sido reforzadas por el deporte, ya que "la natación me ha inculcado disciplina, respeto, constancia, humildad y motivación, todo eso es básico".

Agregó que "creo en el esfuerzo honesto, sí al final del día mi esfuerzo en la piscina fue al cien por ciento, me voy espiritualmente tranquilo".

¿Cómo es un día de Albert Subirats?

- Me levanto a las 4 y 30 de la mañana, entreno de 5 a 8 de la mañana en la piscina, luego me toca gimnasio. Después descanso un poco, almuerzo algo siempre pendiente de qué puedo o no comer y a qué hora hacerlo, vuelvo a la piscina a las 2 de la tarde, trabajo física hasta las 3 y piscina hasta las 5 de la tarde; posteriormente por mi cuenta me gusta hacer algo de trote o volver al gimnasio. Al final regreso a la casa a descansar.

Además de todo esto, actualmente se encuentra dando clases de natación en Arizona, porque "necesito hacer algo además de entrenar".

A pesar de llevar una rutina estricta "El Tornado" aseguró que "soy una persona de 25 años normal, aunque hay muchas cosas que no puedo hacer por mi carrera, pero disfruto mucho del cine, de salir con mi novia y mis amigos, pescar, ir a la playa, aunque en realidad soy muy casero". En lo que sí enfatizó es en que "soy muy apegado a mi familia, porque es algo que no puedo disfrutar todos los días".

Fundadeporte: La herramienta total

Desde niño, el "tritón" Subirats ha formado parte de la familia de Fundadeporte y "El primero en ayudarme, antes de ser selección nacional ya tenía una beca, eso fue un gran incentivo para mí".

En 1995 representó por primera vez a Carabobo en el Parque Naciones Unidas en Caracas. "Algo muy bonito, porque te dan una chaqueta nueva y un uniforme distinto al que estás acostumbrado a usar, además tienes nuevos compañeros. Defender a mi entidad es una experiencia que siempre he disfrutado mucho, así como los Juegos Nacionales".

Sobre el apoyo que le han brindado lo definió como "vital, me ha ayudado a desarrollar mi carrera con tranquilidad. Fundadeporte es la herramienta total, que está al alcance de los atletas de Carabobo, que te da apoyo económico, médico, psicológico, de infraestructura y todo esto suma para el bienestar de un atleta. La institución siempre ha estado muy pendiente de mi y tengo que estar muy agradecido; soy un afortuna de nacer en Venezuela y sobretodo en Carabobo"

El Gobernador es una gran persona

Alguien que siempre le ha tendido la mano ha sido el Gobernador de Carabobo Henrique Fernando Salas Römer, para quien tuvo palabras de elogios, al decir que "siempre lo he considerado una gran persona con mucha calidad humana, alguien que ha hecho mucho por el estado y por el deporte en Carabobo, alguien que ha sido muy importante no sólo en mi carrera sino en la de muchos atletas en esta Tierra de Campeones".

Un honor representar a Venezuela

La primera vez que representó a Venezuela fue en 1999, en el Centroamericano y del Caribe de Medellín, Colombia, cuando tenía 12 años de edad.

En este sentido dijo que "el honor más grande de cualquier atleta es representar a tu país y tratar de dejar el nombre de Venezuela en alto. Cuando me retire, más allá de cualquier medalla, me quedaré con el sentimiento de ponerme el mono tricolor".

A sus terceras olimpíadas

Hoy por hoy con la mente puesta en el 2 y 3 de agosto, días en los que estaría compitiendo en Londres, el nadador carabobeño se prepara para participar en sus terceras olimpiadas.

"Cada Juegos Olímpicos es una fiesta diferente. Atenas fue la manera de probar que se sentía estar allí y ver todo lo que envuelve la magna justa. Para Beijing fui con expectativas mucho más grandes, pero aprendí que no estaba listo para manejar esa presión, es la competencia que menos he disfrutado en toda mi carrera".

Ahora irá como un nadador más maduro, ya que "he aprendido que la presión la debo llevar en el día a día con mi entrenamiento, de ser honesto con el esfuerzo y una vez en la competencia tengo es que disfrutar y todo queda en manos de qué tan competitivo pueda ser".

Entre Dubái y Guadalajara

Al ser consultado sobre el momento más feliz de su carrera se le presentó una disyuntiva entre Dubái y Guadalajara, porque "en Dubái fue la primera vez que me pude llamar campeón mundial, es un momento inolvidable. Pero de la prueba que estoy más orgulloso es la de Guadalajara 2011, por todo lo que represento ese año, por cómo estaba anímica y físicamente".

Inocente culpado

Precisamente antes de llegar a tierras aztecas, este carabobeño había vivido el momento más difícil de su carrera deportiva, cuando la FINA lo suspendió por un año, al ser sancionado por Doping Administrativo, un castigo que recayó en él simplemente por falta de comunicación entre la Federación Venezolana de Deportes Acuaticos y la FINA, por papeleos burocráticos.

Pero la verdad y la justicia no callaron y finalmente la sanción fue levantada, al comprobar la inocencia del "Tornado".

Sobre este momento recordó que "fueron ocho meses en que no sentía nada, estaba tan sumergido en eso que era difícil dar una explicación de cómo me sentía. Ese período de mi vida los divido en dos momentos, el primero de enero a mayo, que fue el tiempo desde que me enteré de la situación hasta esperar la decisión, y el segundo que fue después que salió la suspensión, ese día mi mundo colapsó. Lo sentí un golpe directo a mí y a mi país que es lo que más quiero".

Relató que "cuando me llegó la suspensión, tuve que leerla tres o cuatro veces porque no me lo creía, sobretodo tanto tiempo por un error administrativo que no fue mío. La cachetada más dura fue que ese mismo día salió la suspensión de Fabiola Molina, otra nadadora, que dio positivo por una sustancia prohibida y sólo le dieron tres meses de suspensión y a mí que había salido limpio en 17 pruebas antidoping el año anterior me sancionaron con un año, más los seis meses de ese año que también me los quitaron, prácticamente una suspensión de 18 meses por algo que yo no hice".

Recordó que "la actitud de Luis Moreno me ayudó mucho, porque sólo me dijo vamos a apelarla, yo esperaba un Luis que me consolara o se molestara, pero fue todo lo contrario, hasta me mandó a entrenar esa tarde. Sin embargo, comentárselo a mis padres fue la parte más difícil, lo pensé un par de días, pero nadie me conoce más que mi mamá y ella ya sabía. Fue tan injusto que me lo tomé más como un reto que como un castigo".

De allí la importancia del oro en Guadalajara. "Gano la apelación y a la semana me lesiono el hombro, fue otro tropiezo, pero dije que como sea yo tenía que competir en Guadalajara, así sea con un brazo roto, porque era fundamental para mi si quería estar en Londres".

El favor a Thomas Rupprath

Soltando una sonrisa, recordó el momento más jocoso de su carrera. "Al mundial de Piscina Corta de Shangai 2006, fui pensando en que tenía la posibilidad de entrar a la semifinal, porque estaba empezando a nadar estas pruebas, en realidad fui con expectativas muy pequeñas, pero cuando llegué a la final estaba más que feliz y me tocó el carril ocho, entonces salí sin ningún tipo de presión, primera vez en mi vida que no hago mi ritual completo de calentamiento y preparación, estaba muy tranquilo.

Llego al oficial mayor y pasó por mi frente el alemán Thomas Rupprath, campeón y récord mundial de 50 metros espalda y mariposa para ese momento, una persona que admiraba muchísimo. Me imagino que yo era el único que no reconocía en esa final y habrá visto mi cara de asombrado y me pidió que le subiera el cierre de la espalda del traje baño, me quedé boquiabierto y a partir de allí no me recuerdo de más nada, ni de montarme en el taco, sólo sé que nadé lo más rápido que pude, toqué la pared, no miré ni la placa y salí corriendo a la tribuna a contarle a Luis Moreno lo que había pasado, pero él estaba muy feliz y le pregunté ¿Qué te pasa? Resulta que yo había llegado segundo y ganado la medalla de plata en un mundial y no me había dado cuenta porque estaba más preocupado porque un ídolo me había pedido un favor, que por los resultados. Es algo que siempre recordaré y me va a hacer reír".

El futuro

Sobre qué piensa hacer en el futuro, el multimedallista aclaró que, ahorita sólo piensa en Londres y "después tendré bastante tiempo para analizar lo que es mejor para mí y para Venezuela, porque no pienso seguir en la natación sino estoy dispuesto a dar el cien por ciento, porque el país se merece algo mejor. Si soy sincero me gustaría nadar 50 años más, pero no he pensado más allá de hacer unos muy buenos juegos olímpicos".

Al nivel personal dijo: "nací para ser padre, esposo y tener una familia, pero todavía falta (...) Me gustaría que mis hijos fueran felices haciendo lo que les gusta, pero obviamente me gustaría que fueran deportistas, pero no los obligaría nunca".

Un mensaje para niños y jóvenes

Para concluir les dejó un mensaje claro a niños y jóvenes. "Sueñen en grande, que todo lo pueden lograr, no hay límite. El deporte te abre puertas que difícilmente otro estilo de vida te abriría. No hay nada imposible en esta vida ni nada que te pueda alejar de tus sueños. Pase lo que pase siempre se consigue un camino. Ante cualquier situación de la vida hay sólo dos cosas que puedes controlar: La actitud y el esfuerzo para cambiarla, es la principal enseñanza que me ha dejado el deporte". (Prensa Fundadeporte / Rubén Alí Coronel)


Sobre esta noticia

Autor:
Jesús Oliveros (3768 noticias)
Fuente:
desafiodeportivo.com.ve
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Tipo:
Reportaje
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